Ruta del dinero del INAIPI: ¿hacia dónde va? | Observatorio Fundación RATT Dominicana

El INAIPI maneja más de RD$12 mil millones en 2026. Seguimos la ruta del presupuesto para conocer cómo se distribuye, qué se contrata y qué llega finalmente a la primera infancia.

Una curiosidad que terminó convirtiéndose en investigación
Hay investigaciones que comienzan con una denuncia.
Esta comenzó con una pregunta.
¿Qué ocurre con los más de RD$12 mil millones que maneja el INAIPI?
La curiosidad nos llevó a mirar los documentos públicos, abrir el presupuesto, revisar las partidas y comenzar a seguir los procesos de contratación.
No partimos de una acusación.
Tampoco de la intención de encontrar una irregularidad.
Partimos de algo más sencillo:
queremos saber.
Saber cuánto dinero recibe la institución.
Cómo se distribuye.
En qué se utiliza.
Quiénes participan en esa ruta.
Y, cuando los documentos lo permitan, qué termina recibiendo la primera infancia.
Así comienza esta investigación del Observatorio Fundación RATT Dominicana.

RD$12 mil millones bajo la lupa ciudadana

Para 2026, el presupuesto aprobado del Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia, INAIPI, asciende a RD$12,027,715,656.

La cifra es considerable.

Pero decir que INAIPI «maneja RD$12 mil millones» puede generar una interpretación equivocada si no abrimos el presupuesto.

No se trata de una cantidad disponible para gastar libremente.

El dinero está distribuido entre personal, servicios, materiales, bienes, obras y otras necesidades institucionales.

Según la información presupuestaria oficial, aproximadamente RD$8,512 millones corresponden a remuneraciones y contribuciones.

Otros RD$2,389 millones están destinados a contratación de servicios.

Y alrededor de RD$1,013 millones corresponden a materiales y suministros.

También existen partidas menores para bienes, obras y otros conceptos.

Presupuesto y documentación oficial de DIGEPRES

Aquí aparece nuestra primera conclusión:

para conocer el destino del dinero hay que abrir el presupuesto, no solamente mirar el total.

El dinero tiene una ruta

El presupuesto público tiene un recorrido.

Primero se asigna.

Después se programa.

Luego se ejecuta.

En determinados casos se contrata.

Después aparece un proveedor.

Ese proveedor entrega un bien o presta un servicio.

Y finalmente ese recurso debería traducirse en un resultado para la población.

Por eso podemos representar la ruta así:

Presupuesto → asignación → ejecución → contratación → proveedor → servicio → centro → beneficiario.

Cada etapa puede dejar una huella documental.

Y esas huellas son las que permiten investigar mediante fuentes abiertas.

DIGEPRES ofrece información presupuestaria y el Portal de Transparencia Fiscal permite consultar información relacionada con la ejecución del gasto público.

El sistema de compras públicas agrega otra capa documental: los procesos, adjudicaciones y contratos.

Portal de Transparencia Fiscal

Portal de Compras Dominicanas

Entonces la pregunta cambia.

Ya no queremos saber solamente:

¿cuánto tiene INAIPI?

Queremos saber:

¿por dónde pasa ese dinero?

La nómina concentra la mayor parte

El primer gran hallazgo está en las remuneraciones.

Aproximadamente RD$8,512 millones del presupuesto 2026 están destinados a remuneraciones y contribuciones.

Eso representa cerca del 70.8 % del presupuesto total.

Este dato es fundamental.

Significa que una gran parte de los recursos sostiene a las personas que hacen funcionar la institución.

Personal técnico.

Personal administrativo.

Profesionales.

Equipos de atención.

Servidores vinculados con los programas y centros.

Por eso no sería correcto presentar los RD$12 mil millones como si fueran una bolsa destinada exclusivamente a compras.

La investigación tiene que separar cada componente.

Presupuesto no es lo mismo que contratación.

Contratación no es lo mismo que ejecución.

Y ejecución no es lo mismo que resultado.

El segundo gran camino: los servicios

Después de las remuneraciones aparece otro bloque que merece seguimiento:

RD$2,389 millones aproximadamente para contratación de servicios.

Aquí empieza una parte especialmente interesante de la ruta.

Porque cada contratación puede abrir una nueva cadena documental:

INAIPI → proceso de compra → oferentes → evaluación → adjudicación → contrato → proveedor → servicio.

Y entonces aparecen nuevas preguntas.

¿Quién ganó?

¿Cuánto se adjudicó?

¿Qué se contrató?

¿Por cuánto tiempo?

