Mormones y CIA: lo que encontré décadas después | Observatorio Fundación RATT Dominicana

De aquellos jóvenes de camisa blanca, corbata y Biblia que caminaban por los barrios, a los documentos que permiten separar el rumor de los hechos.

Todo comenzó cuando yo era un adolescente
Yo tenía apenas 16 años cuando empecé a verlos.
Llegaban a los barrios aquellos jóvenes extranjeros, muchos de ellos blancos, rubios, de ojos verdes o azules. Caminaban de dos en dos, con camisa blanca, pantalón oscuro y corbata. Llevaban una Biblia y tocaban las puertas de las casas.
Para nosotros, aquello llamaba la atención.
Muchos hablaban inglés.
Y siendo muchachos, no sabíamos realmente quiénes eran.
Pero sí recuerdo algo que escuchaba de los adultos.
Principalmente de algunos políticos y personas vinculadas a sectores de izquierda se decía:
“Esos americanos vienen de la CIA.”
Aquella frase quedó en mi memoria.
Con el paso de los años supe que aquellos jóvenes eran misioneros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos popularmente como mormones.
Pero la pregunta nunca desapareció completamente.
¿Era simplemente un rumor de la época?
¿Era parte de la propaganda política de la Guerra Fría?
¿O existía alguna base real detrás de aquella sospecha?
Décadas después decidí investigar.
Y esta vez no quería quedarme con lo que escuché en mi juventud.
Quería buscar documentos.
La primera sorpresa: el rumor existía en otros países
Una de las primeras cosas que encontramos fue que aquella sospecha no era exclusiva de República Dominicana.
En 1960, una circular de la misión mormona en Centroamérica registró que un periódico guatemalteco había publicado un artículo acusando a los mormones de ser agentes disfrazados de la CIA.
El documento conservado en los archivos históricos reproduce aquella acusación y la presenta como una información de oídas (hearsay). Es decir, el documento demuestra que el rumor existía, pero no demuestra que la acusación fuera cierta. �
B. H. Roberts Foundation
Para mí, ese hallazgo fue importante.
Porque significaba que aquella frase que escuchaba siendo adolescente —“esos americanos son de la CIA”— no era una historia aislada de nuestro entorno.
El mismo tipo de acusación circulaba en otros lugares de América Latina durante la Guerra Fría.
¿Por qué despertaban sospechas?
Hay que ponerse en el contexto de aquella época.
Un joven estadounidense llegaba a un barrio latinoamericano.
Vestía prácticamente igual que otro misionero.
Caminaba de puerta en puerta.
Llevaba una Biblia.
Hablaba con familias.
En muchos casos aprendía el idioma local.
Y permanecía durante meses o años en el país.
Para una generación que vivía bajo la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aquello podía despertar sospechas.
La Guerra Fría estaba presente en la política latinoamericana.
La Revolución cubana había cambiado el escenario regional.
Los movimientos de izquierda crecían en distintos países.
Estados Unidos veía con preocupación la expansión del comunismo.
Y sectores de izquierda veían prácticamente cualquier presencia estadounidense con desconfianza.
En ese ambiente, un grupo de jóvenes estadounidenses recorriendo barrios podía convertirse fácilmente en objeto de rumores.
Pero aparece una segunda pieza del rompecabezas
Aquí es donde la investigación se vuelve más interesante.
La CIA sí tenía interés en estudiar las organizaciones religiosas y los movimientos religiosos en América Latina.
Un documento oficial del Gobierno estadounidense, fechado el 12 de julio de 1969, muestra que el presidente Richard Nixon ordenó preparar un estudio sobre la Iglesia en América Latina.
La tarea asignada a la CIA incluía un análisis país por país y contemplaba expresamente el papel de los grupos no católicos y los misioneros extranjeros. �
Oficina del Historiador +1
Esto es un hecho documental.
La CIA estudiaba el fenómeno religioso latinoamericano.
Pero aquí tenemos que hacer una pausa.
Estudiar una organización no significa que todos sus miembros fueran agentes de inteligencia.
Esa diferencia es fundamental.
