Ezequiel Molina defiende a Yesenia Then, pero las preguntas siguen

Las declaraciones del pastor Ezequiel Molina abrieron un nuevo capítulo en la controversia generada por el reportaje de Nuria Piera. Sin embargo, más allá del respaldo, hay interrogantes que siguen esperando una explicación pública.

¿Puede una defensa responder todas las preguntas?


Esa fue la primera interrogante que me hice cuando escuché al pastor Ezequiel Molina salir en defensa de la pastora Yesenia Then y de su ministerio Soplo de Vida, luego de los reportajes presentados por la periodista Nuria Piera.
Escuché atentamente sus palabras.
Comprendo su preocupación cuando afirma que, muchas veces, los líderes evangélicos son juzgados con mayor dureza que otras figuras públicas. Incluso utilizó una frase muy nuestra: «es palo si boga y palo si no boga».
Y debo decir que tiene razón en algo.
Nadie merece ser condenado por la opinión pública.
Pero también creo que ninguna figura pública, sea un pastor, un empresario, un político o un periodista, está por encima de las preguntas cuando dirige una institución con una gran influencia sobre miles de personas.

Defender es un derecho; responder también lo es


Quiero dejar algo claro.
No escribo estas líneas para condenar a la pastora Yesenia Then.
Tampoco para convertir a Nuria Piera en dueña de la verdad absoluta.


El periodismo investiga.
Las personas investigadas tienen derecho a defenderse.
Así funciona una sociedad democrática.
Pero mientras escuchaba la defensa del pastor Molina, no pude evitar hacerme una pregunta.
Si la pastora Yesenia Then entiende que el reportaje contiene informaciones falsas o que lesionan injustamente su honor…


Ahí, precisamente, comienza el verdadero debate.

¿Por qué no acudir a los tribunales?


Una demanda permitiría que un juez valore las pruebas de ambas partes y determine si hubo o no una afectación ilegal.


Y si el manejo administrativo y financiero del ministerio está completamente en orden…
¿Por qué no abrir voluntariamente sus cuentas a una auditoría independiente o facilitar las verificaciones que correspondan ante las autoridades competentes?
No lo digo porque alguien tenga que demostrar su inocencia.


Lo digo porque la transparencia suele ser la mejor respuesta cuando la confianza comienza a ser cuestionada.

Las dos preguntas que, a mi juicio, merecen una explicación


Más allá del debate económico, hubo dos aspectos del reportaje que llamaron poderosamente mi atención.


El primero tiene que ver con el proyecto anunciado hace algunos años para construir una ciudad destinada a albergar niños.
Recuerdo aquel anuncio.
Fue presentado con entusiasmo, despertó ilusión y muchas personas apoyaron esa visión.


Sin embargo, hoy muchos se preguntan qué ocurrió con esa iniciativa.
¿En qué etapa se encuentra?


¿Fue suspendida?


¿Se modificó el proyecto?


¿Continúa en ejecución?


No estoy afirmando absolutamente nada.
Simplemente pienso que quienes creyeron en ese proyecto merecen conocer cuál ha sido su evolución.
El segundo punto tiene que ver con el restaurante mencionado en el reportaje.
Según la investigación periodística, ese establecimiento estaría vinculado al ministerio y allí se comercializan bebidas alcohólicas.
No me corresponde juzgar si eso constituye una falta.
Pero sí considero que la pastora Yesenia Then tiene la oportunidad de explicar ese aspecto.
Porque más allá de la legalidad, existe un elemento de coherencia que muchos creyentes observan con atención.

El juicio de las redes sociales


Mientras todo esto ocurre, las redes sociales no descansan.


En las últimas horas han circulado publicaciones que afirman que el evento programado en Boston podría verse afectado por la controversia y que la venta de boletas habría disminuido.


Hasta el momento de escribir este artículo, no he encontrado información oficial que confirme esas afirmaciones.
Por esa razón, deben entenderse únicamente como comentarios y versiones difundidas en redes sociales, no como hechos comprobados.
Pero sí reflejan una realidad.
Cuando una controversia crece y las respuestas tardan, el espacio comienza a llenarse de rumores, interpretaciones y especulaciones.
Y eso nunca beneficia a nadie.

La transparencia siempre será la mejor respuesta


He aprendido que la credibilidad no se construye únicamente desde un púlpito.
Tampoco desde un estudio de televisión.
La credibilidad se construye todos los días.
Con coherencia.


Con transparencia.


Con rendición de cuentas.


Y con la disposición de responder cuando la sociedad formula preguntas legítimas.
No creo que la Iglesia deba temerle al periodismo.


Tampoco creo que el periodismo deba convertirse en un tribunal.


Ambos cumplen una función importante dentro de una democracia.
Uno informa.


El otro tiene derecho a responder.

Reflexión


Después de escuchar la defensa del pastor Ezequiel Molina, sigo pensando exactamente lo mismo.
Respaldar a una persona es un acto de solidaridad.


Pero responder con hechos verificables siempre será mucho más poderoso que cualquier discurso.
Si todo lo señalado es falso, que la justicia lo determine.
Si existen explicaciones, que se presenten.
Y si hubo errores, reconocerlos nunca debilita a un líder; muchas veces fortalece su credibilidad.
Porque al final, la confianza no se impone.
Se gana.
Y la transparencia seguirá siendo el camino más corto para conservarla.