Cuando la tierra tiembla, el miedo llega primero: ¿sabemos realmente dónde protegernos?
Hay enseñanzas que pasan de generación en generación.
Muchos crecimos escuchando a nuestros padres decir:
“Si tiembla la tierra, ponte debajo de una viga de amarre”.
Otros aprendimos:
“Escóndete debajo de la cama” o “vete al baño”.
Eran consejos nacidos del deseo de proteger a la familia. Pero hoy, con los avances de la prevención sísmica, debemos preguntarnos:
¿Qué parte de esos consejos sigue siendo válida y qué se ha convertido en un mito?
La duda que muchos tenemos
Recuerdo escuchar a mi padre hablar de la viga de amarre como un lugar seguro.
Con los años me hice una pregunta:
Si esa estructura es de concreto y pesa tanto, ¿realmente puede protegerme o podría convertirse en un peligro durante un terremoto?
Esa duda representa la de muchas familias que aprendieron a reaccionar con los conocimientos de otra época.
El problema no es solamente el terremoto: es el pánico
Cuando la tierra comienza a moverse, muchas personas corren, intentan salir de la vivienda o buscan bajar de un edificio.
Pero los expertos explican que esos primeros segundos son críticos.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres de México (CENAPRED) recomienda mantener la calma, evitar desplazamientos innecesarios y aplicar una regla básica:
Agacharse, cubrirse y sujetarse.
Es decir: proteger la cabeza y el cuello, buscar una posición segura y mantenerse ahí mientras pasa el movimiento.
¿Baño, cama o viga?
El baño no es automáticamente un lugar seguro. En algunas viviendas puede representar una zona de menor riesgo por sus características, pero depende de la construcción.
Debajo de la cama tampoco debe verse como una regla universal. Depende de la resistencia del mueble y de las condiciones del lugar.
Sobre la viga de amarre, aunque forma parte de muchas estructuras, los expertos advierten que una persona no puede saber en medio del pánico si ese punto específico será realmente seguro.
La recomendación actual es identificar previamente zonas seguras dentro del hogar, lejos de ventanas, cristales y objetos que puedan caer.
¿Qué pasa si estoy acostado o vivo en un apartamento?
Un terremoto puede sorprendernos mientras dormimos.
Tal vez no tendremos tiempo de levantarnos, abrir una puerta y salir.
También ocurre con quienes viven en edificios: intentar bajar mientras todo se mueve puede aumentar el riesgo.
Primero hay que protegerse. Después del movimiento se evalúa la situación.
Enseñar a nuestros hijos puede salvar vidas
La cultura de prevención comienza en casa.
Los niños deben aprender que ante un terremoto no se trata de correr sin dirección, sino de saber cómo reaccionar.
Porque en el momento del pánico no actuamos por lo que escuchamos ese día, sino por lo que aprendimos antes.
Reflexión del Observatorio Fundación RATT Dominicana
Nuestros padres nos enseñaron desde la experiencia y desde el amor.
Hoy la ciencia nos permite actualizar esos conocimientos.
La prevención no significa olvidar lo aprendido; significa prepararnos mejor.
Porque el terremoto puede llegar mientras dormimos, mientras nuestros hijos juegan o cuando estamos solos.
Y cuando la tierra comience a moverse, la pregunta no será solamente:
¿Dónde me escondo?
Será:
¿Estoy preparado para proteger mi vida y la de mi familia?