Los años del miedo

Para muchos dominicanos fue una época de obras y estabilidad. Para otros, fue un período marcado por el miedo, la persecución y la muerte de jóvenes cuyo único delito fue pensar diferente.

Cuando escucho a algunas personas hablar con nostalgia de los gobiernos de Joaquín Balaguer, inevitablemente regreso a mis años de adolescencia. Yo viví parte de los llamados doce años de Balaguer, pero entonces era apenas un joven que no alcanzaba a comprender completamente lo que ocurría a su alrededor.

Con el paso del tiempo entendí que detrás de muchas de las noticias, los rumores y el miedo que se respiraba en las calles existía una realidad mucho más oscura.

Entre 1966 y 1978, Joaquín Balaguer gobernó la República Dominicana durante tres períodos consecutivos. Mientras impulsaba importantes obras de infraestructura y consolidaba su poder político, el país también vivía una etapa marcada por denuncias de represión contra opositores, estudiantes, periodistas y dirigentes de izquierda. Diversos historiadores han definido ese período como una de las etapas más controvertidas de la vida democrática dominicana.

Muchos jóvenes de mi generación crecimos escuchando hablar de persecuciones, desapariciones y los llamados «intercambios de disparos», una expresión que con frecuencia aparecía en los informes oficiales cuando algún opositor era abatido. Con los años, numerosos sectores de la sociedad comenzaron a cuestionar esas versiones y a denunciar que muchos de esos casos habrían sido ejecuciones extrajudiciales.

Uno de los nombres que la historia dominicana no ha olvidado es el de Amín Abel Hasbún, ingeniero, dirigente estudiantil y activista político. Fue una de las figuras más influyentes del movimiento estudiantil dominicano y murió durante un operativo policial en 1970. Su muerte sigue siendo recordada como uno de los episodios más dolorosos de aquella época.

Otro nombre imposible de ignorar es el de Orlando Martínez, periodista, director de la revista Ahora y crítico del gobierno de entonces. Fue asesinado el 17 de marzo de 1975, convirtiéndose con el tiempo en un símbolo de la libertad de expresión en la República Dominicana. Décadas después, varias personas fueron condenadas por su participación en el crimen.

Pero ellos no fueron los únicos.

La lista de jóvenes, dirigentes políticos, estudiantes, periodistas y activistas que perdieron la vida durante aquellos años es extensa. Muchos nombres han quedado grabados en la memoria colectiva, mientras otros han sido olvidados por el paso del tiempo.

En ese contexto surgió la llamada Banda Colorá, un grupo parapolicial vinculado por numerosas investigaciones históricas a la persecución de opositores durante los años setenta. Su nombre todavía provoca escalofríos en quienes vivieron aquella época. Para muchos dominicanos, la Banda Colorá se convirtió en sinónimo de miedo, violencia y represión política.

¿Qué ocurrió durante aquellos años?

Esa es una pregunta que todavía genera debate.

Para algunos, Balaguer fue el gobernante que impulsó grandes obras públicas, carreteras, presas, escuelas y proyectos que transformaron el país.

Para otros, los doce años representan una herida abierta marcada por la sangre de jóvenes que soñaban con una nación diferente y que nunca tuvieron la oportunidad de ver realizado ese sueño.

Quizás la historia tenga la tarea permanente de examinar ambas caras de la moneda.

Lo que nadie puede discutir es que aquellos años dejaron una profunda huella en la memoria nacional.

Hoy, décadas después, muchos de los protagonistas ya no están. Sin embargo, las preguntas siguen presentes. ¿Qué ocurrió realmente? ¿Cuántas vidas se perdieron? ¿Cuántas historias quedaron inconclusas?

Yo era apenas un adolescente cuando todo aquello sucedía. No entendía la dimensión de los acontecimientos. Con el paso de los años comprendí que la historia no solo se construye con presidentes, discursos y obras públicas. También se construye con los nombres de quienes pagaron el precio de pensar diferente.

Y mientras exista memoria, esos nombres seguirán acompañando la historia dominicana.