Cómo una comparación puede revelar patrones y abrir nuevas líneas de análisis dentro de una investigación.
Hay palabras que parecen complicadas cuando las escuchamos por primera vez, pero que tienen mucha importancia dentro de una investigación.
Una de ellas es el efecto contraste.
Ustedes dirán: ¿qué es el efecto contraste?
En una investigación, hablamos de efecto contraste cuando una información, una conducta, una característica o un resultado se interpreta comparándolo con otro elemento de referencia.
Pero vamos a explicarlo de una manera más sencilla.
Esa comparación puede hacer que una diferencia parezca más grande, más pequeña o más significativa de lo que sería si analizáramos cada elemento por separado.
Vamos a poner un ejemplo
Supongamos que estamos elaborando el perfil de una persona y observamos que normalmente realiza determinada actividad durante el día.
Pero, en otro momento, cambia completamente su comportamiento.
Ese cambio puede generar un contraste entre un patrón y otro.
Y ahí el analista puede hacerse preguntas:
¿Qué cambió?
¿Por qué cambió?
¿Ese cambio ocurre una sola vez o se repite?
¿Existe alguna circunstancia que explique esa diferencia?
Esas preguntas pueden llevar a una línea de análisis más profunda.
Pero aquí debemos tener mucho cuidado.
El contraste, por sí solo, no demuestra una conducta delictiva.
Que una persona cambie un comportamiento, un horario, una rutina o una forma de actuar no significa automáticamente que esté cometiendo un delito.
El contraste es un elemento de análisis, no una sentencia.
Puede ayudarnos a formular preguntas, identificar patrones, comparar información y establecer una posible línea de investigación que posteriormente deberá ser verificada.
¿Por qué es importante?
Porque cuando analizamos información de manera aislada podemos pasar por alto algunos detalles.
En cambio, cuando comparamos diferentes momentos, comportamientos, fuentes o circunstancias, pueden aparecer diferencias que antes no habíamos observado.
Pero nuevamente: observar una diferencia no significa conocer todavía su causa.
Ahí entra el trabajo responsable del analista.
Debe recopilar más información, contrastar las fuentes y tratar de determinar si estamos ante una coincidencia, un cambio normal de comportamiento o un elemento que realmente merece una investigación más profunda.
Por eso, en investigación debemos aprender a diferenciar entre lo que vemos, lo que podemos comprobar y lo que todavía estamos tratando de entender.
El efecto contraste puede abrir una puerta.
Pero corresponde al análisis y a la verificación determinar qué hay detrás de esa puerta.
Investigar no es sacar conclusiones apresuradas. Es hacer las preguntas correctas y buscar cómo responderlas con información comprobable.
Desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana continuamos compartiendo estos conceptos porque creemos que conocer las herramientas de análisis también ayuda a comprender mejor cómo se desarrolla una investigación responsable.