Una palabra utilizada en inteligencia e investigación que puede cambiar la forma de entender una fuente, un objetivo y hasta el estado de un caso.
En una investigación podemos escuchar una frase que parece sencilla: “ese es un activo”. Pero, ¿sabemos realmente qué significa?
Cuando estamos investigando un caso, especialmente cuando hablamos de investigaciones relacionadas con trata de personas, llega un momento en que aparecen palabras que para un investigador pueden ser comunes, pero que para un periodista, abogado o estudiante de investigación pueden generar dudas.
Una de esas palabras es “activo”.
¿Qué significa cuando un investigador dice que una persona es un activo?
¿Qué quiere decir cuando pregunta si una fuente está activa?
¿Y qué significa cuando escuchamos que el objetivo continúa activo o que una investigación permanece activa?
Son expresiones que debemos aprender a diferenciar.
Y por eso quiero detenerme en este término.
No se trata solamente de conocer una palabra utilizada en determinadas investigaciones. Se trata de entender qué estamos diciendo cuando utilizamos ese lenguaje y, sobre todo, de no confundir una fuente, un objetivo y el estado de una investigación.
¿Qué significa “activo” en una investigación?
En el lenguaje de inteligencia, activo puede utilizarse para referirse a una persona que funciona como fuente o agente de información.
La CIA, por ejemplo, incluye en su glosario de terminología de inteligencia la palabra inglesa asset y la define como una fuente clandestina o agente. En el mismo glosario señala que agent y asset pueden utilizarse de manera intercambiable en ese contexto.
La misma fuente explica que HUMINT es la inteligencia obtenida de fuentes humanas.
Esto nos ayuda a comprender algo fundamental: cuando hablamos de un activo dentro del lenguaje de inteligencia, estamos hablando de una persona que posee un valor informativo para una determinada actividad de inteligencia.
Pero aquí debemos hacer una precisión.
No todas las instituciones utilizan exactamente la misma terminología.
En ámbitos policiales y judiciales también encontramos expresiones como fuente humana confidencial, informante confidencial, confidential human source (CHS) o confidential informant (CI).
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, por ejemplo, explica que una fuente humana confidencial puede ser una persona que proporciona información útil y creíble a una actividad autorizada de recopilación de información y de la que se espera obtener información adicional en el futuro.
Por eso, cuando utilizamos la palabra activo, debemos conocer el contexto en el que estamos hablando.
El activo es la fuente que proporciona información
Vamos a ponerlo en un ejemplo sencillo.
Supongamos que estamos investigando una posible red de trata de personas.
Durante la investigación aparece una persona que conoce determinados movimientos, lugares, contactos o circunstancias relacionadas con el caso y comienza a proporcionar información a los investigadores.
En el lenguaje que estamos explicando, podemos referirnos a esa persona como un activo.
La fuente proporciona información.
Pero aquí aparece otra palabra que también debemos conocer:
fuente.
La fuente es quien proporciona la información.
El activo, dentro del lenguaje de inteligencia, puede ser esa fuente humana que tiene valor para la investigación.
Por eso no debemos utilizar las palabras sin conocer su significado.
No es lo mismo decir:
“Tenemos una información”.
que decir:
“Tenemos una fuente que está proporcionando información”.
Y tampoco es exactamente igual decir:
“Tenemos una fuente”.
que señalar, dentro de un determinado lenguaje de inteligencia:
“Tenemos un activo”.
¿Está activa la fuente?ǰ
Esta es otra expresión que puede generar confusión.
Cuando un investigador pregunta:
“¿La fuente está activa?”
no necesariamente está preguntando si la persona está físicamente presente.
Está preguntando si continúa proporcionando información o si mantiene su capacidad de aportar información útil para la investigación.
Si la respuesta es:
“Sí, la fuente está activa”,
estamos indicando que la relación informativa continúa y que esa fuente sigue aportando información.
Aquí aparece una diferencia importante.
Una persona puede haber proporcionado información una vez y después dejar de hacerlo.
En ese caso, no debemos asumir automáticamente que continúa activa.
La actividad de la fuente debe relacionarse con su participación informativa en la investigación.
