El autor sostiene que las críticas y rumores sobre la Fuerza del Pueblo responden al crecimiento político de la organización y al posicionamiento de Leonel Fernández de cara a las elecciones de 2028.
A medida que se acercan las elecciones de 2028, la batalla política no solo se libra en las calles y en las encuestas. También se disputa en los medios, las redes sociales y las narrativas que buscan influir en la percepción de los ciudadanos.
ESTRATEGIA FALLIDA
La especulación es fruto de la frustración. La Fuerza del Pueblo (FP) va bien y sigue creciendo. Las críticas más crueles las hacen aquellos que saben que están en desventaja.
Esto es así porque todos sabemos que en el 2024 no se produjo ni una sola renuncia en el partido, aun cuando sus miembros sabían que la FP no iba a ganar las elecciones. Sin embargo, en la coyuntura actual, todas las encuestas realizadas, incluso algunas atribuidas al partido de gobierno, sostienen que Leonel Fernández y su partido están por encima del 40 %, faltando un año y diez meses para las elecciones de 2028. Esto ha puesto al gobierno muy creativo.
Esta situación ha desatado los demonios en el partido oficial y ha enviado una legión de ángeles caídos (las famosas bocinas) que, desde los medios de comunicación, atacan a quienes consideran una amenaza para sus intereses.
Ellos tienen a su disposición recursos para ofrecer y pagar sumas sin límites en prebendas, cargos disponibles y otras dádivas, destinadas a quienes se conforman incluso con una simple promesa.
Los funcionarios y las bocinas inescrupulosas apuestan a comprar voluntades en todas las instancias de los partidos de oposición, con el objetivo de repetir la compra masiva de cientos de funcionarios municipales ya electos en 2024.
Ahora la estrategia es crear la percepción de que existe un caballo de Troya dentro de la Fuerza del Pueblo. Sin embargo, esta narrativa se derrumba al observar cómo cientos de dirigentes del partido de gobierno salen voluntariamente de la sombrilla del poder y deciden juramentarse junto al líder.
Esa realidad cotidiana parece tenerlos desesperados y, por eso, continúan inventando toda clase de versiones. Porque, si bien es cierto que menos de diez compañeros han sido confundidos por promesas falsas, no es menos cierto que en la Fuerza del Pueblo se juramentan diariamente cientos de dirigentes de otros partidos y ciudadanos de todos los extractos sociales en todo el país.
Nota editorial: Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y se publican como parte del espacio de análisis y debate de la categoría Observatorio.