El último 10 de septiembre fue el Día Mundial de Prevención del Suicidio, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para concientizar y dialogar sobre este tema.
La historia de Gabriela, la niña de 15 años que cometió suicidio, dejando muchos cuestionamientos, es más común de lo que nosotros pensamos; se repite en nuestros países. En mi práctica profesional, padres, docentes y demás referentes me consultan con preocupación: “Doctora, ¿cómo puedo detectar señales de riesgo en mi adolescente? ¿Cómo prevenir el suicidio?”
En este relato podemos hallar que convergen aspectos sensibles. El suicidio es el resultado de múltiples factores que convergen, robando la paz mental, dejando sin salida posible a la víctima. Tomamos la Guía para la prevención, detección y abordaje de la conducta suicida en el ámbito de la educación de la UBA (2025), donde se mencionan los factores de riesgo y los factores de protección del suicidio.
Los factores de riesgo personal
El 90 % de los adolescentes que mueren por suicidio han sido diagnosticados por al menos un trastorno psiquiátrico, entre los cuales se incluyen el consumo de sustancias y la combinación de más de un problema o trastorno. Podemos mencionar:
Depresión, bipolaridad y otros trastornos del ánimo.
Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Trastornos psicóticos (esquizofrenia).
Trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia).
Trastorno de la personalidad con alta impulsividad.
Abuso de sustancias.
Intentos previos de suicidio.
Factores de riesgo familiares y estrés escolar
Historia anterior de suicidios en la familia o trastornos mentales.
Experiencias adversas en la infancia: abuso físico, sexual y emocional, negligencia o violencia familiar.
Falta de apoyo de los padres, conflictos con los padres.
Pérdida de figuras de apego (duelos, separaciones, abandonos).
Factores de riesgo sociales y contextuales
Acoso escolar o bullying. Es el factor de riesgo más alto en adolescentes.
Dificultades en la integración social y exclusión del grupo de pares.
Pertenecer a poblaciones vulnerables.
Jóvenes LGBT que sufren discriminación.