Una trayectoria entre seguros y primera infancia que, según sus resultados y reconocimientos, merece ser evaluada para nuevos desafíos en el Gobierno.
Presidente, antes de buscar nuevas figuras, mire a quienes ya han demostrado que saben servir.
Hay funcionarios que ocupan un cargo.
Y hay otros que, cuando llegan a una institución, intentan dejar una huella.
Por eso quiero llamar la atención del presidente de la República, Luis Abinader, sobre una mujer que, a mi juicio, todavía tiene mucho que aportar al Estado dominicano: Josefa Castillo Rodríguez.
No escribo esto solamente por una solicitud que ha hecho la Federación de Combate a la Corrupción en la Administración Pública y Privada de la República Dominicana.
Lo escribo porque decidí mirar un poco más allá de las palabras.
Y cuando uno revisa los datos, los reconocimientos y, sobre todo, lo que dicen algunos sectores que han tenido contacto con las instituciones bajo su responsabilidad, aparece una historia que merece ser observada.
Los números también hablan
Antes de llegar al INAIPI, Josefa Castillo estuvo al frente de la Superintendencia de Seguros.
Y allí hay resultados que no se pueden ignorar.
Durante su gestión, el sector asegurador reportó un crecimiento importante. Para 2023, las primas netas cobradas alcanzaron los RD$115,000 millones, frente a RD$72,000 millones registrados en 2020. La propia Superintendencia informó además que, durante sus primeros tres años y nueve meses de gestión, las primas netas reportadas acumulaban RD$337,000 millones.
Pero para mí hay otro dato todavía más humano.
La creación del Centro de Atención al Usuario del Seguro.
Porque detrás de cada reclamación hay una persona.
Detrás de cada póliza hay una familia.
Y detrás de cada problema con una aseguradora puede haber alguien que está esperando una respuesta.
En 2023, ese centro atendió 41,160 usuarios. Y una medición institucional reportó niveles de satisfacción de 91 % en elementos tangibles, 92 % en fiabilidad, 94 % en capacidad de respuesta, 96 % en seguridad y 94 % en empatía.
Eso significa que, por lo menos en esa medición, miles de personas no solamente llegaron a una oficina pública: encontraron un espacio donde pudieron ser escuchadas.
Y entonces llegó la niñez
Cuando Josefa Castillo llegó al INAIPI, la responsabilidad cambió.
Ya no se trataba principalmente de pólizas, corredores y compañías aseguradoras.
Ahora estaban los niños.
Los bebés.
Las madres que necesitan trabajar.
Las familias que necesitan un lugar seguro donde dejar a sus hijos.
Los niños con discapacidad.
Y las comunidades que esperan que el Estado llegue hasta donde ellas viven.
El propio plan estratégico del INAIPI 2025-2028 coloca en el centro la ampliación de servicios integrales de calidad para la primera infancia y establece como prioridad que cada niño y niña tenga oportunidades para desarrollar plenamente su potencial. El documento identifica a Josefa Castillo como directora ejecutiva de la institución.
Pero nuevamente prefiero mirar los hechos.
En 2026, el Gobierno inauguró el CAIPI Villa Aura, con capacidad para beneficiar a 250 niños de Santo Domingo Oeste y comunidades cercanas. El modelo incluye salud, nutrición, atención a necesidades educativas especiales y discapacidad, protección contra la violencia y trabajo con las familias.
También se han documentado acciones de inclusión para niños con discapacidad mediante la entrega de sillas especializadas, adaptadas a sus necesidades físicas.
Y hay algo que me llama especialmente la atención.
¿Qué dice la gente?
En política estamos acostumbrados a escuchar a dirigentes hablando de funcionarios.
Pero yo quiero escuchar a la gente que recibe los servicios.
En agosto de 2025, durante la apertura de los servicios de los CAIPI y CAFI para el período 2025-2026, padres y madres estuvieron presentes en el acto y, según el reporte publicado por Hoy, expresaron satisfacción con la inversión y los servicios que reciben sus hijos.
