Santo Domingo se ahoga cuando llueve

Una experiencia en Los Prados expone un problema que durante décadas ha convertido las lluvias en una amenaza para miles de familias y conductores.

Salí del gimnasio pensando que el aguacero había terminado. Minutos después encontré mi vehículo bajo el agua. Lo más sorprendente no fue la inundación, sino descubrir que todos sabían que aquello ocurría una y otra vez… menos las autoridades, o al menos eso parecía.

Las lluvias seguirán cayendo sobre Santo Domingo, como siempre lo han hecho.

La diferencia debería estar en la capacidad de la ciudad para convivir con ellas sin convertir cada aguacero en una emergencia.

Aquella tarde entendí que no perdí mi vehículo por culpa de la lluvia.

Lo perdí porque una ciudad no puede seguir dándole la espalda a un problema que conoce desde hace décadas.

Y mientras eso no cambie, cada nube oscura seguirá recordándonos que Santo Domingo, más que una capital moderna, continúa siendo una ciudad que se ahoga cuando llueve.



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