¿Llegar a los 60 significa que tu propósito terminó?

La edad puede marcar el comienzo de una nueva etapa. Dios puede utilizar la experiencia, las heridas y todo lo aprendido para seguir dando fruto.

pregúntate:

¿Y si los años más importantes de tu vida todavía no han comenzado? Abraham tenía 75 años y Moisés 80 cuando entraron en nuevas etapas de su propósito.

“¿Qué puedo aportar desde el lugar en el que Dios me tiene hoy?”

La respuesta puede ser diferente para cada persona.

Para uno puede ser enseñar.

Para otro, acompañar.

Para otro, escribir.

Para otro, servir.

Para otro, comenzar un proyecto.

Para otro, reconciliarse con alguien.

Para otro, simplemente convertirse en una voz de esperanza para quienes vienen detrás.

No todos los llamados tienen que ser públicos para tener valor.

La edad no tiene la última palabra

No permitas que una cifra se convierta en una sentencia sobre tu vida.

Cumplir 60 no significa que terminaste.

Cumplir 70 no significa que dejaste de ser útil.

Cumplir 80 no significa que tu experiencia perdió valor.

La edad puede cambiar tu manera de caminar, pero no tiene autoridad para determinar tu valor.

No confundas el retiro de una etapa con el final de tu propósito.

Quizás los años más importantes de tu vida no quedaron atrás.

Quizás estás entrando en una temporada en la que todo lo que viviste puede comenzar a convertirse en legado.

Y cuando Dios llama, la respuesta no depende solamente de la edad.

La promesa que recibió Moisés sigue siendo una poderosa referencia para nuestra fe:

“Yo estaré contigo.”

Mientras haya vida, todavía puede haber fruto.

Mientras haya aliento, todavía puede haber servicio.

Mientras haya fe, todavía puede haber propósito.

Quizás no estás llegando al final de tu historia. Quizás estás llegando a una etapa para la que todos estos años te estuvieron preparando.