Ciberacoso: cuando la pantalla se convierte en un espacio de persecución | Observatorio FundaciónRATT Dominicana

Una publicación, un mensaje o una cuenta pueden parecer hechos aislados, pero cuando se repiten pueden revelar una secuencia que merece ser investigada.

Hoy hablaremos de algo muy importante.
Hablaremos del ciberacoso.
Una palabra que para muchos puede resultar extraña o desconocida, mientras que para otros, especialmente quienes trabajan con la ley, la investigación y el periodismo, forma parte de una realidad que cada día debemos comprender mejor.
Volviendo al tema del ciberacoso, podemos ver que puede trasladar presión, humillación o intimidación hasta el teléfono de una persona.
Puede llegar a su trabajo.
A su escuela.
A su familia.
Y también a algunos de los espacios sociales donde desarrolla su vida.
A veces yo me pregunto:
¿Quién está detrás?
¿Qué es lo que busca?
¿Cuánto tiempo lleva ocurriendo?
¿Qué huella está dejando?
Y, sobre todo:
¿Cuáles son las consecuencias que esto puede provocar?
Esta última pregunta es muy importante.
Porque detrás de una pantalla hay una persona.
El ciberacoso también deja huellas digitales
Desde mi enfoque de investigación hay otro punto que considero fundamental.
El ciberacoso puede dejar huellas digitales.
Comentarios.
Capturas.
Fechas.
Enlaces.
Mensajes.
Perfiles.
Publicaciones.
Interacciones.
Otras señales que, correctamente documentadas y verificadas, pueden ayudar a reconstruir una secuencia.
Pero aquí debemos ser responsables.
Una captura de pantalla puede ser una pista.
No necesariamente es, por sí sola, una conclusión.
Por eso quienes trabajan en investigación tienen que documentar, conservar el contexto y verificar la información antes de convertirla en una afirmación.
¿Qué tenemos que mirar cuando aparece un caso?
Aquí comienza la investigación.
No solamente debemos preguntarnos qué se publicó.
Tenemos que mirar el conjunto.
¿Quién está siendo afectado?
¿Quién aparece detrás de la cuenta?
¿Qué contenido se está difundiendo?
¿Desde cuándo ocurre?
¿Se repite?
¿Existe una escalada?
¿Hay amenazas?
¿Se están utilizando fotografías o información personal?
¿Hay menores involucrados?
Cada respuesta puede abrir una nueva línea de investigación.
¿Qué dice la ley sobre el ciberacoso?
Aquí tenemos algo muy importante.
La ley.
Porque cuando hablamos de ciberacoso no podemos quedarnos solamente en la descripción del fenómeno.
También tenemos que preguntarnos qué herramientas jurídicas existen cuando una conducta realizada mediante Internet afecta los derechos de otra persona.
Y aquí debemos ser precisos.
En República Dominicana, el ciberacoso no está tipificado actualmente como un delito autónomo bajo esa denominación. El Tribunal Constitucional ha señalado la necesidad de una legislación específica para sancionarlo y ha recogido la discusión sobre propuestas de tipificación.
Esto es importante.
No debemos decir que existe una “Ley de Ciberacoso” dominicana específica cuando jurídicamente no es así.
Pero tampoco debemos concluir que las conductas realizadas mediante Internet quedan automáticamente fuera de la ley.
Cuando una conducta digital puede tener consecuencias legales
Dependiendo de lo ocurrido, pueden entrar en juego otras figuras jurídicas.
La Ley 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología contempla, entre otras conductas, la difamación y la injuria cometidas mediante medios electrónicos, informáticos, telemáticos, de telecomunicaciones o audiovisuales. La Suprema Corte de Justicia ha reconocido la aplicación de estas disposiciones a conductas realizadas mediante medios digitales.
Por eso una investigación no debería quedarse solamente con la pregunta:
¿Esto es ciberacoso?
También debemos preguntar:
¿Qué conducta concreta ocurrió?
Porque jurídicamente no es lo mismo una amenaza, una difamación, una injuria, una extorsión o cualquier otra conducta que pueda constituir una infracción.
La calificación jurídica dependerá de los hechos y de las normas aplicables.
ORS5RATT: investigar antes de concluir
Y aquí es donde entra nuestra metodología ORS5RATT.
Desde nuestro enfoque, una investigación digital no debe comenzar con una acusación.
Debe comenzar con información.
O — OSINT: observar
Primero observamos la información que se encuentra disponible públicamente.
Una publicación.
Un perfil.
Una fotografía.
Un comentario.
Un enlace.
Una fecha.
Pero observar no significa concluir.
Significa identificar aquello que puede tener relevancia.
R — HUMINT: escuchar la dimensión humana
Después aparece la persona.
¿Quién está denunciando?
¿Qué está viviendo?
¿Qué información aporta?
¿Cuál es el contexto?
