Código de barras en la piel: cuando una víctima de trata es marcada como propiedad | ObservatorioFundación RATTDominicana

No siempre la trata se ve en una cadena, una habitación cerrada o una puerta con candado. A veces puede estar escrita sobre la propia piel de una víctima.

Y hay una que llama particularmente la atención: los tatuajes utilizados como marcas de control o de propiedad.
Uno de esos símbolos puede ser un código de barras.
A simple vista alguien pudiera pensar que se trata solamente de un tatuaje más. Pero en determinados contextos, un código de barras tatuado sobre el cuerpo puede convertirse en una señal que debe llamar la atención de médicos, investigadores, agentes de seguridad y personas que trabajan en la identificación de posibles víctimas de trata.
La literatura médica y forense ha documentado casos de víctimas marcadas mediante tatuajes. Esas marcas pueden contener nombres o iniciales del explotador, símbolos relacionados con grupos criminales, imágenes de armas, signos de dinero y, en algunos casos, códigos de barras.

¿Por qué marcar a una persona?


Aquí es donde el asunto deja de ser simplemente un tatuaje.
El marcado puede tener un componente psicológico: hacerle sentir a la víctima que pertenece a alguien, que está identificada y que escapar tendrá consecuencias.


Un estudio publicado en una revista médica especializada en salud mental señala que la identificación de determinados tatuajes puede ayudar a detectar posibles víctimas de trata, especialmente cuando la persona no puede o no quiere revelar lo que está viviendo.


La piel, en estos casos, puede convertirse en una especie de documento involuntario del abuso.
Y eso es lo preocupante.

El cuello también puede ser una señal


Los investigadores han encontrado tatuajes relacionados con posibles situaciones de trata en diferentes partes del cuerpo.
Algunos pueden estar en lugares visibles, como el cuello, el rostro, los brazos o las manos. Otros pueden estar ocultos en zonas íntimas.


La ubicación puede tener importancia, pero un tatuaje por sí solo no demuestra que una persona sea víctima de trata.
Esto es fundamental.
No podemos mirar a una mujer con un código de barras tatuado y automáticamente decir que pertenece a una red criminal.
Lo que sí podemos hacer es preguntarnos si existen otros indicadores de control, violencia, explotación, dependencia o coerción.

¿Es realmente para diferenciar grupos?


Esta es una de las preguntas que nos hicimos al preparar este trabajo.


¿Puede una marca servir para que un explotador identifique a una mujer como parte de determinado grupo?


Es posible que determinadas organizaciones criminales utilicen símbolos para identificar a personas o demostrar dominio, y el FBI ha documentado investigaciones en las que tatuajes y símbolos ayudaron a relacionar a posibles víctimas con grupos criminales.


Pero debemos ser cuidadosos.
No encontramos evidencia suficiente para afirmar que exista un sistema universal de códigos de barras utilizado por las redes de trata para diferenciar grupos de mujeres.


Lo que sí está documentado es el uso de tatuajes y otras marcas como mecanismos de control y de demostración de propiedad.
Y eso, por sí solo, ya es suficientemente grave.

No solamente códigos de barras


Las investigaciones médicas hablan de diferentes tipos de marcas.


Puede aparecer el nombre del explotador, sus iniciales, símbolos, frases, armas, signos relacionados con dinero o incluso imágenes que tengan un significado particular dentro de la relación entre el explotador y la víctima.


También se han documentado casos de mujeres que posteriormente intentan cubrir o eliminar esas marcas para recuperar el control sobre su propio cuerpo.


Existen incluso programas especializados que ayudan a sobrevivientes a eliminar tatuajes asociados con la explotación sexual.


Y aquí hay algo que no debemos olvidar:
el tatuaje puede desaparecer, pero el trauma puede permanecer durante muchos años.

Una señal para investigar, no para señalar
Desde nuestra perspectiva en el Observatorio Fundación RATT Dominicana, este tema debe manejarse con mucho cuidado.
Si un profesional de la salud, investigador, agente policial o cualquier persona que trabaja con posibles víctimas observa una marca extraña, especialmente acompañada de otros indicadores, no se trata de señalar a la mujer.
Se trata de preguntar, observar y proteger.
La propia literatura médica considera que reconocer determinados tatuajes puede servir como una herramienta complementaria para identificar posibles víctimas de trata.
Porque muchas víctimas no hablan.
Algunas tienen miedo.
Otras han sido amenazadas.
Y algunas pueden haber llegado a considerar normal aquello que están viviendo después de tanto tiempo bajo control.
Por eso, una marca en la piel puede convertirse en una pista.
No en una sentencia.

Cuando el cuerpo se convierte en una etiqueta
Un código de barras identifica un producto.
Una persona no es un producto.
Por eso, cuando una mujer es marcada de esa manera como consecuencia de una situación de explotación, estamos frente a algo que va mucho más allá de un tatuaje.
Estamos hablando de control, deshumanización y violencia.
Y precisamente por eso decidimos investigar este tema.
Porque las redes de trata cambian sus métodos, utilizan diferentes mecanismos de control y buscan nuevas maneras de mantener sometidas a sus víctimas.
Nuestro trabajo no es sustituir a las autoridades.
Es observar, investigar en fuentes abiertas, educar y ayudar a que esas señales no pasen desapercibidas.
Quizás algún día un médico, un investigador, un policía o una persona común vea una marca sobre la piel y se haga la pregunta correcta: ¿y si detrás de este tatuaje hay una víctima que necesita ayuda?
Ahí comienza la verdadera importancia de conocer estas señales.