Y esto es importante porque, en una investigación profesional, la información de una fuente no debería aceptarse simplemente porque alguien la proporcionó.
La información debe ser evaluada, contrastada y, cuando sea posible, corroborada.
El FBI ha publicado material sobre la evaluación de información procedente de fuentes humanas confidenciales y destaca precisamente la importancia de analizar y valorar la información proporcionada por esas fuentes.
Una fuente no convierte automáticamente una información en verdad
Este punto es fundamental para periodistas, abogados e investigadores.
Que una persona sea una fuente no significa que todo lo que diga sea verdadero.
Y que una fuente sea considerada un activo tampoco significa que toda la información que proporcione sea automáticamente cierta.
Una investigación seria debe preguntarse:
¿Quién proporciona la información?
¿Qué sabe realmente?
¿Cómo obtuvo ese conocimiento?
¿Puede existir algún interés personal detrás de lo que está diciendo?
¿Podemos corroborar la información mediante otra fuente o evidencia?
Aquí entramos nuevamente en el terreno de la inteligencia y de la investigación.
La fuente proporciona información, pero el investigador debe analizarla y evaluarla.
El propio Departamento de Justicia contempla procedimientos relacionados con la validación y evaluación de las fuentes humanas, y señala que la credibilidad de informantes o fuentes puede ser relevante incluso en procesos judiciales.
Esto nos deja una enseñanza:
Un activo puede proporcionar información; el investigador debe determinar qué valor tiene esa información.
¿Y qué significa que el objetivo está activo?
Aquí cambia el significado.
Cuando decimos:
“El objetivo está activo”,
ya no estamos hablando de la fuente.
Estamos hablando de la persona, organización o elemento que constituye el objetivo de la investigación.
Decir que el objetivo continúa activo significa que sigue desarrollando actividades relevantes para el caso que está siendo investigado.
Volvamos al ejemplo de una investigación de trata.
Si una persona está siendo investigada porque presuntamente participa en una actividad relacionada con una red de explotación y continúa realizando actividades que guardan relación con el objeto de la investigación, podemos describir, dentro del lenguaje investigativo, que el objetivo continúa activo.
Pero aquí también debemos ser cuidadosos.
Decir que alguien es un objetivo investigativo no equivale a decir que esa persona es culpable.
Una investigación busca establecer hechos.
La condición de investigado, objetivo o persona de interés no sustituye una decisión judicial ni una prueba presentada conforme a la ley.
Esa diferencia es fundamental para cualquier periodista o profesional del derecho.
¿Y qué significa que la investigación está activa?
Aquí tenemos un tercer significado.
Cuando escuchamos:
“La investigación está activa”,
estamos hablando del estado de la investigación.
Significa que el caso continúa abierto y que las autoridades o investigadores siguen realizando diligencias relacionadas con el asunto.
No estamos diciendo que una persona sea el activo.
Estamos diciendo que la investigación continúa en curso.
Por eso podemos tener:
Una fuente activa.
Un objetivo activo.
Una investigación activa.
La misma palabra aparece en los tres escenarios, pero el significado depende de aquello a lo que estamos haciendo referencia.
Un caso documentado: cuando una fuente humana aparece en una investigación de trata
Para comprenderlo mejor, podemos mirar un caso real documentado por el FBI.
En una investigación en Ohio relacionada con la explotación sexual de una menor, el FBI informó que una informante confidencial de 15 años, que era una joven fugitiva, proporcionó información a los investigadores sobre la explotación que había sufrido.
Según la información publicada por el FBI, esa fuente relató a los investigadores que dos personas la habían obligado a prostituirse y proporcionó detalles que posteriormente fueron incorporados a una declaración jurada del caso. La investigación involucró al FBI y a departamentos policiales locales.
Este caso permite comprender algo que a veces olvidamos.
Una fuente humana puede convertirse en una pieza importante para orientar una investigación.
Pero la información que proporciona no vive aislada.
Los investigadores deben trabajar con esa información, incorporarla al proceso investigativo y buscar otros elementos que permitan comprobar los hechos.
El caso también muestra por qué la identidad y la protección de determinadas fuentes puede ser un asunto delicado.
