República Dominicana recibe un reconocimiento internacional por sus esfuerzos contra la trata de personas. Sin embargo, el verdadero desafío sigue siendo evitar que más personas caigan en manos de las redes criminales.
Cuando un país sube de categoría, lo normal es celebrar. Y sí, hay razones para hacerlo. Pero también es el momento de hacerse una pregunta incómoda: ¿estamos realmente donde debemos estar o simplemente dimos un paso en la dirección correcta?
El presidente Luis Abinader anunció que República Dominicana fue elevada al nivel 2 en el informe anual del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre la lucha contra la trata de personas. La decisión reconoce los esfuerzos realizados por el país durante el último año y la cooperación entre ambas naciones.
La noticia es positiva. Nadie puede negar que representa un avance. Sin embargo, desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana creemos que quedarse solo con el titular sería un error.
El propio informe deja claro que el nivel 2 no significa que el problema esté resuelto. Lo que reconoce es que el país está haciendo esfuerzos importantes, aunque todavía no cumple completamente los estándares internacionales.
Ahí es donde comienza el verdadero análisis.
Durante años hemos sostenido que República Dominicana cuenta con profesionales capaces de enfrentar este delito cuando existen coordinación, voluntad y herramientas adecuadas. El trabajo de la magistrada Joanna Bejarán y de la coronel Francia demuestra que sí es posible golpear estructuras criminales mediante investigaciones bien dirigidas.
Pero combatir la trata no consiste únicamente en detener responsables. También significa impedir que existan nuevas víctimas.
Y ahí encontramos una deuda pendiente.
Las organizaciones de la sociedad civil conocen las comunidades, identifican factores de riesgo y llevan años desarrollando programas de prevención. Esa experiencia no debería verse como un complemento, sino como una parte esencial de la estrategia nacional.
Desde nuestra perspectiva, el siguiente paso no consiste solo en aspirar al nivel 1. Consiste en construir un modelo donde Estado, justicia, cuerpos de investigación y organizaciones sociales trabajen con la misma dirección. Porque la trata de personas no se combate únicamente cuando ocurre. Se combate mucho antes, cuando todavía hay tiempo para evitar que una vida sea captada por una red criminal