¿Había varios oferentes?

¿Hubo modificaciones?

¿Se ejecutó completamente?

¿Y qué resultado produjo?

Eso es trazabilidad.

No quedarse con la cifra.

Seguirla.

Alimentación: una ruta de miles de millones

Uno de los capítulos que más llama la atención en los procesos de compras es la alimentación.

En las fuentes públicas aparecen procesos de gran magnitud relacionados con el suministro y distribución de alimentos para los servicios de atención a la primera infancia.

Entre los procesos identificados encontramos:

Zona Metropolitana: presupuesto base superior a RD$1,392 millones.

Zona Sur: presupuesto superior a RD$540 millones.

Zona Este: presupuesto superior a RD$410 millones.

Algunos de estos procesos registran adjudicaciones por montos inferiores al presupuesto base.

Pero aquí debemos ser rigurosos.

Estas cifras no deben presentarse como si fueran todo el gasto anual de alimentación del INAIPI.

Son procesos específicos localizados en el sistema de compras.

Cada uno debe ser analizado por separado.

Eso incluye proveedores, lotes, cantidades, adjudicaciones, duración, ejecución y documentación contractual.

La investigación no consiste en sumar números para producir una cifra espectacular.

Consiste en entender qué representa cada número.

RD$55 millones para formación

Hay otro dato que despierta nuestra atención.

INAIPI registró un proceso relacionado con la contratación de servicios de formación básica y continua para sus recursos humanos, con un monto de referencia de aproximadamente RD$55 millones.

Este dato tiene especial importancia para nuestra investigación.

¿Por qué?

Porque demuestra que la capacitación forma parte de la estructura operativa de INAIPI y que existen recursos destinados a fortalecer las capacidades de su personal.

Proceso de contratación de formación del INAIPI

Entonces aparece una pregunta legítima:

¿qué conocimientos reciben quienes trabajan diariamente con la primera infancia para identificar señales tempranas de vulnerabilidad?

No estamos afirmando que INAIPI carezca de mecanismos de protección.

No sería responsable hacerlo sin documentación.

Estamos diciendo que queremos conocerlos.

Y saber dónde pueden fortalecerse.

La primera infancia exige prevención

La trata y la explotación suelen aparecer en el debate público cuando ya existe una víctima.

Pero la primera infancia obliga a pensar antes.

Un niño pequeño no puede reconocer por sí mismo una red de captación.

No puede comprender determinados mecanismos de explotación.

Y tampoco puede protegerse solo frente a muchas formas de violencia y vulnerabilidad.

La prevención, por tanto, comienza alrededor del niño.

Con la familia.

Con los cuidadores.

Con los educadores.

Con los profesionales.

Con la comunidad.

Y con las instituciones.

Por eso la capacitación puede convertirse en una herramienta de protección.

¿Dónde puede entrar Fundación RATT Dominicana?

Esta investigación tiene también una razón institucional.

Fundación RATT Dominicana no está mirando el presupuesto del INAIPI para decir:

«queremos una parte de esos RD$12 mil millones».

No.

La pregunta es diferente:

¿puede existir una cooperación institucional que fortalezca la prevención?

INAIPI tiene una estructura nacional dedicada a la primera infancia.

RATT Dominicana tiene experiencia en prevención, sensibilización, investigación y fortalecimiento de capacidades en materia de trata y explotación.

Ambas experiencias podrían complementarse sin sustituir las funciones de ninguna de las dos instituciones.

La capacitación aparece como una puerta natural

El hecho de que INAIPI ya contemple recursos para formación básica y continua hace que esta sea, preliminarmente, una de las áreas más razonables para explorar un acuerdo.

La propuesta podría enfocarse en un programa especializado de:

prevención de la trata, explotación y vulnerabilidad infantil.

Dirigido a:

  • cuidadores;
  • agentes educativos;
  • psicólogos;
  • trabajadores sociales;
  • coordinadores;
  • directores de centros;
  • personal técnico;
  • padres y tutores.

No se trata de convertir a cada cuidador en investigador.

Se trata de enseñarle a reconocer señales de alerta y saber qué hacer, a quién informar y cómo proteger al niño dentro de los procedimientos institucionales existentes.

La familia también forma parte de la ruta

Si hablamos de prevención, no podemos quedarnos dentro de los centros.

Los padres y cuidadores son una pieza esencial.

Una posible cooperación podría desarrollar jornadas educativas sobre:

protección infantil;

prevención de explotación;

señales de alerta;

riesgos en entornos digitales;

seguridad familiar;

formas adecuadas de pedir ayuda;

rutas institucionales de protección.