En marzo de 2025, desde Matanzas, un gobierno local agradeció a Josefa Castillo por escuchar las necesidades de la comunidad y planteó la importancia de contar con servicios del INAIPI para que padres y madres puedan trabajar o estudiar mientras sus hijos reciben atención.
Y hay un hecho todavía más reciente.
En julio de 2026, el Patronato y la comunidad de La Nueva Barquita reconocieron públicamente la labor del INAIPI y entregaron una placa a Josefa Castillo por el acompañamiento brindado a las familias, a la niñez y a las iniciativas comunitarias del sector.
No fue una encuesta política.
Fue un reconocimiento comunitario.
Y eso también habla.
Presidente, ahí está el verdadero termómetro
Yo creo que al evaluar a un funcionario público no debemos preguntarnos solamente de qué partido viene.
Tampoco solamente quién lo recomienda.
Hay que preguntar qué encontró, qué hizo, qué cambió y qué dicen los ciudadanos que estuvieron al otro lado del escritorio.
Josefa Castillo no es una funcionaria sin críticas. Como ocurre con prácticamente toda gestión pública, también existen cuestionamientos sobre decisiones tomadas desde el INAIPI. Precisamente por eso considero que la evaluación debe hacerse con todos los elementos sobre la mesa y no solamente desde la simpatía política.
Pero tampoco podemos ignorar los resultados positivos documentados.
En 2025, el INAIPI alcanzó una valoración de 89.50 % en una evaluación de desempeño institucional difundida públicamente, colocándose entre las instituciones mejor valoradas de la administración pública en ese momento.
Y la propia vicepresidenta Raquel Peña destacó públicamente la dedicación y el compromiso de Castillo al frente del INAIPI, particularmente en favor de la niñez vulnerable.
No estoy pidiendo un premio
Y aquí quiero ser muy claro.
No creo que un funcionario deba ser promovido simplemente porque alguien lo pide.
Un cargo público no es un premio.
Es una responsabilidad.
Por eso, si el presidente considera que Josefa Castillo puede asumir una función de mayor alcance, que lo haga después de evaluar resultados, capacidad, experiencia, honestidad, liderazgo y, sobre todo, capacidad de servir.
La Federación de Combate a la Corrupción ha planteado incluso que podría ser considerada para el Ministerio de Educación o para otra institución donde pueda desarrollar una labor importante durante los próximos dos años.
Yo no voy a decirle al presidente cuál cargo debe darle.
Eso le corresponde a él.
Pero sí creo que merece mirar nuevamente a Josefa Castillo.
Porque en una República Dominicana donde muchas veces reclamamos funcionarios cercanos a la gente, capaces de escuchar y de administrar, sería un desperdicio no evaluar seriamente a quienes han acumulado experiencia en instituciones tan diferentes como la Superintendencia de Seguros y el INAIPI.
Una mujer que todavía puede servir
Al final, la política pasa.
Los cargos pasan.
Los gobiernos pasan.
Pero quedan las obras, los servicios y las personas que alguna vez tocaron la puerta de una institución pública buscando una respuesta.
Y quizás ese sea el mejor indicador.
No el discurso.
No la fotografía.
No el aplauso.
La gente.
Por eso, presidente, mi llamado es sencillo:
Mire a Josefa Castillo otra vez.
Evalúe su trayectoria.
Revise sus resultados.
Escuche a quienes han recibido los servicios de las instituciones que ha dirigido.
Escuche también a quienes la critican.
Y después tome su decisión.
Porque si algo necesita la República Dominicana es que las decisiones sobre sus servidores públicos se tomen mirando menos los intereses particulares y mucho más la capacidad de una persona para hacer que el Estado funcione.
Y cuando un funcionario todavía tiene energía, experiencia y voluntad de servir, quizás no sea momento de apartarlo.
Quizás sea momento de preguntarnos:
¿Dónde puede ser más útil Josefa Castillo para el pueblo dominicano?