Tras el reciente terremoto registrado en Venezuela, el Observatorio Fundación RATT Dominicana se hace una pregunta que va más allá de las fallas geológicas: ¿está la población dominicana preparada para actuar durante los primeros minutos de un gran sismo?
Llevamos años escuchando hablar de la falla Enriquillo, la falla Septentrional y del riesgo sísmico en República Dominicana. Pero hoy queremos hablar de algo diferente: de nosotros. De nuestras familias. De lo que haríamos si la tierra comenzara a temblar en este mismo instante.
¿Sabrías qué hacer si hoy tiembla la tierra?
Después del terremoto ocurrido recientemente en Venezuela, volvimos a escuchar a especialistas explicar que República Dominicana se encuentra sobre un sistema de fallas geológicas activas. Es una realidad conocida por la ciencia y repetida durante años.
Pero mientras escuchábamos esas explicaciones, en el Observatorio Fundación RATT Dominicana nos hicimos una pregunta distinta.
¿Cuántos dominicanos saben realmente qué hacer cuando ocurre un terremoto?
No nos referimos a los organismos de respuesta.
Nos referimos al ciudadano que está trabajando en una oficina.
A la madre que está sola con sus hijos.
Al estudiante que se encuentra en un aula.
Al envejeciente que vive solo.
Al comerciante que atiende un negocio.
Porque antes de que lleguen los equipos de rescate, cada persona deberá tomar decisiones en cuestión de segundos.
Y esas decisiones pueden salvar vidas.
Un país que convive con el riesgo
República Dominicana está ubicada entre la placa del Caribe y la placa de Norteamérica, dos grandes bloques tectónicos que se desplazan constantemente. Ese movimiento genera tensión que se libera mediante terremotos.
Las principales estructuras activas son:
Falla Enriquillo-Plantain Garden, en el sur.
Falla Septentrional, que atraviesa gran parte del norte del país.
Además, existen otras fallas activas y zonas de deformación que también pueden generar sismos de menor o moderada magnitud.
Los especialistas coinciden en un punto: los terremotos no pueden predecirse, pero el riesgo sí puede estudiarse y la población puede prepararse.
La pregunta que hacemos como Observatorio
No buscamos señalar instituciones.
Queremos abrir una conversación nacional.
Nos preguntamos:
¿Cada escuela realiza simulacros de evacuación?
¿Cada hospital tiene actualizado su plan de emergencia?
¿Las empresas privadas entrenan a sus empleados?
¿Las juntas de vecinos conocen protocolos de actuación?
¿Las iglesias saben cómo evacuar cientos de personas durante una actividad?
¿Los edificios residenciales practican simulacros?
La mochila que puede salvar una vida
Organismos internacionales como la ONU, la Federación Internacional de la Cruz Roja y agencias de protección civil recomiendan que cada hogar tenga una mochila de emergencia con suministros para al menos 72 horas, ya que en un desastre los servicios básicos pueden interrumpirse.
Debe incluir, entre otros:
Agua potable.
Alimentos no perecederos.
Linterna y baterías.
Radio portátil.
Botiquín y medicamentos personales.
Copias de documentos importantes.
Cargador portátil para celular.
Silbato para pedir ayuda.
Mascarillas, artículos de higiene y ropa ligera.
Muchas familias dominicanas todavía desconocen esta recomendación.
¿Cada familia tiene un punto de reunión en caso de quedar incomunicada?
Si la respuesta es «no lo sé», entonces aún tenemos mucho trabajo por delante.
¿Qué hacen otros países?
Países como Japón, Chile, México y Nueva Zelanda han convertido la prevención en parte de la vida cotidiana.
Los niños participan en simulacros desde la escuela.
Las empresas entrenan a sus empleados.
Las comunidades conocen rutas de evacuación.
Las campañas educativas se mantienen durante todo el año y no únicamente después de un terremoto.
Esa cultura de prevención ha permitido reducir significativamente el número de víctimas en muchos eventos sísmicos.
¿Qué hacen otros países?
Países como Japón, Chile, México y Nueva Zelanda han convertido la prevención en parte de la vida cotidiana.
Los niños participan en simulacros desde la escuela.
Las empresas entrenan a sus empleados.
Las comunidades conocen rutas de evacuación.
Las campañas educativas se mantienen durante todo el año y no únicamente después de un terremoto.
Esa cultura de prevención ha permitido reducir significativamente el número de víctimas en muchos eventos sísmicos.
Análisis Estratégico
El riesgo sísmico no distingue entre clases sociales, edades ni provincias.
La pregunta no es únicamente si las instituciones están preparadas.
La pregunta es si cada ciudadano está preparado.
La historia demuestra que las sociedades que invierten en educación preventiva reducen pérdidas humanas, económicas y sociales.
La prevención cuesta mucho menos que la reconstrucción.
Verificación – OSINT – Trazabilidad (MOITT)
Este análisis fue elaborado mediante revisión de información pública y verificable del Servicio Geológico Nacional, Instituto Sismológico de la UASD, Centro de Operaciones de Emergencias (COE), Defensa Civil, ONESVIE, Naciones Unidas y organismos internacionales especializados en gestión del riesgo.
Conforme al modelo MOITT del Observatorio Fundación RATT Dominicana, la trazabilidad permitió verificar el origen de los datos y distinguir información científica de versiones no confirmadas.
¿Qué? Un análisis sobre la preparación ciudadana ante un posible terremoto.
¿Quién? El Observatorio Fundación RATT Dominicana.
¿Cuándo? Tras el reciente terremoto ocurrido en Venezuela y el debate regional sobre el riesgo sísmico.
¿Dónde? República Dominicana.
¿Por qué? Porque la preparación ciudadana puede salvar vidas y la cultura de prevención debe fortalecerse de forma permanente.
Lo que aún debemos fortalecer como país
República Dominicana cuenta con la Ley 147-02 sobre Gestión de Riesgos y con instituciones como el COE, la Defensa Civil, ONESVIE, el Servicio Geológico Nacional y el Instituto Sismológico de la UASD, responsables de la prevención, monitoreo y respuesta ante emergencias. Sin embargo, desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana consideramos pertinente abrir un debate sobre la preparación de la población.
Más que preguntarnos si existen protocolos, debemos preguntarnos: ¿las campañas de educación sísmica llegan realmente a todos los dominicanos? ¿Con qué frecuencia se realizan simulacros? ¿Las escuelas, empresas y comunidades conocen cómo actuar durante un terremoto?
La experiencia de países como Japón, Chile y México demuestra que la educación permanente, los simulacros y la participación ciudadana reducen significativamente el impacto de los desastres. En República Dominicana, fortalecer esa cultura de prevención puede ser tan importante como contar con equipos de rescate.
Las provincias cercanas a las fallas Septentrional y Enriquillo mantienen una mayor exposición al riesgo sísmico, aunque un terremoto de gran magnitud puede sentirse en gran parte del territorio nacional.
La prevención comienza con una pregunta sencilla: si la tierra temblara hoy, ¿sabríamos realmente qué hacer?
Reflexión final
En el Observatorio Fundación RATT Dominicana no buscamos crear temor. Buscamos generar conciencia.
Sabemos que nadie puede predecir cuándo ocurrirá un terremoto, pero sí podemos decidir si queremos esperar a que suceda para aprender qué hacer o comenzar a prepararnos desde hoy.
Porque cuando la tierra tiemble, ya no habrá tiempo para buscar un manual. Habrá que actuar. Y esa preparación comienza mucho antes de que ocurra la emergencia.