La prevención comienza mucho antes de que una situación se convierta en delito.

El territorio también importa

INAIPI tiene presencia territorial.

RATT Dominicana también ha construido una red de colaboradores y trabajo preventivo en diferentes comunidades.

Eso abre otra posibilidad:

prevención comunitaria.

No sería necesario crear una estructura paralela.

Podrían aprovecharse espacios existentes para desarrollar campañas, encuentros, talleres y actividades de sensibilización.

El objetivo sería llevar la prevención hasta donde están las familias.

El Observatorio tiene otra misión

Y aquí entra directamente el Observatorio Fundación RATT Dominicana.

Un observatorio no debería limitarse a reproducir comunicados.

Debe mirar los datos.

Comparar cifras.

Seguir contratos.

Identificar patrones.

Preguntar.

Contrastar.

Y volver a las fuentes.

Por eso esta investigación no termina con este artículo.

Este artículo es el comienzo.

La metodología ORS5 RATT

La investigación se desarrolla bajo nuestra metodología ORS5 RATT.

Recopilar: localizar información presupuestaria, financiera, contractual e institucional.

Analizar: comparar las cifras y determinar dónde se concentra el gasto.

Trazar: seguir documentalmente la ruta de los recursos.

Transformar: convertir los hallazgos en conocimiento útil para la ciudadanía y propuestas de prevención.

La investigación OSINT no significa sospechar de todo.

Significa buscar información verificable en fuentes abiertas.

Y, cuando no existe evidencia suficiente, decirlo.

Lo que sabemos hasta ahora

Los documentos públicos permiten establecer que:

INAIPI tiene un presupuesto aprobado para 2026 de RD$12,027,715,656.

La mayor partida está destinada a remuneraciones y contribuciones.

Existe una partida multimillonaria para contratación de servicios.

Existen procesos de alimentación de gran magnitud.

Existen contrataciones relacionadas con formación.

También aparecen compras de bienes, mantenimiento, equipamiento y otros servicios necesarios para la operación institucional.

Y existen plataformas oficiales que permiten continuar siguiendo esa ruta.

Pero esto todavía no responde a todas nuestras preguntas.

Lo que todavía queremos saber

¿Quiénes son los principales proveedores del INAIPI?

¿Cuáles son los 20 contratos de mayor valor?

¿Cuánto dinero ha recibido cada proveedor?

¿Qué procesos son recurrentes?

¿Cuáles han sido modificados?

¿Cuáles fueron declarados desiertos?

¿Cuáles fueron cancelados?

¿Cuánto se ha ejecutado realmente del presupuesto?

¿Cuánto se ha destinado específicamente a capacitación?

¿Qué tipo de formación reciben los cuidadores?

¿Qué programas llegan directamente a los padres?

¿Qué mecanismos existen para identificar factores de vulnerabilidad?

¿Y cuánto de la inversión puede medirse en resultados concretos para los niños?

Estas preguntas serán parte de la siguiente etapa de la investigación.

Seguir el dinero también es proteger

La transparencia presupuestaria puede parecer un asunto frío.

Números.

Contratos.

Partidas.

Adjudicaciones.

Proveedores.

Pero detrás de cada número existe una finalidad pública.

Y en el caso del INAIPI esa finalidad está relacionada con una etapa decisiva de la vida.

Por eso seguir el dinero también significa preguntarnos qué está produciendo.

Un peso destinado a alimentación debe convertirse en alimentación.

Un peso destinado a capacitación debe convertirse en conocimiento.

Un peso destinado a servicios debe traducirse en una mejor atención.

Y una inversión pública destinada a la primera infancia debería poder encontrarse, finalmente, en mejores condiciones para los niños y sus familias.

La investigación apenas comienza

Nuestra curiosidad inicial terminó convirtiéndose en una pregunta de investigación.

Y esa pregunta seguirá abierta:

¿hacia dónde va el dinero del INAIPI?

No buscamos una respuesta construida sobre rumores.

La buscamos en documentos.

En contratos.

En presupuestos.

En datos.

En resultados.

Y en la trazabilidad de cada etapa.

Porque investigar el dinero público no significa acusar.

Significa mirar.

Significa preguntar.

Significa comprobar.

Y cuando se trata de la primera infancia, significa también defender el derecho de la sociedad a saber cómo se utilizan los recursos destinados a protegerla.

La ruta del dinero del INAIPI apenas comienza.

Observatorio Fundación RATT Dominicana

Investigación, prevención y seguimiento de la protección de la primera infancia.