La CIA también analizaba la situación política de las iglesias
Otro memorando, fechado el 22 de julio de 1969, confirma que la CIA estaba preparando un estudio detallado sobre la Iglesia en América Latina.
El documento fue enviado a Richard Nixon por su asesor de Seguridad Nacional, Henry Kissinger. �
Oficina del Historiador
La preocupación estadounidense estaba relacionada, entre otras cosas, con el crecimiento de sectores religiosos que defendían cambios sociales y que podían influir en la política latinoamericana.
Posteriormente, el 9 de octubre de 1969, la CIA produjo un memorando de inteligencia titulado The Church in Latin America. El documento fue elaborado por la Oficina de Inteligencia Actual de la agencia y analizó las tendencias políticas dentro de la Iglesia católica latinoamericana. �
Oficina del Historiador
Pero nuevamente aparece una precisión importante:
esos documentos hablan principalmente de la Iglesia católica y de la situación religiosa latinoamericana en general; no constituyen una prueba de que la Iglesia mormona fuera una estructura de la CIA.
¿Y los mormones tenían relación con la inteligencia estadounidense?
Aquí encontramos otra parte del problema.
Durante décadas circuló también la idea de que los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días eran buenos candidatos para organismos como la CIA y el FBI.
Una investigación de Deseret News revisó precisamente esa historia y encontró que el rumor tenía una larga trayectoria.
En 1971, la revista Ramparts afirmó que los mormones proporcionaban algunos de los mejores hombres tanto a la CIA como al FBI.
En 1981, una información de Associated Press señaló que la CIA realizaba reclutamiento exitoso en Utah.
Sin embargo, la misma investigación advierte que es mucho más difícil demostrar que las personas fueran reclutadas por ser mormonas. Exagentes y reclutadores explicaron que las habilidades, la experiencia y la disposición para servir podían ser factores más importantes que la religión. �
Deseret News
¿Por qué un exmisionero podía resultar atractivo?
Aquí hay una explicación mucho más sencilla que una teoría de conspiración.
Un joven que había servido como misionero en otro país podía regresar a Estados Unidos con:
conocimiento de otro idioma;
experiencia viviendo en otra cultura;
capacidad para relacionarse con personas;
disciplina;
conocimiento geográfico y social del país donde estuvo.
Esas capacidades podían resultar útiles para determinados trabajos gubernamentales.
Pero nuevamente:
que un exmisionero pudiera ser reclutado posteriormente por una agencia de inteligencia no demuestra que hubiera sido enviado como espía durante su misión religiosa.
El rumor llegó a convertirse en una percepción latinoamericana
La investigación histórica muestra que la sospecha se extendió por diferentes países.
Incluso en documentos relacionados con América Latina aparecen acusaciones contra grupos religiosos estadounidenses por supuestos vínculos con la CIA.
Un cable diplomático estadounidense de 1975, por ejemplo, registró una campaña de prensa en Perú contra misioneros estadounidenses. Las acusaciones incluían que la CIA utilizaba sectas religiosas para intervenir políticamente en la región y mencionaban expresamente a los mormones y los Testigos de Jehová. El propio cable calificaba las acusaciones de la campaña como una mezcla de suposiciones y alegaciones provocadoras. �
WikiLeaks
Esto es importante porque muestra nuevamente la existencia de un fenómeno político y mediático, pero no prueba que las acusaciones fueran ciertas.
Entonces, ¿eran agentes de la CIA?
Después de revisar las fuentes abiertas, mi respuesta tiene que ser cuidadosa.
Sí existieron personas mormonas que trabajaron para organismos de inteligencia estadounidense.
Sí existió un rumor histórico que identificaba a algunos misioneros mormones como agentes de la CIA.
Sí hay documentos que muestran que la inteligencia estadounidense estudiaba las iglesias, los grupos religiosos y los misioneros en América Latina.
Pero no encontré evidencia documental suficiente para afirmar:
“Los misioneros mormones eran agentes de la CIA.”
Y tampoco para afirmar:
“La Iglesia mormona era una organización de la CIA.”
Esas serían conclusiones mucho más fuertes que la evidencia disponible.
