Observatorio Fundación RATT Dominicana | La trata de personas ya comienza en el celular

La captación de víctimas ya no ocurre únicamente en las calles o en las fronteras. Hoy, las redes criminales utilizan las redes sociales, aplicaciones de mensajería y falsas oportunidades para atraer a sus víctimas, un desafío que exige la participación del Estado, las universidades y la sociedad civil.

Un teléfono celular puede convertirse en la puerta de entrada para la trata de personas. Detrás de un perfil falso, una promesa de empleo o una aparente historia de amor puede esconderse una organización criminal. Esa realidad obliga a que todos asumamos un papel activo en la prevención

Durante años, desde la Fundación RATT Dominicana y el Observatorio Fundación RATT Dominicana, hemos dado seguimiento a las políticas públicas, investigaciones y acciones impulsadas por la Procuraduría General de la República en materia de trata de personas y tráfico ilícito de migrantes.


Al mismo tiempo, hemos recorrido comunidades, centros educativos, iglesias y diferentes instituciones impartiendo talleres de prevención para que niños, adolescentes, jóvenes y adultos comprendan cómo operan las redes criminales y aprendan a identificar las señales de alerta antes de convertirse en víctimas.


Nuestra experiencia nos ha enseñado que la trata de personas es un delito que cambia constantemente. Los tratantes modifican sus estrategias, aprovechan las nuevas tecnologías y buscan nuevas formas de engañar. Por eso, la prevención también debe evolucionar.


Precisamente esa realidad fue abordada por la procuradora de corte Yoanna Bejarán Álvarez, titular de la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas (PETT), durante un conversatorio realizado en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) con estudiantes y docentes de Derecho.


Su conferencia, titulada «La captación comienza en la pantalla: nuevas modalidades de trata, tecnología y cooperación internacional», dejó un mensaje que coincide con lo que desde hace años venimos explicando en nuestros programas de sensibilización.

Ya no necesitan tocar una puerta


Durante mucho tiempo la sociedad imaginó que la trata de personas comenzaba con secuestros o traslados clandestinos.


Hoy la realidad es distinta.


Las organizaciones criminales utilizan redes sociales, aplicaciones de mensajería, falsas ofertas de empleo, supuestas agencias de modelaje, promesas de viajes, relaciones sentimentales simuladas y otras estrategias digitales para captar víctimas sin necesidad de ejercer violencia física desde el primer momento.


La magistrada Bejarán explicó que los tratantes ya no buscan únicamente personas con dificultades económicas.
También estudian otras vulnerabilidades.
La soledad.


La necesidad de afecto.
El deseo de viajar.


La búsqueda de mejores oportunidades laborales.


La falta de experiencia digital.
Cualquier vulnerabilidad puede convertirse en una oportunidad para quienes comercian con seres humanos.

Análisis OSINT del Observatorio Fundación RATT Dominicana


Desde la perspectiva del Observatorio, estas afirmaciones reflejan la evolución que organismos internacionales vienen documentando desde hace varios años.
El uso de plataformas digitales permite que las organizaciones criminales oculten su identidad, operen desde diferentes países y seleccionen cuidadosamente a sus posibles víctimas mediante la información que las personas publican voluntariamente en internet.


Esta nueva realidad obliga a fortalecer capacidades como:
Ciberpatrullaje.
Informática forense.
Análisis de fuentes abiertas (OSINT).
Inteligencia artificial aplicada a la investigación criminal.
Cooperación internacional.
Estas herramientas ya forman parte de las investigaciones modernas contra las redes de trata de personas.

Las universidades tienen una responsabilidad


Uno de los aspectos más importantes del mensaje de la magistrada fue el llamado realizado a las universidades.
Desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana compartimos plenamente esa visión.


Las universidades no solo forman abogados.
También forman periodistas, psicólogos, trabajadores sociales, ingenieros, comunicadores, especialistas en tecnología y futuros funcionarios públicos.


Todos ellos tendrán algún día la responsabilidad de identificar, investigar o prevenir este delito.
Educar también salva vidas.

Una experiencia que confirmó esa visión


El planteamiento realizado por la magistrada Bejarán nos recordó una experiencia que vivimos durante la I Cumbre Mundial de RATT Internacional, celebrada en la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid, España.


En ese importante encuentro participaron especialistas, organizaciones y representantes de distintos países comprometidos con la lucha contra la trata de personas.


Durante la cumbre, RATT Internacional suscribió un acuerdo de cooperación interinstitucional para fortalecer la prevención, la capacitación y la cooperación internacional frente a este delito.


Como Fundación RATT Dominicana, tuvimos el honor de participar como invitados en esa cumbre mundial, donde comprobamos que existe un consenso internacional: ninguna institución puede enfrentar sola este fenómeno.


La cooperación entre gobiernos, universidades, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil constituye uno de los pilares fundamentales para combatir la trata de personas.


Por esa razón, felicitamos a la magistrada Yoanna Bejarán Álvarez por promover que las universidades dominicanas asuman un papel más activo en la prevención, la investigación y la sensibilización frente a este delito.

La sociedad civil también debe ser parte de la solución


Desde la Fundación RATT Dominicana sostenemos que la lucha contra la trata de personas no termina con los procesos judiciales.


La prevención comienza mucho antes.


Las organizaciones de la sociedad civil llevan años desarrollando campañas educativas, talleres comunitarios, capacitaciones y programas de sensibilización dirigidos a jóvenes, padres, docentes y líderes comunitarios.


Esa experiencia acumulada representa un recurso que puede complementar el trabajo de las instituciones del Estado.
No se trata de sustituir las funciones del Ministerio Público.
Se trata de sumar capacidades.
Cuando las instituciones públicas, las universidades y las organizaciones sociales trabajan de manera coordinada, aumenta la posibilidad de prevenir que una persona llegue a convertirse en víctima.

La reconstrucción de una víctima también importa


Otro aspecto destacado por la magistrada fue recordar que el trabajo institucional no concluye con el rescate.


Las víctimas necesitan protección, atención psicológica, acceso a la educación, seguridad y oportunidades que les permitan reconstruir sus proyectos de vida.
La persecución penal es indispensable.
Pero la verdadera justicia también implica ofrecer esperanza y oportunidades para comenzar de nuevo.

Conclusión


La trata de personas continúa transformándose al mismo ritmo que avanza la tecnología.
Si las redes criminales utilizan inteligencia, plataformas digitales y cooperación internacional para captar víctimas, la respuesta también debe ser integral.
Desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana reafirmamos nuestro compromiso de continuar investigando, analizando y promoviendo una cultura de prevención basada en información verificable, cooperación institucional y educación ciudadana.
Porque la mejor herramienta contra la trata de personas sigue siendo una sociedad informada.
Y cuando una universidad abre sus puertas al conocimiento, cuando una institución pública fortalece la prevención y cuando la sociedad civil aporta su experiencia, se construye una alianza capaz de proteger vidas y cerrar espacios a quienes pretenden convertir la vulnerabilidad humana en un negocio criminal.