MILITARES Y POLICÍAS HAITIANOS

Artículo de opinión de Ysidro Vargas García sobre la composición de los cuerpos militares y policiales en República Dominicana.

La patria está en grave peligro, debido a que nuestros cuerpos castrenses, la Armada Dominicana y la Policía Nacional están integrados en más de un 50% por hombres y mujeres haitianos, ya sea por el jus sanguinis (derecho de sangre), que son haitianos cuyos progenitores mantienen su nacionalidad, o por el jus soli (derecho del suelo), que son aquellos que han nacido en el país, obviando que la Constitución haitiana establece que sus habitantes nunca pierden su nacionalidad, sin importar el lugar de nacimiento de sus gentes.


Todos sabemos las intenciones del pueblo haitiano en contra de nuestro país. Ellos han demostrado sus insistentes reclamos con la absurda creencia de que la isla es una e indivisible. Esta teoría es tan añeja como ficticia, pero ha sido enseñada en las escuelas y universidades haitianas. Por lo que entiendo que constituye un gravísimo peligro que en la actualidad nuestras filas militares y policiales, es decir, las armas que deben ser usadas para defender la soberanía patria, estén en manos de quienes pretenden desplazarnos de nuestro país.


La amenaza nacional se cierne sobre la presente generación, en virtud de que es una triste realidad que ya muchos de esos militares y policías de procedencia haitiana llevan el uniforme militar de nuestras Fuerzas Armadas, pero lo peor de todo es que ya ostentan rangos de oficiales con capacidad de mando y disponen de los pertrechos militares necesarios a sus antojos, así como el acceso a todos nuestros datos, pero sobre todo la autoridad legal para intervenir físicamente a nuestros ciudadanos, en especial a los jóvenes, con el pretexto de los funestos intercambios de disparos.


Ya estos extranjeros que ocupan cargos de mando en el Ejército dominicano y la Policía Nacional. El gobierno ha permitido que la soberanía nacional se pierda en cualquier momento, debido a la cantidad de militares de todas las instituciones castrenses y policiales de origen haitiano que han invadido todas las estructuras militares del país.


Todo parece indicar que hay un plan macabro, bien estructurado, con la intención perversa de que en un inminente conflicto entre las dos repúblicas que alberga la isla, los dominicanos seamos dominados y sometidos a la voluntad de la nación haitiana, que por décadas ha planeado la unificación de la isla.

Todos los indicios nos dicen que el presente gobierno ha cumplido con su rol de preparar la agenda unificadora, pasando así la página oscura de la historia, por haber entregado las armas al ejército de útero, compuesto por todos aquellos militares y policías que, teniendo todas las características como nombres, apellidos, costumbres, religión e idioma propios, son enrolados en nuestros cuerpos castrenses.


Pero somos quisqueyanos, somos valientes y no vamos a permitir que nuestra patria perezca siendo entregada por un libanés a los haitianos.