La diferencia entre un rumor y una prueba
Esta investigación me hizo regresar mentalmente a aquellos años.
Yo era apenas un adolescente.
Veía aquellos jóvenes caminar por los barrios y no sabía quiénes eran.
Escuchaba a los adultos decir que eran de la CIA.
Y como muchacho, uno podía quedarse con aquella versión.
Hoy, muchos años después, tenemos otras herramientas.
Tenemos archivos.
Tenemos documentos desclasificados.
Tenemos prensa de la época.
Tenemos testimonios.
Tenemos registros diplomáticos.
Y podemos comparar una fuente con otra.
Eso cambia la manera de mirar aquella historia.
El rumor existía.
Eso está documentado.
La presencia de la inteligencia estadounidense en América Latina también está documentada.
Eso también está demostrado.
La existencia de mormones que posteriormente trabajaron para organismos de seguridad e inteligencia también aparece en fuentes públicas.
Pero de ahí a afirmar que los jóvenes que caminaban por nuestros barrios eran agentes de la CIA hay un salto que las fuentes consultadas no permiten dar.
Lo que queda por investigar en República Dominicana
Aquí es donde considero que la investigación todavía no termina.
Porque una cosa es reconstruir el origen internacional del rumor y otra es determinar cómo llegó, cómo circuló y quiénes lo difundieron en República Dominicana.
Mi recuerdo personal apunta a una época en la que algunos sectores políticos de izquierda hablaban de aquellos jóvenes estadounidenses como posibles agentes de la CIA.
La siguiente pregunta es:
¿Quiénes fueron los primeros en hacer esa acusación públicamente en República Dominicana?
¿Apareció en periódicos?
¿Fue mencionada en discursos políticos?
¿Existieron informes de inteligencia dominicanos?
¿La Embajada de Estados Unidos registró esas acusaciones?
¿Hubo episodios concretos con misioneros mormones en el país?
¿Y qué ocurría políticamente en República Dominicana cuando esos jóvenes comenzaron a aparecer en los barrios?
Esas preguntas merecen una segunda etapa de investigación.
Una memoria que terminó convertida en investigación
A veces una investigación no comienza en un archivo.
Comienza en la memoria.
En mi caso comenzó muchos años atrás, cuando era adolescente y veía aquellos jóvenes extranjeros caminar por las calles con camisa blanca, pantalón oscuro, corbata y una Biblia.
Yo no sabía quiénes eran.
Solo escuchaba una frase:
“Son de la CIA.”
Hoy puedo decir algo diferente.
Después de revisar documentos y fuentes abiertas, el rumor tenía una historia y circuló realmente por América Latina.
También existió una relación entre algunos miembros de la comunidad mormona y organismos de inteligencia estadounidense.
Y la CIA sí estudió el papel de las iglesias y los misioneros dentro del contexto político latinoamericano.
Pero no existe, en las fuentes consultadas para esta primera etapa, evidencia suficiente para afirmar que los misioneros mormones fueran enviados como agentes de la CIA o que la Iglesia mormona fuera una estructura de inteligencia.
Y esa diferencia importa.
Porque investigar no consiste en demostrar aquello que uno sospechaba.
Investigar consiste en seguir las huellas hasta donde llegan las pruebas.
Observatorio Fundación RATT Dominicana
Metodología: investigación OSINT, contraste documental y trazabilidad de fuentes abiertas.
Primera conclusión: el rumor de una relación entre misioneros mormones y la CIA está históricamente documentado como rumor y percepción política en varios países latinoamericanos. También existen evidencias de reclutamiento de personas relacionadas con la comunidad mormona y de interés de la inteligencia estadounidense por el fenómeno religioso regional. Sin embargo, estas evidencias no permiten afirmar que los misioneros mormones, como grupo, fueran agentes de la CIA.
Segunda etapa propuesta: profundizar específicamente en República Dominicana, buscando archivos de prensa, documentos diplomáticos, registros históricos y referencias de la época que permitan reconstruir cuándo comenzó a circular aquí aquella acusación que yo escuchaba siendo adolescente.