No todos los perros K-9 buscan drogas: algunos están entrenados para detectar alimentos, plantas, dinero, explosivos y otros productos que pueden representar un riesgo en las fronteras.
Yo pensaba que buscaban drogas
Perros K-9 en aeropuertos. La primera vez que me detuve realmente a observarlos no estaba pensando en escribir un artículo.
Fue durante mi último viaje a Ecuador.
En el aeropuerto veía a los perros trabajando alrededor de los pasajeros, acompañados por sus agentes de Aduanas.
Los observaba caminar entre el movimiento constante de viajeros, maletas, carritos y personas que llegaban o salían de la terminal.
Hasta que decidí acercarme a una oficial que llevaba uno de aquellos perros.
Le hice una pregunta que, en realidad, muchos pasajeros probablemente se han hecho alguna vez:
¿Estos perros están entrenados solamente para detectar drogas?
La respuesta me sorprendió.
Me explicó que no.
También podían estar entrenados para detectar otros productos que un pasajero pudiera transportar y que estuvieran prohibidos, incluidos determinados alimentos.
Aquella respuesta cambió mi mirada.
Hasta ese momento, cuando veía un perro en un aeropuerto, mi mente lo asociaba inmediatamente con narcóticos.
Pero aquellos animales podían estar buscando mucho más que drogas.
Y entonces apareció la pregunta que dio origen a esta investigación:
¿Cómo se entrena un perro para encontrar algo que nosotros ni siquiera podemos oler?
El aeropuerto tiene un detector que camina
Un perro detector no es simplemente un animal que acompaña a un agente.
Es parte de un equipo de trabajo.
En el lenguaje operativo se habla del binomio K-9: el perro y su manejador.
Ambos necesitan entrenamiento.
Ambos necesitan coordinación.
Y ambos deben aprender a trabajar en ambientes donde existen cientos de personas, múltiples olores, ruido, movimiento y equipajes que pasan continuamente frente a ellos.
La Organización de Aviación Civil Internacional, OACI, reconoce el uso de unidades caninas como una herramienta complementaria de seguridad aeroportuaria, especialmente para la detección de explosivos. También señala que estos equipos pueden utilizarse junto con otras medidas de inspección.
Pero el mundo de los perros detectores es mucho más amplio.
No todos los perros buscan lo mismo
Esta es probablemente la primera idea que debemos desmontar.
No existe un único “perro detector”.
Hay especializaciones.
Algunos perros son entrenados para detectar explosivos.
Otros para narcóticos.
Otros pueden trabajar en la detección de personas.
Y existen unidades especializadas en productos agrícolas.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, CBP, mantiene un programa de perros detectores agrícolas.
Su misión incluye localizar frutas, vegetales, carnes, tierra y otros productos que puedan transportar plagas o enfermedades capaces de afectar la agricultura.
Es decir:
un mango, una carne, una planta o una fruta también pueden convertirse en el objetivo de una búsqueda canina.
Eso fue precisamente lo que aprendí de aquella conversación en Ecuador.
El perro también protege la agricultura
Puede parecer extraño que un perro de Aduanas se interese por una fruta.
Pero detrás existe una razón científica y económica.
Una fruta puede transportar insectos.
Una planta puede llevar una enfermedad.
Un producto de origen animal puede representar un riesgo sanitario.
Algunos organismos invasores pueden afectar cultivos enteros y provocar pérdidas económicas.
CBP explica que sus equipos caninos agrícolas están entrenados para reconocer frutas, vegetales, carnes y tierra asociados con plagas y enfermedades invasoras.
Por eso, cuando un perro detecta un alimento prohibido, no necesariamente está buscando droga.
Puede estar ayudando a impedir que una plaga entre a un territorio.
El olfato que nosotros no tenemos
La gran herramienta del perro es su capacidad olfativa.
Pero el entrenamiento no consiste simplemente en decirle al animal qué debe buscar.
El perro debe aprender a asociar un olor determinado con una respuesta.
Ahí entra el entrenamiento.
El objetivo es que el animal aprenda a reconocer determinados olores y comunicarle al manejador que los ha encontrado.
En los programas profesionales, el entrenamiento se desarrolla mediante ejercicios repetidos, evaluación y trabajo conjunto entre el perro y su guía.
La experiencia de CBP muestra, por ejemplo, que los equipos caninos agrícolas reciben formación específica antes de ser desplegados en aeropuertos, cruces fronterizos, terminales de pasajeros, instalaciones de carga y otros puntos de entrada.
¿Cómo empieza a entrenarse un perro detector?
No todos los perros tienen las características necesarias para convertirse en perros de trabajo.
