El permafrost se derrite y amenaza a Siberia

El calentamiento del Ártico está debilitando el suelo congelado y aumentando el riesgo para viviendas, carreteras e infraestructura.

El derretimiento del permafrost está cambiando el paisaje del norte de Rusia y de otras regiones árticas, donde carreteras, viviendas, aeropuertos y otras infraestructuras fueron construidas sobre terrenos que durante décadas permanecieron congelados.
El problema ya no es solamente ambiental.
También es una amenaza para las comunidades que dependen de ese suelo para mantener estables sus edificaciones.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) advierte que el deshielo del permafrost puede afectar a gran parte de la infraestructura del Ártico durante las próximas décadas, con millones de personas y sus economías expuestas a sus consecuencias.

¿Qué está ocurriendo?


El permafrost es suelo que permanece congelado durante períodos prolongados.
Cuando aumenta la temperatura, el hielo contenido en ese terreno comienza a desaparecer.
El resultado puede ser dramático: el suelo pierde estabilidad, se hunde y cambia la superficie sobre la que están construidas las ciudades.
La NASA ha documentado este proceso en regiones árticas, donde el deshielo ha provocado hundimientos del terreno, daños en carreteras, pistas de aterrizaje y otras infraestructuras.
Siberia está entre las zonas más expuestas
El fenómeno tiene especial importancia en Siberia porque extensas áreas de Rusia están asentadas sobre permafrost.
El IPCC señala que el calentamiento y la degradación del permafrost están afectando la estabilidad del terreno y aumentando los riesgos para las infraestructuras en las regiones del norte.
En Rusia, incluso se han observado reducciones importantes en la capacidad de soporte de los cimientos de edificaciones construidas sobre permafrost.
Esto significa que una casa que durante décadas permaneció estable puede comenzar a presentar grietas, inclinaciones o desplazamientos cuando cambia el terreno que la sostiene.

El problema también afecta las carreteras


El fenómeno no se limita a las viviendas.
Las carreteras pueden deformarse y las pistas de los aeropuertos sufrir daños.
También están expuestas las redes de agua, energía y transporte.
El IPCC estima que, bajo determinados escenarios climáticos, una proporción considerable de la infraestructura fundamental del Ártico podría quedar expuesta al riesgo asociado al deshielo del permafrost antes de mediados de siglo.
En las comunidades más aisladas, reparar esas estructuras puede resultar particularmente difícil y costoso.
El suelo puede convertirse en un problema climático
Hay otra preocupación que no siempre se ve a simple vista.
El permafrost almacena enormes cantidades de carbono acumulado durante miles de años.
Cuando el suelo permanece congelado, la materia orgánica queda preservada.
Pero cuando se descongela, los microorganismos pueden comenzar a descomponerla y liberar gases de efecto invernadero.
Investigaciones difundidas por NASA estiman que el permafrost del norte contiene cientos de miles de millones de toneladas de carbono y advierten que algunas regiones están pasando de almacenar carbono a convertirse en fuentes netas de emisiones.
Eso convierte al permafrost en una pieza importante del sistema climático.

Un cambio que también se observa en el paisaje
En el Ártico ya pueden observarse señales físicas del proceso.
El terreno se hunde.
Aparecen depresiones.
Algunas zonas desarrollan nuevos estanques y lagos.
La NASA explica que el deshielo puede transformar un terreno duro y congelado en una superficie mucho más blanda e inestable.
En lugares donde existe abundante hielo dentro del suelo, su desaparición puede provocar hundimientos particularmente pronunciados.
¿Y qué ocurre con el petróleo?
Las zonas de permafrost también concentran importantes infraestructuras de petróleo y gas.
Por eso el deterioro del terreno genera preocupación adicional para oleoductos y otras instalaciones industriales.
El IPCC reconoce que el calentamiento del permafrost y la inestabilidad del terreno pueden incrementar los riesgos para infraestructuras vinculadas a la extracción y transporte de recursos.
Sin embargo, es importante hacer una precisión.
Greenpeace ha estimado que Rusia pierde millones de toneladas de petróleo al año por fugas relacionadas con tuberías rotas y pozos abandonados, pero esa cifra no debe atribuirse directamente al deshielo del permafrost sin una fuente específica que establezca esa relación.
El Ártico está cambiando más rápido
El problema forma parte de una transformación mucho mayor.
El Arctic Report Card 2025, elaborado por científicos y especialistas coordinados por NOAA, señala que el Ártico continúa calentándose mucho más rápidamente que el promedio del planeta y registra cambios importantes en sus ecosistemas, su suelo y sus comunidades.
La transformación del permafrost es una de las señales más importantes de ese proceso.
¿Qué puede pasar en las próximas décadas?
El desafío será adaptar las ciudades y las infraestructuras a un terreno que está dejando de comportarse como lo hizo durante generaciones.
Eso implica construir de otra manera, reforzar estructuras, modificar sistemas de transporte y desarrollar métodos de vigilancia capaces de detectar cambios en el suelo antes de que provoquen grandes daños.
Pero la adaptación tiene límites.
El IPCC advierte que el deshielo del permafrost afectará a millones de personas y puede generar daños económicos importantes en las próximas décadas.
Por eso, lo que ocurre en Siberia no es solamente una historia sobre hielo que desaparece.
Es una historia sobre casas que pierden estabilidad, carreteras que se deforman, infraestructuras que envejecen más rápido y comunidades obligadas a adaptarse a un suelo que durante siglos parecía permanente.
El permafrost parecía eterno.
El calentamiento global está demostrando que no lo es.

Fuentes utilizadas
IPCC: evaluación científica sobre impactos del deshielo del permafrost en infraestructura y comunidades árticas. �
IPCC +1
NASA: investigaciones sobre deshielo, hundimiento del terreno, infraestructura y liberación de carbono. �
NASA +1
NOAA Arctic Report Card 2025: seguimiento científico de los cambios recientes en el Ártico. �
NOAA Arctic +1
Greenpeace: referencia sobre contaminación petrolera en Rusia; utilizada aquí con la precisión de que su cifra no debe atribuirse directamente al permafrost. �