Alerta en celulares por simulacro de sismo: ¿estamos educando o solo probando la tecnología? | Observatorio RATT Dominicana

El país probará el 8 de septiembre un sistema de alertas directas a celulares, pero el verdadero reto es que cada ciudadano sepa cómo reaccionar ante un terremoto.

Un teléfono puede sonar en segundos. La pregunta es qué hará la persona después de escuchar la alerta.

Una alerta que puede salvar vidas, pero que necesita educación
El próximo martes 8 de septiembre, a las 10:00 de la mañana, República Dominicana pondrá a prueba algo que puede convertirse en una herramienta importante para la gestión de emergencias: un sistema capaz de enviar mensajes de alerta directamente a los teléfonos celulares.


El ejercicio formará parte del Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto y también incluirá sirenas, silbatos y altavoces.


El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) ha explicado que el propósito es evaluar los planes de evacuación y la capacidad de respuesta de instituciones, empresas, escuelas, comunidades y familias.


Y desde el Observatorio RATT Dominicana consideramos que esto es importante.


Pero creemos que hay una pregunta que no podemos dejar fuera:

¿Qué pasa después de que suena el celular?
Porque una alerta solamente cumple su verdadero propósito cuando la persona que la recibe sabe cómo actuar.

El teléfono puede avisar, pero no puede decidir por nosotros
Imaginemos por unos segundos que no estamos en nuestra casa.
Estamos caminando por una avenida.
Estamos dentro de un vehículo.


Estamos debajo de un túnel.


Estamos sobre un elevado.


Estamos dentro del Metro.


Estamos en una escuela.


Estamos en una plaza comercial.


Estamos trabajando en un edificio.


Estamos haciendo una diligencia en una institución pública.


Y de repente comienza a temblar la tierra.


En ese momento, el teléfono puede convertirse en un canal fundamental de información.
Pero el ciudadano necesita algo más que un mensaje.
Necesita conocimiento.
Necesita haber practicado.
Necesita saber dónde colocarse.
Necesita saber qué evitar.
Y, sobre todo, necesita no entrar en pánico.
Ese debería ser uno de los grandes objetivos de cualquier campaña nacional de prevención.

Lo que encontramos en las fuentes abiertas
Nosotros quisimos mirar más allá del anuncio del simulacro.
Revisamos fuentes abiertas y encontramos que la normativa dominicana sobre alertas contempla precisamente la utilización de tecnologías de comunicación masiva.
Una resolución del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL) establece la capacidad de los operadores móviles para utilizar Cell Broadcast Service (CBS), una tecnología diseñada para enviar mensajes de manera masiva y simultánea a teléfonos celulares en zonas determinadas.
La misma normativa contempla que los dispositivos puedan emitir un sonido característico y vibración para diferenciar una alerta de una notificación habitual.
Esto nos dice algo importante:
La tecnología no aparece de la nada. Existe un marco institucional para utilizarla como parte del sistema nacional de alertas.
El COE, además, ha documentado procedimientos de actuación antes, durante y después de un terremoto y señala que los simulacros sirven precisamente para ensayar cómo actuar ante una emergencia.
Por eso consideramos que el simulacro del martes debe verse como mucho más que una prueba tecnológica.
Debe ser una prueba de conocimiento ciudadano.

R de Recopilar: ¿qué se está probando?
La información disponible indica que el martes se probarán diferentes mecanismos de comunicación y respuesta.
Sonarán sirenas.
Habrá silbatos.


Se utilizarán altavoces.
Y se pondrá a prueba el sistema de mensajería que enviará alertas a teléfonos celulares.
Pero también se evaluarán los planes de evacuación y la coordinación entre instituciones.
El COE ha insistido en que la preparación involucra al Estado, al sector privado, a las instituciones educativas, las comunidades y las familias.
Y ahí encontramos uno de los puntos que más nos interesa como Observatorio.

A de Analizar: la alerta no debe producir miedo
Una alerta mal comprendida puede generar confusión.
Una alerta bien explicada puede generar una reacción organizada.
Por eso entendemos que en los días previos al simulacro debe existir una campaña visible y permanente en las calles, medios de comunicación, redes sociales, escuelas, empresas y espacios públicos.
No basta con decir:
“El martes sonará tu celular”.
Hay que explicar:
“Cuando suene, esto es lo que debes hacer”.
Y esa diferencia puede ser enorme.

¿Dónde está la campaña de educación masiva?
Aquí aparece nuestra principal preocupación.
No hemos visto todavía una presencia suficientemente fuerte en las calles, en las grandes vallas publicitarias y en otros espacios de comunicación masiva que explique de manera sencilla cómo protegerse ante un terremoto dependiendo del lugar donde se encuentre la persona.
Y creemos que todavía hay tiempo.
Las empresas que administran vallas publicitarias podrían disponer espacios para mensajes de prevención.
Los canales de televisión podrían dedicar segmentos.
Las emisoras de radio podrían orientar a sus oyentes.
Los programas de televisión podrían incorporar cápsulas educativas.
Las plataformas digitales podrían difundir materiales de autoprotección.
Las escuelas podrían practicar.
Las empresas podrían hacer ejercicios internos.
Los centros comerciales podrían explicar sus rutas de evacuación.
Los administradores de edificios deberían revisar sus protocolos.
Todos podemos aportar.
No debería tratarse solamente de una campaña gubernamental.
Debería convertirse en una campaña nacional.

