Sugar daddy: del hombre que pagaba regalos a las redes que conectan dinero, sexo y compañía | Observatorio Fundación RATT Dominicana

Una expresión nacida hace casi un siglo que pasó de los acuerdos personales a las plataformas digitales, donde el dinero, la compañía y la intimidad pueden mezclarse con riesgos de engaño, captación y explotación.

La expresión sugar daddy parece una creación de las redes sociales, pero tiene casi un siglo de historia.

Merriam-Webster registra 1926 como el primer uso conocido del término en inglés, utilizado para describir a un hombre que proporciona beneficios económicos a una persona más joven a cambio de compañía o intimidad.

Con el tiempo apareció también el concepto de sugar baby, generalmente asociado a la persona más joven que recibe esos beneficios.

Del encuentro personal a internet

Durante décadas, este tipo de relaciones surgía mediante contactos personales. Internet cambió el escenario.

Hoy existen plataformas, redes sociales y aplicaciones que permiten conectar rápidamente a personas que buscan este tipo de acuerdos.

La investigación académica reciente advierte que el fenómeno es diverso y que no todas las relaciones conocidas como sugar dating pueden considerarse explotación o prostitución.

Ese matiz es importante.

Una relación consensuada entre adultos no equivale automáticamente a trata de personas.

El problema comienza cuando aparecen engaño, coerción, amenazas, abuso de vulnerabilidad o explotación.

Cuando aparece un tercero

La situación merece mayor atención cuando intervienen personas que se encargan de captar, contactar o controlar a quienes participan.

Una oferta puede comenzar con dinero, regalos, viajes o ayuda económica.

Pero detrás de una pantalla también puede existir alguien utilizando una falsa identidad o una promesa para atraer a una persona vulnerable.

La UNODC ha advertido que redes sociales, aplicaciones y servicios de mensajería pueden ser utilizados para contactar y captar potenciales víctimas de trata.

Por eso, el nombre utilizado para describir la relación no determina lo que realmente está ocurriendo.

La diferencia está en la explotación

El Protocolo de Palermo establece elementos específicos para identificar la trata de personas, entre ellos la captación mediante engaño, coerción o abuso de vulnerabilidad con finalidad de explotación.

Por eso, desde una perspectiva de prevención, hay preguntas que resultan fundamentales:

¿Existe libertad para decir que no?

¿Hay engaño?

¿Interviene un tercero que obtiene beneficios?

¿Existe control, amenaza o explotación?

Si aparecen esas señales, ya no estamos simplemente ante una relación denominada sugar daddy.

Una palabra antigua en un mundo digital

La historia de sugar daddy demuestra cómo una expresión que comenzó a utilizarse hace casi cien años terminó adaptándose a internet.

La tecnología cambió la forma de contactar.

Pero no cambió la necesidad de mirar lo que ocurre detrás de cada oferta.


Desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana, la prevención comienza precisamente ahí: observar, analizar y distinguir entre un acuerdo entre adultos y una posible situación de explotación.


Porque detrás de una pantalla puede haber una relación.
Pero también puede haber una captación.