Lo ocurrido con la cantante nos deja una pregunta: ¿qué ganamos como sociedad cuando le decimos a una persona que se vaya del país por el origen de sus familiares?
La cantante dominicana enfrenta los comentarios que le piden abandonar el país por su ascendencia haitiana, en un debate que vuelve a poner sobre la mesa el respeto a la identidad y la convivencia.
La respuesta de Katty Cumbé no ha pasado desapercibida en las redes sociales. La cantante, hija del fallecido artista Félix Cumbé, reaccionó ante quienes le exigen abandonar la República Dominicana por sus raíces haitianas.
“¿Pa’ qué país yo me voy? Yo nací aquí, ¿pa’ dónde me voy?”, habría expresado la artista durante una presentación, según publicaciones de medios digitales que difundieron el audiovisual.
Su respuesta ha generado comentarios y reacciones, pero también nos obliga a detenernos un momento y pensar en algo que va más allá de una discusión en las redes sociales.
¿Hasta dónde llega el derecho a cuestionar el origen de una persona?
La República Dominicana tiene sus leyes, sus normas migratorias y su derecho a defender la soberanía nacional. Eso no está en discusión.
Lo que sí debemos cuestionar es la forma en que algunas personas utilizan las redes sociales para señalar a otros por sus raíces familiares, como si tener un padre o una madre de origen haitiano fuera motivo suficiente para exigirles que abandonen el país.
Una cosa es discutir sobre migración, nacionalidad y soberanía, y otra muy distinta es convertir el origen de una persona en motivo de rechazo.
Katty Cumbé ha manifestado que nació en territorio dominicano. Su ascendencia haitiana, por sí sola, no determina su nacionalidad ni permite concluir que deba marcharse a otro país.
El respeto debe estar por encima de las diferencias
En este caso, lo que llama la atención es que una artista tenga que responder públicamente a comentarios que cuestionan su pertenencia a la sociedad dominicana.
Y aquí hay algo que debemos tener claro: nadie debería tener que justificar su existencia ni su lugar de nacimiento por las raíces de sus familiares.
La discusión sobre la identidad dominicana es un tema que merece ser tratado con seriedad, sin ofensas y sin convertir las diferencias en una razón para dividirnos.
No se trata de desconocer las leyes ni de renunciar a nuestra soberanía. Se trata de entender que el respeto a las personas también forma parte de una sociedad que quiere vivir en paz.
Una reflexión que va más allá de Katty Cumbé
Lo ocurrido con la cantante nos deja una pregunta: ¿qué ganamos como sociedad cuando le decimos a una persona que se vaya del país por el origen de sus familiares?
La respuesta es sencilla: no ganamos nada.
Podemos tener diferencias sobre asuntos migratorios, podemos defender nuestras leyes y podemos debatir sobre nuestra identidad nacional. Pero ese debate debe hacerse con argumentos, no con ataques personales.
Las redes sociales no pueden convertirse en un espacio donde se cuestione la dignidad de una persona por sus raíces.
La respuesta de Katty Cumbé ha vuelto a colocar este tema sobre la mesa. Y, más allá de las opiniones que pueda generar, nos recuerda que el respeto debe ser el punto de partida de cualquier discusión.
Porque una cosa es defender la República Dominicana y otra es hacer sentir a una persona que no tiene derecho a pertenecer al lugar donde nació.