El Departamento de Justicia explica que existen circunstancias en las que la identidad de una fuente confidencial merece protección y que los archivos relacionados con fuentes humanas pueden contener información sensible.
Sí. Lo convertiría en un artículo de formación e interpretación investigativa, manteniendo tu narrativa en primera persona y utilizando las fuentes externas para darle respaldo. También haría una precisión importante: “activo” no significa simplemente “alguien que sabe algo”; en el lenguaje de inteligencia puede referirse a una fuente o agente, mientras que en otros ámbitos jurídicos y policiales aparecen términos como fuente humana confidencial o informante confidencial. La propia CIA incluye asset y agent como términos relacionados. �
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Activo en una investigación: ¿qué significa realmente? | Observatorio Fundación RATT Dominicana
Frase clave: activo en una investigación
Slug: activo-en-una-investigacion
Meta descripción: Qué significa “activo” en una investigación y cómo se utiliza el término para referirse a fuentes, objetivos e investigaciones en curso.
Hook: En una investigación podemos escuchar una frase que parece sencilla: “ese es un activo”. Pero, ¿sabemos realmente qué significa?
Cuando estamos investigando un caso, especialmente cuando hablamos de investigaciones relacionadas con trata de personas, llega un momento en que aparecen palabras que para un investigador pueden ser comunes, pero que para un periodista, abogado o estudiante de investigación pueden generar dudas.
Una de esas palabras es “activo”.
¿Qué significa cuando un investigador dice que una persona es un activo?
¿Qué quiere decir cuando pregunta si una fuente está activa?
¿Y qué significa cuando escuchamos que el objetivo continúa activo o que una investigación permanece activa?
Son expresiones que debemos aprender a diferenciar.
Y por eso quiero detenerme en este término.
No se trata solamente de conocer una palabra utilizada en determinadas investigaciones. Se trata de entender qué estamos diciendo cuando utilizamos ese lenguaje y, sobre todo, de no confundir una fuente, un objetivo y el estado de una investigación.
¿Qué significa “activo” en una investigación?
En el lenguaje de inteligencia, activo puede utilizarse para referirse a una persona que funciona como fuente o agente de información.
La CIA, por ejemplo, incluye en su glosario de terminología de inteligencia la palabra inglesa asset y la define como una fuente clandestina o agente. En el mismo glosario señala que agent y asset pueden utilizarse de manera intercambiable en ese contexto.
La misma fuente explica que HUMINT es la inteligencia obtenida de fuentes humanas.
Esto nos ayuda a comprender algo fundamental: cuando hablamos de un activo dentro del lenguaje de inteligencia, estamos hablando de una persona que posee un valor informativo para una determinada actividad de inteligencia.
Pero aquí debemos hacer una precisión.
No todas las instituciones utilizan exactamente la misma terminología.
En ámbitos policiales y judiciales también encontramos expresiones como fuente humana confidencial, informante confidencial, confidential human source (CHS) o confidential informant (CI).
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, por ejemplo, explica que una fuente humana confidencial puede ser una persona que proporciona información útil y creíble a una actividad autorizada de recopilación de información y de la que se espera obtener información adicional en el futuro.
Por eso, cuando utilizamos la palabra activo, debemos conocer el contexto en el que estamos hablando.
El activo es la fuente que proporciona información
Vamos a ponerlo en un ejemplo sencillo.
Supongamos que estamos investigando una posible red de trata de personas.
Durante la investigación aparece una persona que conoce determinados movimientos, lugares, contactos o circunstancias relacionadas con el caso y comienza a proporcionar información a los investigadores.
En el lenguaje que estamos explicando, podemos referirnos a esa persona como un activo.
La fuente proporciona información.
Pero aquí aparece otra palabra que también debemos conocer:
fuente.
La fuente es quien proporciona la información.
El activo, dentro del lenguaje de inteligencia, puede ser esa fuente humana que tiene valor para la investigación.
Por eso no debemos utilizar las palabras sin conocer su significado.
No es lo mismo decir:
“Tenemos una información”.
que decir:
“Tenemos una fuente que está proporcionando información”.
