Un video generado con inteligencia artificial le atribuyó una denuncia ante ICE que la actriz asegura nunca haber realizado.
Todos conocemos a la actriz Adamari López. En los últimos días han venido circulando algunos rumores en las redes sociales a través de un video en el que supuestamente ella habría denunciado a una de sus empleadas ante Migración, específicamente ante ICE.
Pero Adamari salió a aclarar la situación en sus propias redes sociales y desmintió que eso haya ocurrido.
Según explicó la propia actriz, utilizaron su imagen y su voz mediante inteligencia artificial para crear videos con declaraciones y hechos que nunca realizó. Dijo, además, que no conoce a la supuesta empleada que aparece en la historia y que esa persona nunca ha trabajado en su casa ni para ella.
Aquí es donde uno tiene que detenerse.
Porque una cosa es escuchar un rumor y otra muy diferente es ver un video donde aparece el rostro de una persona conocida, con una voz que parece ser la de ella, hablando de un tema tan delicado como la inmigración.
Mucha gente puede verlo y decir: “Pero si yo lo estoy viendo y lo estoy escuchando, tiene que ser verdad”.
Y precisamente ahí está el problema.
La inteligencia artificial ya permite fabricar situaciones que nunca ocurrieron y presentarlas como si fueran reales.
En este caso, la historia llegó incluso a presentar una supuesta llamada a agentes de inmigración para perjudicar a una trabajadora. Adamari fue clara al decir que esas acciones nunca ocurrieron y que las palabras que aparecen en esos videos no son de ella.
Y yo me hago una pregunta:
¿Cuántas personas habrán visto ese video y lo habrán creído antes de escuchar la aclaración de Adamari?
Porque las redes sociales tienen algo peligroso: la mentira puede correr mucho más rápido que la aclaración.
Hoy le tocó a Adamari López.
Mañana puede ser otra persona.
Puede ser un político, un empresario, un periodista, un funcionario, una institución o cualquier ciudadano al que le fabriquen una voz, una imagen o una declaración.
Por eso no podemos seguir creyendo todo lo que aparece en un video.
Hay que buscar la fuente original. Hay que verificar quién lo publicó primero. Y cuando se trata de una acusación seria, hay que buscar si existe alguna evidencia que confirme lo que se está diciendo.
Un video no necesariamente significa que ocurrió.
El caso de Adamari López es una muestra más de que estamos entrando en una etapa donde también tendremos que aprender a investigar las imágenes, los audios y los videos que consumimos diariamente.
Y aquí está la preocupación del Observatorio Fundación RATT Dominicana:
si la inteligencia artificial puede utilizarse para fabricar una historia falsa sobre una persona conocida, ¿qué podría ocurrir cuando se utilice contra una persona que no tiene millones de seguidores para defenderse?