Santiago Matías quiere ser presidente: el desafío de dejar atrás a Alofoke

Un incidente difundido en redes sociales vuelve a abrir el debate sobre el comportamiento público del comunicador mientras avanza con su proyecto político

Hay cosas que uno ve en las redes sociales y que, más allá de la controversia del momento, lo ponen a reflexionar.
Eso me ocurrió al observar los titulares y comentarios generados por un incidente protagonizado por Santiago Matías, conocido como Alofoke, con un ciudadano extranjero.


En los videos que circulan se observa una discusión y, según algunas publicaciones periodísticas, posteriormente se habría producido el lanzamiento de un envase de agua hacia el ciudadano. El contexto completo del incidente debe ser establecido con responsabilidad y a partir de fuentes verificables.
Pero hay algo que va más allá del video.


Santiago Matías aspira a la Presidencia de la República.
Y cuando una persona decide dar ese paso, su comportamiento público comienza a ser observado de una manera diferente.

Ya no es solamente Alofoke


Santiago Matías ha construido una enorme influencia en las redes sociales. Su estilo directo, polémico y confrontativo forma parte de la personalidad que le ha permitido alcanzar una gran audiencia.
Pero gobernar un país es otra cosa.
Un presidente tiene que representar también a quienes no lo apoyan, escuchar críticas, manejar conflictos y mantener una conducta acorde con la responsabilidad del cargo.
Por eso me pregunto si sus asesores están ayudándolo a hacer esa transición.
Porque una cosa es Alofoke, el personaje mediático, y otra debería ser Santiago Matías, el aspirante presidencial.

Ciudadanos divididos


También resulta interesante observar las reacciones.
Hay ciudadanos que respaldan su proyecto y consideran que representa una renovación de la política dominicana.
Pero también existe otro sector que rechaza una eventual candidatura precisamente por algunas de sus actuaciones y por la forma en que suele expresarse públicamente.
Esa división forma parte del debate democrático.
Quien aspira a la Presidencia tiene derecho a buscar el apoyo ciudadano, pero los ciudadanos también tienen derecho a examinar su conducta, sus propuestas y su capacidad para ejercer el poder.
El verdadero reto
A mi juicio, el mayor desafío de Santiago Matías no es conseguir seguidores.
Eso ya lo consiguió.
El verdadero desafío es demostrar que puede transformar influencia digital en liderazgo político.
Si quiere ser presidente de todos los dominicanos, tendrá que demostrar que puede controlar al personaje cuando sea necesario, escuchar al adversario y entender que cada actuación pública puede tener consecuencias políticas.
El incidente con el extranjero debe ser esclarecido en su contexto.
Pero la pregunta que deja abierta es mucho más grande:
¿Está Santiago Matías preparado para dejar atrás al personaje de Alofoke y asumir la responsabilidad que implica aspirar a dirigir la República Dominicana?
La respuesta, finalmente, no la darán sus seguidores ni sus críticos.
La tendrá que demostrar él mismo.