Ruta del dinero de CONANI: ¿qué hace con los recursos para proteger a la niñez? | Observatorio Fundación RATT Dominicana

Presupuesto, ejecución, compras, programas y denuncias públicas bajo la mirada del Observatorio, a partir de una pregunta que nació en las calles de Boca Chica.

Vimos niños y adolescentes en las calles de Boca Chica, preguntamos qué estaba ocurriendo, llevamos el caso hasta CONANI y hasta ofrecimos trabajar juntos. Hoy volvemos con otra pregunta: ¿cuál es la ruta del dinero destinado a protegerlos?

La pregunta que nació en Boca Chica

Nuestra historia con CONANI no comenzó buscando un presupuesto.

Comenzó buscando respuestas.

En diferentes ocasiones estuvimos en Boca Chica.

En los alrededores de la playa y del Parque Duarte observamos una realidad que nos llamó profundamente la atención.

Niños, niñas y adolescentes realizando actividades como limpiar zapatos y vender flores.

Aquello nos generó una pregunta:

¿Qué hacen esos niños ahí?

No era una pregunta contra ellos.

Era una pregunta por ellos.

¿Qué estaba ocurriendo?

¿Quién estaba velando por esos menores?

¿Qué institución debía intervenir?

¿Existía alguna situación de vulnerabilidad detrás de aquella presencia permanente en las calles?

Esas preguntas nos llevaron a realizar denuncias relacionadas con la situación de los niños, niñas y adolescentes que estábamos observando.

Nunca denunciamos a un funcionario.

Nuestra preocupación fueron los menores.

Llevamos el problema hasta CONANI

Después de aquellas denuncias se produjo una reunión con parte del personal que, durante aquella administración, trabajaba en diferentes áreas relacionadas con la protección y manejo de niños, niñas y adolescentes.

Y queremos dejar esto claro porque forma parte de nuestra historia.

Nos reunimos en uno de los salones de CONANI.

No llegamos solamente con palabras.

Presentamos documentación.

Llevamos un mapeo de lo que estábamos observando en Boca Chica.

Expusimos la situación.

Explicamos nuestras preocupaciones.

Y planteamos algo más:

ofrecimos la posibilidad de establecer un acuerdo interinstitucional.

Nuestra intención era trabajar juntos.

Nosotros teníamos la observación desde el territorio.

Las instituciones tenían las competencias.

Y los niños necesitaban respuestas.

Conservamos fotografías de aquella reunión y documentación que forma parte del respaldo de ese encuentro.

Pero aquella historia quedó sin continuidad
Después de aquella reunión esperamos que existiera seguimiento.
Pasaron los días.
La persona que había coordinado el encuentro y que estaba encargada de un área determinada no volvió a comunicarse con nosotros.
El proceso, desde nuestra perspectiva, quedó sin la continuidad que esperábamos.
Posteriormente supimos que esa persona ya no continuaba en el puesto.
Pero aquí debemos ser responsables.
No afirmamos que su salida tuviera relación con nuestras denuncias.
No tenemos elementos para establecerlo.
Una investigación seria no puede transformar una coincidencia en una causalidad.
Lo que sí podemos sostener es que:
hubo una observación en Boca Chica, hubo denuncias sobre la situación de los menores, hubo una reunión en CONANI, presentamos documentación, mostramos un mapeo y ofrecimos cooperación interinstitucional.
Eso sí forma parte de nuestra experiencia y podemos respaldarlo documentalmente.
Y aquella pregunta quedó abierta.

Ahora seguimos otra ruta
Hoy esa experiencia vuelve a nuestra memoria porque estamos desarrollando una nueva serie:

La Ruta del Dinero


La idea es sencilla.