Y tampoco es exactamente igual decir:
“Tenemos una fuente”.
que señalar, dentro de un determinado lenguaje de inteligencia:
“Tenemos un activo”.
¿Está activa la fuente?
Esta es otra expresión que puede generar confusión.
Cuando un investigador pregunta:
“¿La fuente está activa?”
no necesariamente está preguntando si la persona está físicamente presente.
Está preguntando si continúa proporcionando información o si mantiene su capacidad de aportar información útil para la investigación.
Si la respuesta es:
“Sí, la fuente está activa”,
estamos indicando que la relación informativa continúa y que esa fuente sigue aportando información.
Aquí aparece una diferencia importante.
Una persona puede haber proporcionado información una vez y después dejar de hacerlo.
En ese caso, no debemos asumir automáticamente que continúa activa.
La actividad de la fuente debe relacionarse con su participación informativa en la investigación.
Y esto es importante porque, en una investigación profesional, la información de una fuente no debería aceptarse simplemente porque alguien la proporcionó.
La información debe ser evaluada, contrastada y, cuando sea posible, corroborada.
El FBI ha publicado material sobre la evaluación de información procedente de fuentes humanas confidenciales y destaca precisamente la importancia de analizar y valorar la información proporcionada por esas fuentes.
Una fuente no convierte automáticamente una información en verdad
Este punto es fundamental para periodistas, abogados e investigadores.
Que una persona sea una fuente no significa que todo lo que diga sea verdadero.
Y que una fuente sea considerada un activo tampoco significa que toda la información que proporcione sea automáticamente cierta.
Una investigación seria debe preguntarse:
¿Quién proporciona la información?
¿Qué sabe realmente?
¿Cómo obtuvo ese conocimiento?
¿Puede existir algún interés personal detrás de lo que está diciendo?
¿Podemos corroborar la información mediante otra fuente o evidencia?
Aquí entramos nuevamente en el terreno de la inteligencia y de la investigación.
La fuente proporciona información, pero el investigador debe analizarla y evaluarla.
El propio Departamento de Justicia contempla procedimientos relacionados con la validación y evaluación de las fuentes humanas, y señala que la credibilidad de informantes o fuentes puede ser relevante incluso en procesos judiciales.
Esto nos deja una enseñanza:
Un activo puede proporcionar información; el investigador debe determinar qué valor tiene esa información.
¿Y qué significa que el objetivo está activo?
Aquí cambia el significado.
Cuando decimos:
“El objetivo está activo”,
ya no estamos hablando de la fuente.
Estamos hablando de la persona, organización o elemento que constituye el objetivo de la investigación.
Decir que el objetivo continúa activo significa que sigue desarrollando actividades relevantes para el caso que está siendo investigado.
Volvamos al ejemplo de una investigación de trata.
Si una persona está siendo investigada porque presuntamente participa en una actividad relacionada con una red de explotación y continúa realizando actividades que guardan relación con el objeto de la investigación, podemos describir, dentro del lenguaje investigativo, que el objetivo continúa activo.
Pero aquí también debemos ser cuidadosos.
Decir que alguien es un objetivo investigativo no equivale a decir que esa persona es culpable.
Una investigación busca establecer hechos.
La condición de investigado, objetivo o persona de interés no sustituye una decisión judicial ni una prueba presentada conforme a la ley.
Esa diferencia es fundamental para cualquier periodista o profesional del derecho.
¿Y qué significa que la investigación está activa?
Aquí tenemos un tercer significado.
Cuando escuchamos:
“La investigación está activa”,
estamos hablando del estado de la investigación.
Significa que el caso continúa abierto y que las autoridades o investigadores siguen realizando diligencias relacionadas con el asunto.
No estamos diciendo que una persona sea el activo.
Estamos diciendo que la investigación continúa en curso.
Por eso podemos tener:
Una fuente activa.
Un objetivo activo.
Una investigación activa.
La misma palabra aparece en los tres escenarios, pero el significado depende de aquello a lo que estamos haciendo referencia.
Un caso documentado: cuando una fuente humana aparece en una investigación de trata
Para comprenderlo mejor, podemos mirar un caso real documentado por el FBI.
