Las observaciones realizadas por RATT Dominicana en distintos puntos costeros del país plantean interrogantes sobre la protección de adolescentes en entornos donde convergen turismo, consumo de alcohol y vulnerabilidad social.
Hay escenas que para muchos se han vuelto tan comunes que pasan inadvertidas. Sin embargo, para quienes trabajamos en la prevención de la trata de personas y la protección de poblaciones vulnerables, esas mismas escenas suelen convertirse en preguntas que merecen respuestas.
Durante recorridos realizados por miembros de RATT Dominicana en distintas zonas costeras del país, observamos grupos de adolescentes caminando en parejas o pequeños grupos por áreas de alta concentración turística. En varios casos permanecían durante horas en las proximidades de establecimientos donde se expenden bebidas alcohólicas y donde convergen visitantes nacionales y extranjeros.
No afirmamos que estas situaciones constituyan delitos. Tampoco sostenemos que toda presencia de adolescentes en estos espacios sea sinónimo de explotación. Pero sí entendemos que son realidades que merecen atención y observación responsable.
Nuestra preocupación surge porque la experiencia internacional demuestra que los entornos donde existe una alta circulación de dinero, visitantes y consumo de alcohol pueden convertirse en espacios de riesgo para menores de edad cuando no existen mecanismos efectivos de prevención y protección.
La República Dominicana atraviesa uno de los momentos más exitosos de su historia turística. Millones de visitantes llegan cada año atraídos por nuestras playas, ciudades históricas y hospitalidad. Ese crecimiento representa una oportunidad económica para el país, pero también implica nuevas responsabilidades para las instituciones encargadas de proteger a la niñez y la adolescencia.
En nuestras observaciones de campo también fue evidente la presencia de patrullajes y agentes de seguridad en algunas de las zonas visitadas. Sin embargo, la sola presencia de autoridades no siempre responde a una pregunta esencial: ¿quién identifica a tiempo las situaciones de vulnerabilidad que podrían afectar a un menor?
La protección de niños, niñas y adolescentes no puede limitarse a reaccionar cuando ocurre un delito. La prevención comienza mucho antes. Comienza cuando una comunidad observa, cuando una institución pregunta y cuando una sociedad decide no normalizar situaciones que podrían esconder problemas más profundos.
Desde RATT Dominicana entendemos que la lucha contra la trata de personas no consiste únicamente en perseguir redes criminales. También implica identificar factores de riesgo, visibilizar realidades ignoradas y promover una cultura de protección que involucre a familias, comunidades, autoridades y al sector privado.
Quizás algunas de las escenas observadas tengan explicaciones simples y legítimas. Pero precisamente por tratarse de menores de edad, ninguna pregunta relacionada con su bienestar debería considerarse incómoda o innecesaria.
El verdadero desafío no consiste en preguntarnos cuántos turistas llegan cada año al país. El desafío es garantizar que el desarrollo económico y turístico avance de la mano con la protección efectiva de quienes representan el futuro de nuestra sociedad.
Porque cuando se trata de la seguridad de un niño o una adolescente, mirar hacia otro lado nunca debe ser una opción.