Lo que aprendí viendo un documental sobre el 11 de septiembre me llevó a una pregunta: ¿cuánto puede valer un segundo cuando una vida está en peligro?
Hay una frase que escuché viendo un documental de National Geographic sobre la crisis aérea del 11 de septiembre de 2001 que se me quedó en la mente:
Los segundos cuentan.
Aquel día, después de los atentados, la aviación estadounidense entró en una situación sin precedentes. La FAA ordenó detener las operaciones aéreas y posteriormente indicó a las aeronaves que estaban en vuelo que aterrizaran en el aeropuerto más cercano.
Mientras veía aquellas escenas, pensé:
¿Por qué en nuestra vida cotidiana creemos que un segundo no significa nada?
Treinta segundos esperando un mensaje parecen poco.
Un minuto esperando un semáforo parece insignificante.
Pero en una emergencia, el tiempo cambia de valor.
Unos segundos pueden ser decisivos
La misma reflexión me surgió al escuchar a un experto hablar sobre terremotos.
Los sistemas modernos de alerta sísmica no predicen el terremoto antes de que ocurra. Detectan que el terremoto ya comenzó y pueden proporcionar unos segundos de advertencia antes de que llegue el movimiento fuerte a determinados lugares.
¿Y qué hacemos con esos segundos?
No necesariamente salir corriendo.
El USGS recomienda, si estamos dentro de una edificación, agacharnos, cubrirnos y sujetarnos.
Es decir, esos segundos pueden servir para ejecutar una acción que ya debemos conocer.
Y ahí está una de las grandes lecciones:
el tiempo sirve cuando estamos preparados para utilizarlo.
En una posible víctima de trata también cuentan
Esta reflexión me lleva a otro escenario: el seguimiento de una posible víctima de trata de personas.
En una investigación, los minutos y los segundos también pueden adquirir un valor enorme.
Una persona puede ser trasladada.
Un vehículo puede abandonar un lugar.
Una comunicación puede interrumpirse.
Una oportunidad de intervención puede desaparecer.
La UNODC reconoce que existen situaciones de trata en las que, cuando la evaluación del riesgo indica una necesidad inmediata de proteger a víctimas o preservar evidencias, puede ser necesaria una intervención rápida.
Pero rapidez no significa improvisación.
Primero hay que observar.
Analizar.
Contrastar.
Verificar.
Y entender los indicadores.
Porque una sospecha no convierte automáticamente una situación en un caso de trata. La propia UNODC advierte que los indicadores deben analizarse dentro del contexto y que no existe un único patrón para todos los casos.
Ahí es donde los segundos adquieren otro significado.
No se trata simplemente de correr.
Se trata de saber cuándo actuar y hacerlo correctamente.
Un segundo puede ser una oportunidad
Quizás por eso aquella frase del documental me produjo tanta reflexión.
Los segundos cuentan en una crisis aérea.
Cuentan durante un terremoto.
Cuentan ante un accidente.
Y también pueden contar cuando una persona está en peligro.
En la vida cotidiana pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo.
Pero una emergencia puede demostrarnos lo contrario.
Treinta segundos pueden parecer nada.
Sin embargo, pueden ser suficientes para protegerse, alertar, tomar una decisión o iniciar una acción que cambie el resultado.
Por eso hoy veo el tiempo de otra manera.
Porque cuando está en juego una vida, los segundos no son pequeños. Los segundos cuentan.
Observatorio Fundación RATT Dominicana