Encontré un informe olvidado de la ONU… y me dejó una pregunta que no pude ignorar | Observatorio Fundación RATT Dominicana

Mientras realizaba labores de ciberpatrullaje encontré un informe de las Naciones Unidas que, aunque fue publicado en 2024, describe una realidad que debería preocuparnos hoy más que nunca: la trata de personas sigue creciendo y cada vez más niños están siendo explotados.

Hook

Hay días en que el ciberpatrullaje termina cuando se apaga la computadora.

Pero hay otros en que uno cierra la pantalla y la mente sigue trabajando.

Eso me ocurrió hace unos días.

Mientras realizaba una búsqueda de rutina encontré un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). No era un documento nuevo. Había sido publicado en diciembre de 2024.

Pensé que sería un informe más.

Pero a medida que avanzaba en su lectura, una pregunta comenzó a dar vueltas en mi cabeza.

Si en 2024 la trata de personas ya mostraba ese crecimiento, ¿qué estará ocurriendo en este momento?

Como analista y presidente de la Fundación RATT Dominicana, estoy convencido de que el ciberpatrullaje no consiste únicamente en buscar información. También consiste en interpretar tendencias, identificar patrones y anticipar riesgos.

Y este informe merece volver a discutirse.

Lo que revela el informe

El Informe Mundial sobre la Trata de Personas 2024, publicado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) el 11 de diciembre de 2024, analiza información recopilada en 156 países y presenta una de las radiografías más completas sobre la evolución de este delito.

Los datos muestran que el número de víctimas detectadas aumentó un 25 % en comparación con 2019, antes de la pandemia.

Pero otro dato resulta todavía más preocupante.

Las víctimas menores de edad aumentaron un 31 %, mientras que el incremento de niñas explotadas alcanzó el 38 %.

El informe también advierte un crecimiento del 47 % en los casos de trata con fines de trabajo forzoso y un aumento de personas obligadas a participar en actividades criminales, incluidas las estafas en línea y otras modalidades de fraude cibernético.

Las redes criminales están cambiando


Desde la perspectiva del análisis, estos datos muestran que la trata de personas ya no puede estudiarse únicamente desde la explotación sexual.
Las organizaciones criminales evolucionan.
Se adaptan.
Cambian sus métodos de captación.
Migran hacia plataformas digitales.
Utilizan redes sociales, aplicaciones de mensajería, falsas ofertas de empleo y promesas de oportunidades en otros países para captar nuevas víctimas.
La trata ya no ocurre solamente en un prostíbulo, un bar o una vivienda clandestina.
También puede comenzar detrás de la pantalla de un teléfono celular.
Ese es uno de los cambios más importantes que refleja el informe.
Otro elemento que llama la atención es la relación cada vez más estrecha entre la trata de personas, el fraude digital, el lavado de activos, la migración irregular y otras formas de delincuencia organizada transnacional.
No estamos frente a delitos aislados.
Estamos frente a estructuras criminales que diversifican sus actividades para aumentar sus ganancias y reducir el riesgo de ser detectadas.

¿Qué significa esto para República Dominicana?

República Dominicana no está aislada de estas tendencias.

Nuestra posición geográfica, el crecimiento del uso de plataformas digitales y los constantes movimientos migratorios obligan a fortalecer la prevención, la inteligencia criminal, el ciberpatrullaje y la cooperación internacional.

Las estadísticas mundiales no deben verse como cifras lejanas.

Deben servir como una alerta temprana para revisar nuestras políticas públicas, fortalecer las investigaciones y capacitar a quienes trabajan en la identificación y protección de víctimas.

Una pregunta que sigue sin respuesta

Terminé de leer el informe.

Apagué la computadora.

Pero la pregunta sigue ahí.

Si en 2024 la trata de personas ya estaba creciendo a ese ritmo, ¿qué realidad estaremos enfrentando en 2026?

Quizá la respuesta no esté únicamente en un nuevo informe.

Quizá también esté en nuestra capacidad para anticiparnos, investigar, prevenir y actuar antes de que las estadísticas vuelvan a crecer.

Porque detrás de cada número hay una historia.

Y detrás de cada historia hay una vida que todavía podemos proteger.

Observatorio Fundación RATT Dominicana