La prevención comienza en la comunidad. Las organizaciones sociales pueden documentar, orientar y alertar, pero la investigación penal corresponde exclusivamente a las autoridades competentes.
¿Qué ocurre cuando un vecino observa movimientos extraños relacionados con niños o adolescentes? ¿Debe guardar silencio o informar? En esa primera alerta está una de las funciones más importantes de las organizaciones comunitarias. Sin embargo, también existe una pregunta que genera dudas: ¿hasta dónde puede llegar una ONG y dónde comienzan las funciones exclusivas del Estado?
La prevención también salva vidas
Durante años hemos recorrido comunidades, conversado con juntas de vecinos, iglesias, líderes comunitarios y organizaciones sociales. En esos encuentros no solo entregamos orientación; también escuchamos a las personas que conocen de primera mano la realidad de sus barrios.
Esa cercanía nos ha enseñado que muchas señales de alerta sobre posibles casos de trata de personas, explotación infantil o captación de víctimas aparecen primero en la comunidad y no en una oficina pública. Son los vecinos quienes notan cambios de conducta, movimientos inusuales o situaciones que merecen ser observadas con responsabilidad.
Precisamente por esa realidad nació una pregunta que merece una respuesta clara: ¿puede una organización sin fines de lucro investigar casos relacionados con la trata de personas?
Lo que dice la ley
La respuesta es sí, pero con límites claramente definidos.
La Ley 122-05 sobre Asociaciones Sin Fines de Lucro permite que organizaciones como RATT Dominicana desarrollen actividades de interés social acordes con sus estatutos, incluyendo programas educativos, investigaciones sociales, estudios, documentación, observación de fenómenos sociales, elaboración de informes y proyectos de prevención.
Por su parte, la Ley 137-03, que combate el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas, establece el marco legal para la persecución de estos delitos y atribuye las investigaciones penales al Ministerio Público y a los organismos competentes del Estado.
Lo que RATT Dominicana no puede hacer
La ley también establece límites muy claros.
RATT Dominicana no realiza investigaciones penales ni ejerce funciones reservadas al Estado. En consecuencia, no practica allanamientos, no detiene personas, no interroga de manera coercitiva, no interviene comunicaciones, no incauta evidencias ni sustituye las funciones del Ministerio Público, la Policía Nacional o los organismos especializados.
Nuestro papel consiste en prevenir, documentar y colaborar, respetando siempre las competencias de las autoridades.
Así trabajamos en las comunidades
La mayor parte de nuestro trabajo comienza donde muchas veces nacen las primeras alertas: en los barrios.
Durante operativos comunitarios, jornadas educativas y actividades de asistencia social conversamos con líderes comunitarios, representantes de iglesias, juntas de vecinos y organizaciones locales. Ese contacto permanente permite conocer preocupaciones de la comunidad y orientar sobre cómo reconocer posibles señales de trata de personas, explotación infantil y otras formas de violencia.
Cuando durante esas actividades surge información que genera preocupación, nuestra responsabilidad consiste en documentarla de forma responsable, verificarla por medios legales cuando sea posible y, si existen elementos suficientes, ponerla en conocimiento de las autoridades competentes para que ellas determinen si corresponde iniciar una investigación penal.
Un trabajo que se sostiene con compromiso
Las actividades que actualmente desarrolla RATT Dominicana se realizan principalmente gracias al esfuerzo de sus miembros y al respaldo solidario de colaboradores que creen en la prevención de la trata de personas.
Ese apoyo ha permitido desarrollar jornadas educativas, operativos comunitarios, campañas de sensibilización y actividades de orientación dirigidas a fortalecer la participación ciudadana en la prevención de este delito.
Comunicación para prevenir
La prevención también se construye informando.
Por esa razón, El Vocero Dominicano y RATT Dominicana continúan fortaleciendo espacios de comunicación, producción audiovisual y educación pública contemplados dentro de sus objetivos institucionales.
Entre los proyectos en desarrollo se encuentran reportajes especiales, entrevistas, documentales, dramatizaciones y cortometrajes educativos destinados a sensibilizar a la población sobre los riesgos de la trata de personas, especialmente entre niños, adolescentes y comunidades vulnerables.
Nuestro propósito no es sustituir el trabajo de las autoridades, sino contribuir a que la sociedad conozca el problema, aprenda a identificar señales de alerta y sepa cómo actuar de manera responsable.
Una experiencia que marcó nuestro compromiso
Recuerdo una experiencia que fortaleció aún más nuestro compromiso con la lucha contra la trata de personas. Tuvimos la oportunidad de viajar a Ecuador invitados por la Fundación Tim ballard para conocer parte del trabajo que realizaban en favor de niños que habían sido rescatados de situaciones de explotación.
Durante esa visita conocimos el lugar donde, según nos explicaron, las autoridades ecuatorianas desarrollaron una investigación relacionada con un establecimiento que era utilizado para cometer delitos sexuales contra niños. Esa realidad inspiró parte de las escenas de la película Timbala, cuyo propósito es crear conciencia sobre este grave problema.
Como Fundación RATT Dominicana quisimos llevar un mensaje de esperanza. Gracias al apoyo del artista urbano Omega, llevamos juguetes para compartir con esos niños. Más que entregar un regalo, compartimos con ellos, jugamos, conversamos y vivimos un momento que nunca olvidaremos. Ver sus sonrisas nos recordó que detrás de cada caso hay seres humanos que necesitan protección, oportunidades y una nueva esperanza.
Esa experiencia reafirmó nuestra convicción de que la prevención no tiene fronteras y de que las organizaciones sociales pueden aportar desde la educación, la sensibilización y el acompañamiento a las comunidades, siempre respetando el trabajo de las autoridades competentes.
Ese mismo compromiso lo vivimos en la República Dominicana. En una ocasión realizamos un operativo comunitario en Miches junto a nuestro representante, José Amparo. Con el apoyo de una fundación aliada de Puerto Rico entregamos ropa a familias de la comunidad y compartimos con sus residentes.
Cada operativo, cada
jornada comunitaria y cada actividad social representan una oportunidad para escuchar a la gente, orientar a las familias y fortalecer la prevención. Es en esos encuentros donde muchas veces nacen las primeras alertas que, cuando corresponde, pueden ser canalizadas hacia las instituciones responsables de investigar y actuar conforme a la ley.
Por eso seguimos creyendo que la mejor herramienta para combatir la trata de personas es una comunidad informada, organizada y comprometida con la protección de su gente.
Ecuador, marcó nuestras vidas.
Después de compartir con esos niños entendimos que la lucha contra la trata de personas no tiene fronteras. Recuerdo que le dije a Ramsés Reyes: «Tenemos que seguir visitando países y convencer a más artistas de que se unan a esta causa». En esa misión contamos con el respaldo del artista urbano Omega, quien colaboró cubriendo parte de los gastos del viaje. Ese es el camino que queremos seguir: sumar voluntades para prevenir, educar y proteger a quienes más lo necesitan.