Las cifras oficiales hablan de una reducción del 43 % en la tasa de homicidios. Pero basta con caminar por un barrio, subir al Metro o conversar con cualquier ciudadano para escuchar otra realidad. Entonces, ¿qué está pasando? ¿Las estadísticas tienen razón o la percepción de la gente cuenta una historia diferente?
Las cifras oficiales hablan de una reducción del 43 % en la tasa de homicidios. Pero basta con caminar por un barrio, subir al Metro o conversar con cualquier ciudadano para escuchar otra realidad. Entonces, ¿qué está pasando? ¿Las estadísticas tienen razón o la percepción de la gente cuenta una historia diferente?
Santo Domingo. La Fuerza de Tarea Conjunta informó que la tasa acumulada de homicidios en la República Dominicana descendió a 7.00 por cada 100,000 habitantes al 10 de julio de 2026. Según el informe oficial, la tasa pasó de 12.29 en julio de 2023 a 9.96 en 2024, 8.27 en 2025 y 7.00 en 2026, una reducción del 43 %, atribuida al fortalecimiento de las estrategias de prevención, inteligencia y persecución del delito desarrolladas por la Policía Nacional, el Ministerio Público y los organismos de seguridad del Estado.
Se trata de una noticia positiva que merece ser reconocida. Cada homicidio que se evita representa una vida salvada y una familia que no tendrá que enfrentar el dolor de perder a uno de sus seres queridos.
Sin embargo, mientras leía el informe oficial, una pregunta no dejaba de rondar mi cabeza.
¿Por qué, si las estadísticas muestran una mejoría, tantos dominicanos aseguran sentirse cada vez más inseguros?
Como decía el esposo de mi abuela, don Ysidro, ya ido de este mundo: «Es mejor creer que averiguar.»
Yo decidí no seguir ese consejo.
Preferí averiguar.
Junto al equipo del Observatorio Fundación RATT Dominicana comenzamos a revisar la información utilizando herramientas de OSINT (Inteligencia de Fuentes Abiertas) y nuestra metodología de análisis inspirada en el MOITT, con el propósito de contrastar los datos oficiales con otras fuentes públicas y con la realidad que vive la ciudadanía.
No nos quedamos frente a una computadora.
Salimos a la calle.
Revisamos publicaciones de diferentes medios de comunicación y observamos que prácticamente todos los días aparecen informaciones relacionadas con robos, atracos, asaltos, estafas y otros delitos que generan preocupación en distintos sectores del país. Estos reportes no contradicen necesariamente la reducción de los homicidios, porque se trata de indicadores distintos, pero ayudan a entender por qué muchas personas continúan percibiendo inseguridad.
Después decidimos escuchar directamente a la gente.
Nos trasladamos al Metro de Santo Domingo y comenzamos a conversar con ciudadanos.
No buscábamos confirmar una hipótesis.
Queríamos escuchar.
Una joven nos contó que ha sido atracada en cuatro ocasiones. Dijo que tomó una decisión que jamás imaginó: dejar de salir con su teléfono celular para evitar volver a ser víctima de la delincuencia.
Otra señora relató que al salir de una estación del Metro le abrieron la cartera y le sustrajeron sus pertenencias sin que pudiera darse cuenta.
Un señor de edad avanzada explicó que dos adolescentes, de aproximadamente 15 y 16 años, armados con cuchillos, lo despojaron de todo lo que llevaba.
Mientras escuchábamos aquellos testimonios entendimos algo muy sencillo.
Las estadísticas hablan de números.
La gente habla de experiencias.
Es importante aclarar que estos testimonios corresponden a conversaciones espontáneas realizadas durante nuestro recorrido y no constituyen una encuesta científica ni representan estadísticamente a toda la población. Sin embargo, muestran una percepción que escuchamos repetidamente en distintos ciudadanos.
Fue entonces cuando comprendimos que el verdadero debate no consiste en determinar si las cifras oficiales son verdaderas o falsas.
La reducción de los homicidios puede ser completamente real.
Lo que también puede ser real es que muchos ciudadanos continúen sintiendo miedo al salir de sus hogares debido a otros delitos que afectan su vida cotidiana.
Desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana creemos que la seguridad ciudadana debe evaluarse de manera integral. La tasa de homicidios constituye uno de los principales indicadores internacionales, pero no es el único que influye en la confianza de la población. Robos, atracos, estafas, violencia y otros delitos también forman parte de la realidad que experimentan miles de dominicanos cada día.
Nuestro propósito no es desacreditar las estadísticas oficiales.
Nuestro compromiso es analizarlas, verificarlas, contrastarlas y aportar evidencia que contribuya al debate público con responsabilidad y objetividad.
Porque las cifras son importantes.
Pero escuchar a la ciudadanía también lo es.
Y quizá ahí se encuentre el mayor desafío de las políticas de seguridad: lograr que la mejora de los indicadores también se traduzca en una mayor sensación de tranquilidad para quienes viven y transitan diariamente por nuestras calles.
Metodología OSINT – MOITT