T de Trazar: ¿qué debe aprender la población?


El propio material educativo del COE plantea medidas de actuación antes, durante y después de un terremoto y recomienda mantener la tranquilidad, evitar ascensores y dirigirse hacia lugares seguros cuando corresponda.
Pero la educación debe ir un paso más allá.
Hay que enseñarle a la ciudadanía que la respuesta depende del lugar donde se encuentre.
Si está dentro de una vivienda o edificio


Durante el movimiento, la prioridad debe ser protegerse de objetos que puedan caer y seguir las instrucciones de seguridad establecidas.
No se debe correr desesperadamente hacia las escaleras mientras está temblando.
Tampoco utilizar ascensores.
Una vez que sea seguro evacuar, se debe hacerlo de manera organizada y hacia las zonas establecidas.
Si está en la calle
No necesariamente correr hacia la entrada de un edificio.
Hay que alejarse de fachadas, cristales, postes, cables eléctricos, árboles u otros elementos que puedan caer.
Buscar un espacio abierto y mantener la calma.
Si está conduciendo
La reacción no puede ser la misma que la de una persona que está dentro de una casa.
El conductor debe procurar detenerse de forma segura, lejos de puentes, postes, cables, edificios, árboles u otras estructuras que puedan representar peligro.
Y debe permanecer atento a las instrucciones oficiales.
Si está debajo de un túnel
Aquí también debe existir educación específica.
No todo el mundo sabe qué hacer en un espacio cerrado cuando comienza un terremoto.
La población necesita conocer previamente los protocolos establecidos para ese lugar y seguir las indicaciones de los organismos responsables.
Si está sobre un elevado o puente
El riesgo cambia.
La ciudadanía debe saber que no se trata simplemente de abandonar el vehículo y correr.
Primero hay que evitar maniobras bruscas y seguir los protocolos establecidos para ese tipo de infraestructura.
Si está dentro del Metro
También debe existir una instrucción clara.
Los pasajeros deben conocer que, ante una emergencia, deben seguir las indicaciones del personal y no intentar abandonar las instalaciones por cuenta propia sin recibir instrucciones.
La improvisación puede convertir una emergencia en un problema mayor.
T de Transformar: convertir información en cultura de prevención
Aquí entendemos que está el verdadero desafío.
El simulacro del 8 de septiembre no debería terminar cuando dejen de sonar las sirenas.
Ni cuando los teléfonos dejen de recibir el mensaje.
Ni cuando las personas regresen a sus puestos de trabajo.
Ese día debería comenzar una conversación nacional.
Porque República Dominicana necesita una población que conozca qué hacer antes, durante y después de un terremoto.
El propio COE define los simulacros como ejercicios que permiten identificar qué hacer y cómo actuar ante una emergencia mediante escenarios similares a los reales.
Por eso el éxito del ejercicio no debería medirse solamente por cuántos teléfonos recibieron el mensaje.
También debería preguntarse:
¿Cuántas personas entendieron la alerta?
¿Cuántas conocían su ruta de evacuación?
¿Cuántas empresas practicaron?
¿Cuántas escuelas participaron?


¿Cuántas familias tienen un plan?


¿Cuántas personas saben dónde reunirse después de una evacuación?


Ahí está la verdadera medición de la prevención.

El papel de los medios de comunicación
Nosotros, como medios de comunicación, también tenemos una responsabilidad.
En El Vocero Dominicano hemos publicado diferentes contenidos relacionados con terremotos, prevención y las medidas que debe adoptar la ciudadanía ante un movimiento sísmico.
Lo hemos hecho porque entendemos que informar no significa solamente contar lo que ocurrió.
También significa ayudar a la gente a saber qué hacer cuando ocurra.
Y esta vez debemos hacer lo mismo.
Los medios debemos abrir espacios.
Las empresas de publicidad deben colaborar.
Las instituciones educativas deben participar.
Las iglesias y organizaciones comunitarias pueden orientar.
Las empresas privadas pueden capacitar a sus trabajadores.
Los gobiernos locales pueden utilizar sus espacios públicos.
Y las autoridades deben mantener una comunicación sencilla, constante y comprensible.

No queremos una población asustada; queremos una población preparada
Hay una diferencia enorme entre generar alarma y generar conciencia.


El objetivo no debería ser que la gente escuche una alerta y salga corriendo.
El objetivo debería ser que la escuche y piense:
“Sé qué hacer”.
Ese es el verdadero sentido de la prevención.
Los terremotos no pueden controlarse.
Pero sí podemos trabajar para reducir las consecuencias de una reacción equivocada.
La tecnología puede avisarnos.
Las sirenas pueden advertirnos.
Los medios pueden informarnos.
Las instituciones pueden coordinarse.
Pero finalmente será una persona la que tendrá que tomar decisiones en medio de una situación de emergencia.
Por eso insistimos:
El martes 8 no solamente debemos probar si llega la alerta al celular. Debemos comprobar si la educación llegó a la gente.
Y esa prueba no puede durar diez minutos.
Debe comenzar ahora.
Observatorio RATT Dominicana | ORS5RATT
Nuestra labor es observar, recopilar información, contrastar fuentes, identificar vacíos y convertir esa información en preguntas que ayuden a la sociedad.
En este caso, la pregunta queda abierta:
Si mañana ocurre un terremoto, ¿sabremos realmente qué hacer o solamente sabremos que nuestro celular puede sonar?