La selección busca animales con determinadas capacidades físicas y conductuales.
Después comienza un proceso de aprendizaje.
El perro necesita concentrarse.
Debe acostumbrarse a trabajar alrededor de personas.
Tiene que aprender a buscar.
Debe responder correctamente a las señales de su manejador.
Y necesita mantener su rendimiento durante condiciones reales de operación.
En República Dominicana, el CESAC establece procesos de selección, evaluación, entrenamiento y certificación para sus unidades K-9. La institución señala que estos procesos consideran, entre otros aspectos, aptitud física, estabilidad conductual, precisión olfativa y rendimiento operativo.
Eso significa que el perro no llega simplemente al aeropuerto.
Primero tiene que demostrar que está preparado para llegar.
El manejador también tiene que aprender
Aquí aparece otro personaje que muchas veces olvidamos.
El agente.
Porque el perro trabaja con un ser humano.
El CESAC tiene un curso oficial para manejadores caninos de detección de explosivos de 200 horas, dividido en 80 horas teóricas y 120 prácticas. El programa incluye formación sobre manejo, entrenamiento y búsqueda.
Por tanto, no podemos hablar únicamente de “entrenar al perro”.
Hay que hablar de entrenar al binomio.
El animal aprende.
El manejador aprende.
Y ambos aprenden a trabajar juntos.
Cuando el perro encuentra algo
Aquí hay otra diferencia importante.
Una reacción del perro no debería convertirse automáticamente en una condena.
El perro constituye una herramienta de detección.
Después de una alerta corresponde a los agentes aplicar los procedimientos establecidos y verificar qué ocurre.
Esta distinción es importante porque evita convertir una herramienta preventiva en una sentencia.
El perro puede detectar un olor.
El agente debe comprobar.
La autoridad competente debe determinar qué procedimiento corresponde.
Y el pasajero tiene derecho a que las actuaciones se desarrollen conforme a las normas aplicables.
Hay perros que protegen a un país sin que nadie los vea
La CBP ha documentado casos de perros agrícolas que encontraron frutas, vegetales, carne y otros productos prohibidos en equipajes.
En uno de sus programas, por ejemplo, una perra llamada Hazel llegó a detectar frutas, caña de azúcar, ñames, hojas y carne dentro de equipajes de pasajeros.
En otro caso, un perro agrícola detectó carne de cerdo que había sido ocultada dentro de latas de fórmula para bebés. La autoridad explicó que estos productos pueden representar riesgos para la agricultura y la economía.
Son historias que ayudan a entender por qué aquella respuesta que recibí en Ecuador tenía tanto sentido.
No todo contrabando huele a droga.
También existen perros especializados en dinero
La especialización puede llegar incluso al dinero.
El Servicio Nacional de Aduana del Ecuador, SENAE, publicó en 2026 un proceso de información para la adquisición de canes K-9 detectores de dinero en papel moneda, incluyendo servicios de alimentación, salud y entrenamiento.
Ese dato resulta particularmente interesante.
Porque demuestra que el entrenamiento canino puede orientarse hacia objetivos muy específicos.
No se trata simplemente de tener “un perro de Aduanas”.
Se trata de disponer de un animal preparado para reconocer determinados olores y trabajar dentro de una misión concreta.
República Dominicana también entrena y certifica sus K-9
En nuestro país existe una estructura formal alrededor de estas unidades.
El CESAC ha informado sobre la incorporación de nuevos ejemplares para ampliar las capacidades de su Unidad K-9 en las terminales aeroportuarias dominicanas.
En otro aeropuerto, el Internacional del Cibao, fueron incorporados cuatro nuevos ejemplares y se habilitaron instalaciones destinadas al alojamiento, cuidado y entrenamiento de los perros.
Y hay un dato que habla de la intensidad de este trabajo.
El CESAC informó que siete ejemplares retirados después de aproximadamente seis años de servicio habían acumulado más de 17,280 horas de operaciones.
Eso equivale a miles de horas de trabajo que el pasajero prácticamente nunca ve.
No solamente se entrena al perro: también se cuida
Un perro de servicio no es una máquina.
Necesita alimentación.
Atención veterinaria.
Descanso.
Instalaciones adecuadas.
Entrenamiento.
Y supervisión.
El propio CESAC ha desarrollado capacitaciones para sus manejadores sobre prevención y manejo de mordeduras caninas, con énfasis en la seguridad del personal y el bienestar de los animales.
Esto nos recuerda que detrás de la seguridad también existe una responsabilidad con el animal que presta el servicio.
