El servicio de representación legal gratuita puede convertirse en una puerta hacia la justicia para las víctimas de trata que no tienen recursos para contratar un abogado
A veces una víctima no necesita solamente ser rescatada. Necesita saber que, después del rescate, alguien estará a su lado para defender sus derechos.
Hay preguntas que parecen sencillas, pero terminan abriendo conversaciones necesarias.
“¿Y qué es eso, RELEVIC?”, preguntó uno de los presentes durante una conversación sobre víctimas de trata y las organizaciones que trabajamos para enfrentar este delito.
La respuesta fue sencilla.
RELEVIC es el Servicio Nacional de Representación Legal de los Derechos de las Víctimas, adscrito a la Procuraduría General de la República.
Su función es brindar asistencia y representación legal gratuita a víctimas que no cuentan con recursos para contratar un abogado privado.
Pero detrás de esa definición jurídica hay algo mucho más humano.
Porque una víctima puede haber sufrido explotación, violencia, abuso o trata y, además del daño sufrido, encontrarse frente a un sistema judicial que muchas veces resulta difícil de comprender.
¿Quién la representa?
¿Quién le explica sus derechos?
¿Quién reclama una reparación?
¿Quién permanece a su lado cuando el proceso judicial se prolonga?
Ahí es donde RELEVIC adquiere una importancia especial para las víctimas de trata.
Una institución que nació para cerrar una desigualdad
RELEVIC no nació ayer.
Su creación está vinculada a la Resolución 0010 de la Procuraduría General de la República, del 26 de febrero de 2007.
El propósito fue garantizar que las víctimas sin recursos económicos pudieran contar con asistencia y representación legal durante el proceso penal.
La documentación de la Procuraduría explica que el servicio busca que las víctimas puedan ejercer sus derechos y procurar el resarcimiento mediante una indemnización civil por el daño causado.
La lógica es sencilla.
Una persona con recursos puede contratar un abogado privado.
Una víctima sin recursos no debería quedar en desventaja por esa razón.
RELEVIC surge precisamente para reducir esa desigualdad.
Y cuando hablamos de trata de personas, esa función adquiere una dimensión todavía mayor.
La víctima de trata no necesita solamente ser rescatada
Cuando hablamos de trata de personas, muchas veces la noticia termina cuando las autoridades anuncian un operativo, un allanamiento, un arresto o el rescate de varias personas.
Pero el rescate no es el final.
Es apenas el comienzo.
Después vienen la protección, la recuperación, la reinserción, la investigación, el proceso judicial y, cuando corresponde, la reparación del daño.
Por eso la representación jurídica es fundamental.
Una víctima puede tener miedo.
Puede desconfiar de las autoridades.
Puede estar económicamente limitada.
Puede encontrarse lejos de su familia.
Puede no conocer el sistema judicial.
Y puede pensar que enfrentarse al tratante dentro de un proceso penal es imposible.
La existencia de un abogado que defienda sus derechos puede cambiar esa percepción.
RELEVIC y las víctimas de trata
Esto no es solamente una posibilidad teórica.
En el proceso judicial relacionado con la Operación Cattleya, abogados de RELEVIC participaron como representantes de víctimas.
Ese antecedente demuestra que RELEVIC puede tener una participación concreta en procesos relacionados con trata de personas.
Y eso es importante.
Porque una víctima necesita saber que no solamente existe una investigación contra quien la explotó.
También existe un espacio para defender sus propios derechos dentro del proceso.
Una expansión que acerca la justicia
En marzo de 2026, la Procuraduría General de la República anunció una expansión significativa de RELEVIC.
El servicio pasó a contar con 37 oficinas, seis coordinaciones regionales y 146 abogados, ampliando la cobertura de representación legal gratuita para víctimas en todo el país.
Ese crecimiento merece atención.
Para quienes trabajamos en prevención y atención de la trata, una oficina de representación legal más cerca de una comunidad puede significar una puerta de entrada para una víctima que antes no sabía dónde acudir.
La justicia también necesita cercanía.
¿Y qué tienen que ver las organizaciones sociales?
Aquí aparece una conversación que considero necesaria.
La lucha contra la trata no puede depender exclusivamente del Estado.
Tampoco puede depender exclusivamente de las organizaciones sociales.
Y mucho menos puede colocar toda la responsabilidad sobre la propia víctima.
La Ley 137-03 sobre Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas contempla la coordinación de instituciones gubernamentales con organizaciones de la sociedad interesadas en prevenir y combatir la trata.
También establece disposiciones sobre el destino de las multas relacionadas con este delito, incluyendo la indemnización de las víctimas y la ejecución de planes, programas y proyectos contemplados por la legislación.
Esto abre una discusión que merece ser colocada sobre la mesa.
No se trata de afirmar que las ONG tengan automáticamente derecho a recibir esos recursos.
No es eso lo que establece la norma.
La pregunta es otra.
¿Cómo podemos aprovechar mejor la experiencia de las organizaciones especializadas para fortalecer la prevención, el acompañamiento, la recuperación y la reinserción de las víctimas, dentro de los mecanismos legales y presupuestarios correspondientes?
Ahí existe un espacio para el diálogo institucional.
El Estado tiene una herramienta. La sociedad también tiene experiencia
RELEVIC representa una pieza del sistema.
Las fiscalías investigan y persiguen.
Los tribunales juzgan.
Las instituciones de protección atienden distintas necesidades.
Y las organizaciones especializadas pueden aportar experiencia comunitaria, prevención, capacitación, acompañamiento y conocimiento del fenómeno.
La respuesta contra la trata necesita que esas piezas puedan conectarse.
Desde la perspectiva de Fundación RATT Dominicana, una víctima no debería sentirse sola después de ser identificada.
El objetivo no puede ser solamente sacar a una persona de una situación de explotación.
Hay que ayudarla a recuperar sus derechos.
Y dentro de esos derechos está el acceso efectivo a la justicia.
El verdadero desafío es que la víctima conozca sus derechos
Quizás una de las mayores tareas pendientes no sea solamente crear instituciones.
Es lograr que la víctima sepa que esas instituciones existen.
Una persona que nunca ha escuchado hablar de RELEVIC difícilmente podrá preguntar por sus servicios.
Por eso la prevención también debe incluir información.
Hay que explicar qué hace RELEVIC.
Dónde puede acudir una víctima.
Cómo funciona una representación legal.
Qué derechos tiene.
Qué instituciones pueden protegerla.
Y cómo puede recibir acompañamiento durante el proceso.
Porque una institución puede existir durante años, pero su verdadero impacto comienza cuando una víctima sabe que puede tocar esa puerta.
Una conversación que debe continuar
La pregunta “¿qué es RELEVIC?” terminó convirtiéndose en algo mucho más importante.
Terminó abriendo una conversación sobre la víctima.
Y quizás ahí está el verdadero valor de conocer este servicio.
Porque luchar contra la trata no consiste únicamente en perseguir al tratante.
También significa construir las condiciones para que la persona afectada pueda recuperar su dignidad, ejercer sus derechos y obtener justicia.
RELEVIC es una de esas herramientas.
Ahora corresponde que el Estado, las organizaciones sociales y quienes trabajamos contra la trata conozcamos mejor cómo funciona, fortalezcamos los mecanismos de referimiento y encontremos espacios de cooperación que coloquen a la víctima en el centro.
Porque rescatar a una víctima es salvarla de la explotación; garantizarle representación y reparación es ayudarla a recuperar sus derechos.
Observatorio Fundación RATT Dominicana | El Vocero Dominicano