En una investigación en Ohio relacionada con la explotación sexual de una menor, el FBI informó que una informante confidencial de 15 años, que era una joven fugitiva, proporcionó información a los investigadores sobre la explotación que había sufrido.
Según la información publicada por el FBI, esa fuente relató a los investigadores que dos personas la habían obligado a prostituirse y proporcionó detalles que posteriormente fueron incorporados a una declaración jurada del caso. La investigación involucró al FBI y a departamentos policiales locales.
Este caso permite comprender algo que a veces olvidamos.
Una fuente humana puede convertirse en una pieza importante para orientar una investigación.
Pero la información que proporciona no vive aislada.
Los investigadores deben trabajar con esa información, incorporarla al proceso investigativo y buscar otros elementos que permitan comprobar los hechos.
El caso también muestra por qué la identidad y la protección de determinadas fuentes puede ser un asunto delicado.
El Departamento de Justicia explica que existen circunstancias en las que la identidad de una fuente confidencial merece protección y que los archivos relacionados con fuentes humanas pueden contener información sensible.
El activo dentro de una investigación de trata
Ahora llevemos el concepto a nuestro campo.
Imaginemos una investigación sobre una posible estructura de trata de personas.
Tenemos una información inicial.
Después aparece una persona que conoce parte de la operación.
Esa persona proporciona información.
El investigador recopila esa información.
Posteriormente intenta verificarla.
Busca registros, documentos, testimonios, publicaciones abiertas, movimientos, datos geográficos, información digital y otros elementos que permitan establecer si lo que la fuente está diciendo coincide con hechos verificables.
Aquí es donde una investigación deja de depender exclusivamente de una persona.
La fuente puede abrir una puerta.
Pero la investigación debe cruzar esa puerta con evidencia.
Desde nuestra metodología ORS5RATT, esto tiene todavía mayor importancia.
Recopilamos.
Analizamos.
Trazamos.
Y transformamos la información en conocimiento útil, verificable y comprensible.
La fuente humana puede aportar un dato.
OSINT puede aportar otro.
GEOINT puede ayudar a ubicar hechos o lugares.
La información digital puede aportar otro elemento.
Y el análisis conjunto permite establecer qué información tiene consistencia y cuál necesita continuar siendo investigada.
Activo no significa “fuente infalible”
Quiero insistir en esto porque puede producirse un error muy peligroso.
Decir:
“Tenemos un activo”
no significa:
“Tenemos la verdad”.
Significa que contamos con una persona o fuente que, dentro del contexto correspondiente, puede proporcionar información de valor.
El trabajo del investigador comienza precisamente ahí.
Hay que preguntar:
¿La información es verificable?
¿La fuente tiene acceso real a lo que afirma conocer?
¿La información coincide con otros datos?
¿Existen contradicciones?
¿Hay intereses personales?
¿Existe algún motivo para manipular la investigación?
¿Podemos establecer una segunda fuente independiente?
El FBI ha publicado precisamente análisis sobre la evaluación de información procedente de fuentes humanas confidenciales, lo que demuestra que la información de una fuente debe ser objeto de valoración y no simplemente aceptada de manera automática.
Para el periodista: cuidado con la palabra “activo”
Para un periodista esta distinción también es importante.
Si una fuente nos proporciona información sobre una investigación, no debemos escribir automáticamente que esa persona es un “activo”.
Hay que conocer el contexto.
Puede tratarse de una fuente periodística.
Puede ser un informante.
Puede ser un testigo.
Puede ser una fuente humana confidencial dentro de una investigación oficial.
Y en determinados contextos de inteligencia puede utilizarse el término activo.
La precisión del lenguaje importa.
Porque una palabra mal utilizada puede cambiar la interpretación de una información.
Para el abogado: la fuente también necesita evaluación
Para el profesional del derecho ocurre algo parecido.
La existencia de una fuente no elimina la necesidad de evaluar su credibilidad.
El Departamento de Justicia ha señalado que la credibilidad de informantes o testigos colaboradores puede ser relevante cuando estos intervienen en procesos judiciales y que los archivos de fuentes pueden contener información relacionada con acuerdos, evaluaciones de validación y otros elementos relevantes para el proceso.