ORS5-RATT: mirar más allá del perro
O — OSINT: lo que dicen las fuentes abiertas
Las fuentes oficiales consultadas permiten comprobar que las unidades K-9 tienen diferentes especializaciones.
OACI documenta su utilización en seguridad aeroportuaria.
CESAC documenta formación, evaluación, certificación, operaciones y retiro.
CBP documenta perros especializados en agricultura, narcóticos y otros objetivos.
Y SENAE Ecuador incluso mantiene procesos relacionados con perros detectores de dinero.
La evidencia desmonta una percepción muy extendida:
el perro que vemos en un aeropuerto no necesariamente está buscando droga.
R — HUMINT: la conversación que originó esta historia
Aquí está la parte que ninguna estadística puede sustituir.
Yo estaba allí.
Vi al perro.
Vi a la oficial.
Me acerqué.
Pregunté.
Y recibí una respuesta que cambió mi percepción.
No fue una conferencia.
No fue un documento técnico.
Fue una conversación breve en un aeropuerto de Ecuador.
Pero aquella conversación abrió una investigación.
Y eso también es observar.
Preguntar.
Escuchar.
Y después comprobar la información.
S — SIGINT: el aeropuerto como sistema
La seguridad aeroportuaria contemporánea combina personas, información y tecnología.
El perro es solamente una parte del sistema.
Trabaja junto a agentes, sistemas de inspección, cámaras, controles documentales y otras herramientas de seguridad.
Por eso resulta equivocado imaginar al perro como un mecanismo aislado.
Es un sensor biológico dentro de una estructura mucho mayor.
5 — GEOINT + CYBINT: cada aeropuerto tiene su propio contexto
La utilización de unidades K-9 depende del país, del aeropuerto y de las amenazas que las autoridades necesitan enfrentar.
Un aeropuerto puede priorizar explosivos.
Otro puede tener especial atención sobre narcóticos.
Otro puede reforzar controles agrícolas.
Y algunos pueden utilizar diferentes especialidades simultáneamente.
La información pública disponible permite comparar estos modelos sin necesidad de revelar procedimientos operativos sensibles.
Ese límite también es importante.
Investigar seguridad no significa revelar cómo vulnerarla.
El objetivo del Observatorio debe ser comprender el sistema, no entregar un manual para evadirlo.
Lo que aprendí mirando aquel perro
Después de aquella conversación en Ecuador, cada vez que veo un perro trabajando en un aeropuerto lo miro de otra manera.
Antes pensaba:
“Ahí va un perro buscando drogas”.
Ahora sé que la historia puede ser mucho más amplia.
Puede estar buscando explosivos.
Puede estar entrenado para detectar narcóticos.
Puede estar buscando dinero.
Puede estar trabajando para impedir la entrada de plantas, frutas, carne o productos capaces de transportar plagas.
Puede estar cumpliendo una misión específica que el pasajero jamás conocerá.
Y detrás de todo eso existe un equipo.
Un perro.
Un manejador.
Horas de entrenamiento.
Evaluaciones.
Certificaciones.
Trabajo diario.
Y una enorme responsabilidad.
El perro que nadie ve también está protegiendo al pasajero
Quizás esa sea la conclusión más sencilla.
Mientras nosotros pensamos en llegar a la puerta de embarque, encontrar nuestro asiento y colocar la maleta en el compartimento superior, otros trabajan para que determinadas amenazas no lleguen hasta allí.
Algunos trabajan frente a pantallas.
Otros revisan documentos.
Otros inspeccionan equipajes.
Y otros caminan silenciosamente junto a un perro.
Ese perro no sabe de fronteras, leyes ni titulares.
Aprendió a reconocer un olor.
Su manejador aprendió a trabajar con él.
Y ambos forman parte de una cadena de seguridad que comienza mucho antes de que el pasajero se siente en el avión.
La próxima vez que vea un perro K-9 en un aeropuerto, quizás ya no piense solamente en drogas.
Quizás se pregunte:
¿Qué estará buscando este perro?
Y detrás de esa pregunta comienza otra historia.
Fuentes oficiales consultadas
Organización de Aviación Civil Internacional (OACI): documentación sobre unidades caninas K-9 y seguridad aeroportuaria.
Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (CESAC): formación de manejadores, incorporación de ejemplares, entrenamiento, certificación y retiro de unidades K-9.
U.S. Customs and Border Protection (CBP): programa de perros detectores agrícolas y detección de productos prohibidos.
Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (SENAE): documentación pública sobre adquisición y entrenamiento de canes K-9 detectores de dinero.
Observatorio Fundación RATT Dominicana: análisis ORS5-RATT a partir de información pública y narrativa de campo.