Queremos que nuestros lectores sepan qué hacen las instituciones del Estado con los recursos públicos que reciben.
No queremos condenar a ministros.
No queremos exponer funcionarios.
No queremos construir acusaciones sin documentos.
Queremos educar e informar.
Y para hacerlo vamos a seguir la ruta.
Presupuesto.
Ejecución.
Programas.
Compras.
Proveedores.
Servicios.
Resultados.
En el caso de CONANI, esta ruta resulta especialmente importante porque estamos hablando de una institución cuya misión está directamente relacionada con la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes.

¿Cuánto dinero maneja CONANI?


La documentación oficial permite comenzar a responder.


En 2024, CONANI reportó una asignación presupuestaria de RD$2,243,707,612.05 y una ejecución de RD$1,854,120,787.03.
Es decir, estamos hablando de una institución que administra recursos públicos por encima de los RD$2,200 millones en esa asignación de 2024.
Pero el número por sí solo no nos dice suficiente.
La pregunta de La Ruta del Dinero es otra:
¿En qué se utilizan esos recursos?

El programa que más nos interesa

La memoria institucional de CONANI muestra que el programa denominado Atención integral de niños, niñas y adolescentes tuvo en 2024 una asignación de RD$737,503,439.79 y una ejecución de RD$676,588,283.23, equivalente al 92 %.

Este dato nos parece fundamental.

Porque aquí aparece directamente la misión que nos interesa observar.

Más de RD$737 millones asignados a ese programa.

Y la pregunta ciudadana es legítima:

¿Qué servicios se financiaron?

¿Cuántos niños fueron atendidos?

¿Cuáles fueron las metas?

¿Cuáles se cumplieron?

¿Cuáles quedaron pendientes?

Y, sobre todo:

¿Qué cambió en la vida de esos niños?

CONANI también tiene otros programas

La misma información oficial muestra una asignación de RD$87,754,340 para el programa de reducción del embarazo en adolescentes, con una ejecución de RD$82,734,700.35, equivalente al 94 %. También aparece el programa de administración de contribuciones especiales, con RD$173,193,716 asignados y RD$148,772,930.14 ejecutados.

Aquí podemos comenzar a comprender que el dinero de CONANI no se concentra exclusivamente en hogares de paso.

Hay programas diferentes.

Hay estructuras administrativas.

Hay servicios.

Hay compras.

Hay personal.

Y todo eso forma parte de la ruta.

¿Y qué ocurre en 2026?

CONANI mantiene publicado su presupuesto aprobado para 2026, además de la programación anual de metas físicas y financieras.

También mantiene un portal de ejecución presupuestaria.

Esto permite que el seguimiento no tenga que quedarse en una fotografía de 2024.

Podemos observar el comportamiento financiero del presente año.

Y eso es precisamente lo que queremos hacer.

Seguir la ruta.

El dinero sale por diferentes caminos

Cuando uno observa el presupuesto de CONANI descubre que los recursos se distribuyen entre diferentes categorías.

Remuneraciones.

Servicios básicos.

Publicidad e impresión.

Viáticos.

Transporte.

Alquileres.

Seguros.

Reparaciones.

Contrataciones de servicios.

Alimentos.

Productos farmacéuticos.

Combustibles.

Transferencias.

Mobiliario.

Equipos.

Vehículos.

Y otras partidas.

Nada de esto significa por sí mismo que exista una irregularidad.

Son categorías presupuestarias normales dentro de una institución pública.

Pero para La Ruta del Dinero, cada categoría representa una pregunta.

¿Cuánto se presupuestó?

¿Cuánto se ejecutó?

¿Para qué se utilizó?

¿Qué hacen esos niños ahí?

Hoy, esa misma pregunta ha crecido.

Ahora queremos saber:

¿Qué está haciendo el Estado para que esos niños no tengan que estar allí?

Y mientras buscamos la respuesta, seguimos la ruta.

Del presupuesto.

A la institución.

De la institución al programa.

Del programa al servicio.

Y del servicio al niño.

Porque al final, esa debería ser la verdadera ruta del dinero.

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