Por eso, conocer el lenguaje de investigación también ayuda a comprender mejor cómo puede construirse y evaluarse una investigación.
Entonces, ¿qué significa realmente “activo”?
Después de revisar el concepto y compararlo con terminología utilizada por organismos de inteligencia y justicia, podemos resumirlo de esta manera:
Activo: en determinados contextos de inteligencia, una persona que funciona como fuente o agente y que posee valor informativo para la actividad de inteligencia. La CIA utiliza asset en ese sentido.
Fuente activa: una fuente humana que continúa proporcionando información o mantiene una actividad informativa relevante para la investigación.
Objetivo activo: una persona, organización o elemento objeto de investigación que continúa desarrollando actividades relevantes para el caso.
Investigación activa: un caso que permanece abierto y en el que continúan realizándose diligencias investigativas.
Son cuatro expresiones que pueden parecer similares, pero que debemos aprender a separar.
Una palabra que parece sencilla, pero no lo es
Cuando comencé a trabajar este concepto, pensé precisamente en algo que ocurre con frecuencia en las investigaciones.
Escuchamos una palabra.
La utilizamos.
La repetimos.
Pero muchas veces no nos detenemos a preguntarnos qué significa realmente.
Eso ocurre con “activo”.
Para alguien que está fuera del mundo de la investigación, puede parecer simplemente una persona que está haciendo algo.
Pero dentro del lenguaje de inteligencia, investigación y fuentes humanas, la palabra puede tener un significado mucho más específico.
Y cuando estamos investigando un caso de trata de personas, donde una información puede conducir a otra y donde la identificación correcta de las fuentes resulta fundamental, conocer ese lenguaje no es un detalle menor.
Es parte de la investigación.
Conclusión
Es importante conocer bien qué significa activo y no activo en una investigación para utilizar correctamente el lenguaje y comprender qué está ocurriendo dentro de un proceso investigativo.
Un activo, en determinados contextos de inteligencia, puede ser una fuente o agente que proporciona información.
Una fuente activa es aquella que continúa aportando información relevante.
Un objetivo activo es aquel que continúa desarrollando actividades relacionadas con el objeto de la investigación.
Y una investigación activa es aquella que continúa abierta y en la que se siguen realizando diligencias.
Pero hay algo todavía más importante:
la información proporcionada por un activo no debe convertirse automáticamente en una verdad.
Debe ser analizada, contrastada y, cuando sea posible, corroborada.
Ese es precisamente el trabajo del investigador.
Por eso, cuando en una investigación escuchemos:
“Ese es el activo”,
ya debemos entender que estamos ante una expresión que, dependiendo del contexto, puede identificar a una fuente humana o agente que tiene valor informativo.
Y cuando nos digan:
“La fuente está activa”,
entenderemos que continúa proporcionando información.
Cuando digan:
“El objetivo está activo”,
sabremos que se refieren a la continuidad de las actividades relevantes del objetivo.
Y cuando nos digan:
“La investigación está activa”,
sabremos que el caso continúa abierto y que las diligencias siguen adelante.
Conocer estas diferencias no es solamente aprender una palabra.
Es aprender el lenguaje de la investigación.
Observatorio Fundación RATT Dominicana
Mi valoración
Sí tiene potencial para publicarse. La fortaleza está en que no lo planteas como una definición de diccionario, sino como una explicación práctica para periodistas, abogados e investigadores, y además lo conectas con trata de personas.
La fuente más fuerte para sostener la definición de activo es la CIA, porque su propio glosario establece directamente la equivalencia entre asset y fuente clandestina/agente. � El caso del FBI sobre explotación sexual de una menor le da el componente humano y demuestra cómo una fuente confidencial puede aparecer dentro de una investigación de trata. �
CIA
FBI Archives
Para la publicación, yo pondría una fotografía tuya en el estudio, sentado frente a las cámaras o trabajando con documentos en el escritorio. En este artículo funciona mejor una imagen tuya en actitud de investigador/analista que una fotografía genérica de policías o agentes de inteligencia.