Libertad de expresión sí, irrespeto no: Observatorio RATT cuestiona ataque verbal contra embajadora Campos

El Observatorio RATT fija posición ante la polémica entre el comunicador Aneudy Santos y la embajadora Leah Francis Campos.

¿Hasta dónde llega la libertad de expresión cuando la crítica se convierte en irrespeto? El caso abre nuevamente el debate sobre censura, democracia y responsabilidad al comunicar.

Santo Domingo, República Dominicana.– La libertad de expresión no debería tener enemigos, pero tampoco debería convertirse en una excusa para el insulto, la descalificación personal o el cuestionamiento de la fe de otra persona.
El reciente episodio protagonizado por el comunicador Aneudys Santos y la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, vuelve a colocar sobre la mesa una discusión que trasciende a sus protagonistas: ¿cómo defender la libertad de expresión sin destruir el respeto que debe existir dentro de una sociedad democrática?
Desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana, consideramos que la respuesta requiere separar los hechos de las opiniones y analizar el contexto completo.
¿Qué ocurrió?
El comunicador Aneudys Santos difundió declaraciones en las que criticó fuertemente a la diplomática estadounidense, incluyendo cuestionamientos sobre sus convicciones religiosas y su condición de cristiana.
Las expresiones generaron reacciones públicas y posteriormente la propia embajadora Campos compartió el contenido y respondió desde una perspectiva centrada en la libertad de expresión.
La diplomática calificó las declaraciones de “absurdas” e “insensatas”, pero sostuvo que, independientemente de quién hubiera motivado las expresiones, la libertad de expresión debe defenderse incluso cuando resulte incómoda.
Ese punto es precisamente el que consideramos más importante del episodio.
La respuesta de Campos merece ser observada
La embajadora pudo haber respondido con una confrontación personal.
Sin embargo, según el mensaje difundido públicamente, decidió utilizar el episodio como una oportunidad para reivindicar la libertad de expresión.
Su argumento fue particularmente significativo porque las expresiones cuestionadas estaban dirigidas contra ella misma.
Es decir, no estaba defendiendo una opinión abstracta.
Estaba defendiendo el derecho a expresarse incluso cuando esa expresión pudiera resultar ofensiva para su propia persona.
Para una sociedad democrática, ese principio tiene un valor considerable.
Pero libertad de expresión no significa ausencia de responsabilidad
Aquí comienza nuestra posición.
Desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana rechazamos cualquier intento de silenciar una voz crítica.
Un comunicador tiene derecho a cuestionar a una embajadora.
Tiene derecho a cuestionar al Gobierno estadounidense.
Tiene derecho a cuestionar las posiciones de Leah Campos sobre el Código Penal dominicano.
Tiene derecho incluso a estar completamente en desacuerdo con ella.
Pero ese derecho no elimina la responsabilidad de utilizar argumentos en lugar de ataques personales.
La crítica política, institucional o jurídica puede ser fuerte.
Puede ser incómoda.
Puede ser contundente.
Pero entendemos que debe conservar un mínimo de respeto hacia la persona.
Nuestro análisis bajo ORS5RATT
El Observatorio Fundación RATT Dominicana aplica en este caso nuestra metodología ORS5RATT, no para sustituir los hechos por opiniones, sino para ordenar la información, identificar el contexto y establecer una lectura estratégica.
R — Recopilar
Recopilamos las declaraciones públicas de los protagonistas y las reacciones posteriores.
El episodio comenzó con las expresiones de Aneudys Santos contra la embajadora y continuó con la respuesta pública de Campos.
Posteriormente, Santos ofreció disculpas públicas y reconoció que la forma utilizada para canalizar sus críticas no fue adecuada.
O — OSINT
La información disponible públicamente permite establecer que Campos ha colocado la libertad de expresión entre los temas centrales de varios de sus pronunciamientos públicos.
En el episodio analizado, utilizó precisamente las críticas dirigidas contra ella para defender el principio de que una sociedad libre debe tolerar incluso expresiones incómodas.
R — HUMINT
El análisis de las declaraciones públicas y las reacciones de los actores permite identificar un elemento humano fundamental: el desacuerdo no necesariamente tiene que terminar en confrontación personal.
La posterior disculpa pública de Santos constituye un elemento relevante porque demuestra que el episodio no terminó simplemente en una confrontación, sino que hubo un reconocimiento posterior de que determinadas expresiones fueron desafortunadas.
S — SIGINT
Las redes sociales desempeñaron un papel central en la propagación del conflicto.
La respuesta de la embajadora fue difundida mediante sus plataformas digitales y convirtió un enfrentamiento verbal en un debate público mucho más amplio.
Esto demuestra cómo las redes sociales han transformado la comunicación diplomática: una declaración personal puede convertirse rápidamente en un asunto de interés nacional.
5 — GEOINT + CYBINT
El componente territorial y digital también resulta importante.
El episodio ocurre en República Dominicana, pero involucra a la representante diplomática de Estados Unidos y se desarrolla fundamentalmente en el espacio digital.
La conversación, por tanto, no queda limitada al territorio físico donde se encuentran los protagonistas: las redes amplifican el mensaje y permiten que una controversia local adquiera alcance internacional.
R — Reconstruir
Al reconstruir la secuencia, encontramos cuatro momentos:

