Una pista puede comenzar con un mensaje, una imagen o un registro digital, pero su valor depende de cómo se analiza, verifica y conecta con una investigación.
Viendo la participación de la Policía Nacional, especialmente de la Policía Cibernética, en la investigación de pistas, junto al Ministerio Público, los cuales participan en el proceso conforme a sus competencias legales, me he puesto a pensar en algo que muchas veces pasa desapercibido.
¿Cómo es que la informática y las policías cibernéticas trabajan en combinación?
La pregunta parece sencilla.
Pero detrás de ella existe todo un mundo de investigación.
Hoy una pista no necesariamente aparece en una calle, en una casa o en una escena del crimen.
A veces aparece en una pantalla.
Puede estar en un mensaje, una fotografía, una cuenta de redes sociales, un correo electrónico, una transferencia electrónica, un dispositivo o cualquier otro elemento digital relacionado con una investigación.
Y ahí comienza otra parte de la historia.
La computadora no investiga sola
Existe una idea equivocada de que una computadora puede identificar automáticamente a una persona y resolver una investigación.
No funciona exactamente así.
La informática proporciona herramientas.
Los investigadores son quienes formulan preguntas, establecen líneas de investigación, analizan información y buscan conexiones.
En el ámbito de los delitos tecnológicos, la Policía Cibernética puede trabajar con información digital para identificar indicios, establecer patrones y aportar elementos que posteriormente deberán ser analizados dentro del proceso correspondiente.
El objetivo no es simplemente encontrar un dato.
Es determinar qué significa ese dato dentro de una investigación.
De una pista a una línea de investigación
Imaginemos que aparece una cuenta utilizada presuntamente para realizar una estafa.
La cuenta puede ser solamente el primer punto.
A partir de ahí pueden surgir otras preguntas.
¿Quién la utilizaba?
¿Desde dónde se operaba?
¿Existen otras cuentas relacionadas?
¿Hay comunicaciones vinculadas?
¿Existen movimientos financieros asociados?
¿Aparecen otras personas?
Una pista puede generar otra pista.
Y esa segunda pista puede llevar a una tercera.
Así se va construyendo una línea investigativa.
Esto también explica por qué la investigación digital necesita método.
No se trata de acumular capturas de pantalla.
Se trata de recopilar, analizar, conectar y verificar.
¿Dónde entra el Ministerio Público?
Aquí aparece una segunda pieza fundamental.
La Policía Nacional y sus unidades especializadas pueden desarrollar labores investigativas dentro de sus competencias, mientras el Ministerio Público participa en el proceso correspondiente conforme al marco legal.
En determinados casos, la información digital puede requerir procedimientos que deben realizarse respetando las garantías legales y las reglas aplicables a la obtención y manejo de evidencias.
Por eso, una pista encontrada en Internet no significa automáticamente que ya exista una prueba judicial.
Hay una diferencia importante entre indicio, información y evidencia.
Esa diferencia debe ser entendida por quienes investigan.
La huella digital puede contar una historia
Una persona puede borrar una publicación.
Puede cambiar una fotografía.
Puede cerrar una cuenta.
Puede eliminar un mensaje.
Pero eso no significa necesariamente que desaparezca todo rastro relacionado con una actividad digital.
La investigación informática busca precisamente establecer qué elementos pueden ser relevantes y cómo pueden ser relacionados con otros datos.
Por eso la tecnología se ha convertido en una herramienta cada vez más importante para las investigaciones modernas.
Ya no basta con mirar solamente lo que ocurre en el mundo físico.
También hay que comprender lo que ocurre en el mundo digital.
La pista necesita ser verificada
Aquí quiero hacer una pausa.
Una de las cosas que más me preocupa cuando hablamos de investigación digital es que una persona encuentre algo en Internet y rápidamente lo convierta en una acusación.
Eso es peligroso.
Una cuenta no necesariamente pertenece a quien aparenta manejarla.
Una fotografía puede estar fuera de contexto.
Un número telefónico puede ser utilizado por otra persona.
Una publicación puede haber sido manipulada.
Por eso investigar significa verificar.
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Una fuente puede abrir una puerta, pero la verificación es la que permite saber qué hay detrás de esa puerta.
Cuando la informática se encuentra con la investigación tradicional
La investigación moderna no es exclusivamente digital.
Tampoco es exclusivamente de campo.
Una puede complementar a la otra.
Una información obtenida mediante fuentes abiertas puede generar una hipótesis.
Una entrevista puede aportar contexto.
Una imagen puede ayudar a ubicar un lugar.
Una cámara puede reconstruir una ruta.
Un dispositivo puede aportar información relevante.
Y el trabajo coordinado de investigadores, especialistas técnicos y Ministerio Público puede ayudar a establecer qué elementos tienen verdadero valor dentro de un proceso.
El investigador tiene que saber preguntar
La tecnología cambia.
Los delincuentes también cambian.
Por eso el investigador tiene que aprender continuamente.
Hoy puede ser una red social.
Mañana puede ser otra plataforma.
Hoy puede existir una determinada modalidad de fraude.
Mañana puede aparecer una nueva.
La informática ofrece herramientas, pero la capacidad de investigación sigue dependiendo de algo mucho más humano: saber hacer las preguntas correctas.
¿Qué ocurrió?
¿Quién estuvo detrás?
¿Cómo ocurrió?
¿Cuándo comenzó?
¿Dónde se produjo?
Las cinco preguntas siguen siendo importantes, aunque la pista esté dentro de una computadora.
La investigación del futuro ya está aquí
La Policía Cibernética no representa simplemente una Policía que utiliza computadoras.
Representa una transformación en la manera de investigar.
El delito puede comenzar en una calle y continuar en Internet.
Puede comenzar en una red social y terminar en una transferencia bancaria.
Puede comenzar con un mensaje y convertirse en una amenaza.
Puede comenzar con una fotografía y terminar revelando una conexión.
Por eso la informática, la investigación policial y el Ministerio Público necesitan trabajar dentro de sus respectivas competencias y con procedimientos que permitan preservar la legalidad y la integridad de la investigación.
Mi reflexión
Cuando hablamos de una pista, muchas veces pensamos en una huella, una fotografía, un testigo o un objeto encontrado en una escena.
Pero hoy también tenemos que aprender a mirar las pistas que no podemos tocar.
Las pistas digitales.
Y ahí está precisamente el desafío..
El investigador tiene que aprender a mirar una pantalla no solamente como una pantalla.
Tiene que preguntarse qué información existe detrás de ella, qué puede ser verificado, qué conexiones pueden establecerse y cuáles son los límites legales para hacerlo.
Porque una computadora puede almacenar miles de datos.
Pero una investigación necesita convertir esos datos en conocimiento verificable.
Y esa transformación no la hace una máquina por sí sola.
La hacen personas preparadas, investigadores, especialistas y autoridades que saben cómo recopilar, analizar, conectar y verificar la información.
Ese es, quizás, el verdadero encuentro entre la informática y la investigación criminal.
Una pista puede comenzar con un clic.
Pero para convertirse en una verdadera línea de investigación todavía falta algo fundamental:
investigar.
Observatorio FundaciónRATT Dominicana