Una experiencia de formación llevó al Observatorio a reflexionar sobre el papel del periodismo cuando informa sobre la violencia y acompaña a la sociedad en la búsqueda de respuestas.
Hablar de seguridad ciudadana casi siempre nos lleva a pensar en policías, fiscales o tribunales. En septiembre de 2017 tuve la oportunidad de participar en un taller sobre periodismo de seguridad ciudadana auspiciado por la Embajada de los Estados Unidos, la Fundación Diario Libre y la Universidad Católica Santo Domingo. Recuerdo que asistí con un propósito claro: aprender. Quería comprender mejor un tema tan complejo como la seguridad ciudadana y adquirir conocimientos que, con el paso del tiempo, terminarían marcando mi forma de hacer periodismo.
Decidí asistir porque quería aprender cómo ser más útil desde el periodismo y comprender mejor todo lo relacionado con este tema. Como ocurre cada vez que participo en un espacio de formación, llegué con la intención de escuchar, tomar apuntes y hacer preguntas.
Recuerdo que, durante la jornada, a mi lado estaba sentado mi amigo Sandino Bisonó, presidente de CONADECO. En una de las pausas del programa conversamos sobre varios de los temas que se estaban presentando. Aquella conversación no fue un simple intercambio de opiniones; nos llevó a cuestionarnos cuál debe ser el verdadero papel del periodista cuando informa sobre hechos de violencia y cómo una cobertura responsable puede contribuir a una ciudadanía mejor informada.
Esa pregunta fue la que me acompañó al terminar el taller.
Más allá de las técnicas periodísticas, uno de los mensajes que quedó claro durante las exposiciones fue que informar sobre seguridad ciudadana exige responsabilidad, verificación de los hechos, respeto por las víctimas y suficiente contexto para que la sociedad comprenda lo que ocurre y no se quede únicamente con el impacto de un titular.
Diversas iniciativas impulsadas por la Embajada de los Estados Unidos, junto con instituciones académicas y medios de comunicación, han promovido este enfoque de capacitación para periodistas, con el objetivo de fortalecer la calidad de la información sobre violencia, criminalidad y seguridad ciudadana.
Como Observatorio Fundación RATT Dominicana, esta experiencia nos invita a seguir reflexionando. Gran parte de nuestro trabajo consiste en analizar documentos, revisar leyes, contrastar fuentes y estudiar fenómenos como la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes. Ese proceso nos ha enseñado que la primera versión de un hecho casi nunca explica toda la realidad.
Por eso entendemos que el periodismo de seguridad ciudadana no consiste únicamente en contar lo que pasó. También implica ayudar al ciudadano a comprender por qué ocurrió, qué instituciones intervienen, cuáles son los riesgos y qué acciones pueden prevenir que hechos similares vuelvan a repetirse.
Quizá esa sea una de las lecciones más valiosas de aquella jornada: la seguridad ciudadana también se fortalece cuando el periodismo informa con responsabilidad, investiga con rigor y coloca el interés público por encima del impacto inmediato de la noticia.