  1. Se producen las declaraciones de Aneudys Santos.
  2. Las expresiones generan reacciones públicas.
  3. Leah Francis Campos responde reivindicando la libertad de expresión.
  4. Santos posteriormente ofrece disculpas por la forma en que se expresó.
    Esta secuencia cambia considerablemente la lectura del caso.
    ¿Dónde está entonces el verdadero problema?
    Para nosotros, el problema no está en que un comunicador critique a una embajadora.
    Eso es perfectamente compatible con una sociedad democrática.
    El problema aparece cuando la crítica abandona el terreno de los argumentos y entra en el terreno de la descalificación personal.
    Y aquí queremos ser claros:
    No defendemos a una persona por encima de un principio.
    Defendemos el principio.
    La embajadora puede ser cuestionada.
    Aneudys Santos también puede ser cuestionado.
    Los medios de comunicación pueden ser cuestionados.
    El Gobierno dominicano puede ser cuestionado.
    El Gobierno estadounidense puede ser cuestionado.
    Nadie debería estar por encima de la crítica.
    Pero nadie debería estar por debajo del respeto.
    La embajadora y su papel institucional
    Leah Francis Campos ocupa una posición que va más allá de su individualidad.
    Es la representante diplomática de Estados Unidos en República Dominicana.
    Por esa razón, sus actuaciones públicas adquieren una dimensión institucional.
    Eso no significa que deba recibir un trato privilegiado ni que sus posiciones deban ser aceptadas sin discusión.
    Significa que quienes interactúan públicamente con ella deben comprender que están interactuando también con una representante oficial de otro Estado.
    Y desde nuestra perspectiva, la crítica respetuosa fortalece las instituciones; el insulto las debilita.
    Una diplomática que también ha defendido la libertad de expresión
    Este episodio resulta todavía más interesante porque la posición pública de Campos no fue pedir silencio frente a las críticas.
    Fue exactamente lo contrario.
    La embajadora sostuvo que la libertad de expresión debe defenderse aun cuando las opiniones resulten incómodas.
    Para el Observatorio, esta afirmación debe ser tomada en serio.
    Porque defender la libertad de expresión cuando todos están de acuerdo es fácil.
    El verdadero examen ocurre cuando alguien dice algo que nos molesta.
    El debate sobre la llamada “Ley Mordaza”
    El episodio también se conecta con el debate dominicano sobre las disposiciones legales relacionadas con la libertad de expresión y las críticas que algunos sectores han denominado “Ley Mordaza”.
    No corresponde al Observatorio convertir el caso Santos-Campos en una prueba definitiva sobre esa discusión jurídica.
    Pero sí creemos que el episodio permite formular una pregunta legítima:
    ¿Qué tipo de sociedad queremos construir cuando una persona expresa una opinión incómoda?
    ¿Una sociedad que responde con censura?
    ¿Una sociedad que responde con persecución?
    ¿O una sociedad capaz de contestar con argumentos?
    Nuestra respuesta es la tercera.
    La dimensión cristiana
    Existe además un componente que no puede ignorarse.
    Las expresiones de Santos cuestionaron públicamente la fe cristiana de Campos.
    Como organización que también trabaja desde principios vinculados a la dignidad humana, consideramos especialmente delicado convertir la fe de una persona en un instrumento de ataque.
    La fe puede ser debatida.
    Las actuaciones de una persona que se identifica como cristiana pueden ser cuestionadas.
    Pero determinar quién es o no es “cristiano” como mecanismo para descalificar a un adversario nos parece una práctica equivocada.
    La propia embajadora concluyó su mensaje citando 2 Corintios 3:17: “donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.
    Transformar la confrontación en una oportunidad
    La última etapa de nuestra metodología ORS5RATT es Transformar.
    Y eso es precisamente lo que creemos que debe hacerse con este episodio.
    No utilizarlo para perseguir a un comunicador.
    No utilizarlo para blindar a una embajadora.
    No utilizarlo para alimentar una guerra política.
    Sino para convertirlo en una oportunidad de aprendizaje democrático.
    Aneudys Santos tiene derecho a criticar.
    Leah Francis Campos tiene derecho a responder.
    Los ciudadanos tienen derecho a tomar posición.
    Los medios tienen derecho a analizar.
    Y todos tenemos la obligación de comprender que la libertad de expresión no desaparece porque una opinión nos resulte ofensiva.
    Nuestra posición
    El Observatorio Fundación RATT Dominicana reconoce el derecho de Aneudys Santos a expresar sus críticas y valora que posteriormente haya ofrecido disculpas públicas por la forma utilizada.
    Al mismo tiempo, consideramos que el trato dispensado inicialmente a la embajadora Leah Francis Campos fue irrespetuoso y no representa la manera que entendemos correcta de ejercer una comunicación responsable.
    Repudiamos el irrespeto, pero no la crítica.
    Defendemos la libertad de expresión, pero no el ataque personal como sustituto del argumento.
    Defendemos el derecho a cuestionar a la autoridad, pero también el respeto hacia la autoridad institucional.
    Y defendemos algo todavía más importante:
    Una democracia fuerte no necesita silenciar al que piensa diferente.
    Necesita aprender a escucharlo, responderle y, cuando sea necesario, demostrarle que está equivocado.
    Porque la libertad de expresión no se prueba cuando escuchamos lo que queremos.
    Se prueba cuando somos capaces de defender el derecho del otro a decir aquello que nosotros no queremos escuchar.

Observatorio Fundación RATT Dominicana


Investigación y análisis bajo metodología ORS5RATT
Este artículo contiene una valoración editorial del Observatorio. Los hechos relativos a las declaraciones, respuesta de la embajadora y posterior disculpa del comunicador se sustentan en publicaciones abiertas consultadas para la elaboración de este análisis.