La verdadera victoria no está en conservar lo material, sino en proteger la comunión con Dios y cuidar el templo del Espíritu Santo.
Hay momentos en la vida donde la mayor batalla no se libra contra otras personas, sino contra aquellas tentaciones que buscan alejarnos del propósito de Dios.
Revelaciones Espirituales #14
Texto bíblico:
Génesis 39:7
«Sucedió después de estas cosas que la mujer de su amo miró a José con deseo y le dijo: Acuéstate conmigo.»
La historia de José nos recuerda que hay decisiones que definen nuestro carácter espiritual. Cuando la tentación apareció delante de él, José pudo haber escogido el camino fácil, pero decidió mantenerse firme y honrar a Dios.
Alza tus ojos, sal y busca el rostro del Señor con ansiedad hasta encontrarlo. Deja que se lleven el dinero, la ropa y todas tus pertenencias; Jehová, en su tiempo, sabe cómo restaurar y devolver aquello que hemos perdido por mantenernos fieles a Él.
Hombre y mujer de Dios, sean ejemplo. No permitan un día más que sus esposos o parejas abusen de ustedes con la tentación infame del adulterio. No permitan que sus cuerpos sean utilizados para practicar el pecado de la fornicación y traicionar los principios de Dios.
Tengan siempre presente que su cuerpo es templo del Espíritu Santo de Dios. La fidelidad, la pureza y la obediencia al Señor tienen un valor eterno que está por encima de cualquier deseo momentáneo.