Aquí es donde la investigación deja de ser solamente digital.
Porque detrás de cada pantalla existe una historia humana.
S — SIGINT: analizar las señales
Las comunicaciones y señales digitales pueden aportar elementos importantes cuando son obtenidos y analizados conforme a las competencias y procedimientos correspondientes.
Pero nuevamente aparece una palabra fundamental:
verificación.
No todo dato digital significa lo que aparenta.
5 — GEOINT y CYBINT: ubicar y comprender
La dimensión GEOINT puede ayudar a contextualizar elementos geográficos cuando existen datos legítimamente disponibles.
La dimensión CYBINT permite analizar el entorno digital y sus posibles conexiones.
¿Dónde aparece la actividad?
¿Cuándo aparece?
¿Cómo se relacionan las huellas?
¿Qué patrones pueden observarse?
¿Qué información necesita ser contrastada?
El objetivo no es perseguir personas.
Es comprender la información dentro de un contexto investigativo.
RATT: recopilar, analizar, trazar y transformar
Aquí volvemos al corazón de nuestra metodología.
Recopilar.
Primero reunimos la información relevante.
Analizar.
Después preguntamos qué significa.
Trazar.
Buscamos conexiones, secuencias y relaciones que puedan ser verificadas.
Transformar.
Finalmente, convertimos la información organizada en conocimiento útil para la investigación, la prevención o la toma de decisiones.
Pero existe una regla que nunca debemos olvidar:
la metodología no sustituye la ley.
La metodología ayuda a ordenar la investigación.
La autoridad competente determina el procedimiento jurídico correspondiente.
Cuando la víctima es menor de edad
Aquí debemos prestar todavía mayor atención.
Cuando un caso de acoso digital involucra a niños, niñas o adolescentes, la protección de la víctima adquiere una dimensión especial.
La legislación dominicana de protección de niños, niñas y adolescentes contempla mecanismos frente al abuso, maltrato y explotación, incluyendo situaciones relacionadas con el uso de Internet y medios electrónicos.
Por eso, ante un caso que involucre a un menor, no solamente debemos pensar en investigar.
También debemos pensar en proteger.
Para periodistas, policías e investigadores
Este conocimiento no corresponde exclusivamente a la Policía Cibernética.
También resulta importante para periodistas, investigadores, analistas y profesionales que trabajan con información pública.
El periodista debe saber reconocer una huella sin convertirla automáticamente en una acusación.
El policía debe comprender cómo documentar y canalizar información dentro de sus competencias.
El investigador debe saber diferenciar una pista de un hecho comprobado.
Y todos debemos comprender que la información digital exige responsabilidad.
La velocidad de Internet no puede estar por encima de la verificación.
Ciberpatrullaje no significa perseguir personas
Esta aclaración es fundamental.
El ciberpatrullaje responsable no debe convertirse en una persecución digital.
No consiste en buscar culpables antes de investigar.
No consiste en fabricar conexiones.
No consiste en exponer innecesariamente datos personales.
Consiste en observar información, identificar señales de interés, documentarlas, verificarlas y, cuando corresponda, generar líneas de investigación dentro del marco legal.
La huella puede contar una historia
Aquí vuelvo a mi preocupación inicial.
Cuando una persona está siendo acosada mediante Internet, muchas veces quienes están alrededor solamente ven una pantalla.
Pero detrás de esa pantalla puede existir una persona que está soportando presión, humillación, intimidación o persecución.
Por eso tenemos que mirar más allá del comentario.
Más allá del mensaje.
Más allá de la publicación.
Tenemos que preguntarnos qué está ocurriendo.
¿Cuánto tiempo lleva?
¿Se repite?
¿Quién participa?
¿Qué consecuencias está provocando?
¿Existe una escalada?


Las respuestas pueden cambiar completamente la comprensión del caso.


Mi reflexión
Hoy el ciberacoso puede entrar por un teléfono.
Puede llegar mientras una persona trabaja.
Mientras estudia.
Mientras está en su casa.
Mientras está con su familia.
Y puede continuar incluso cuando la víctima intenta desconectarse.
Por eso no podemos mirar este fenómeno como una simple discusión en redes sociales.
Tenemos que preguntarnos qué hay detrás.
Quién está detrás.
Qué busca.
Cuánto tiempo lleva.
Qué huellas está dejando.
Y qué consecuencias puede producir.


Desde la Fundación Red Alto a la Trata y Tráfico de Personas, RATT Dominicana, entendemos que la prevención, la investigación y la formación digital tienen que caminar juntas.


La huella digital puede ayudarnos a reconstruir una historia.
Pero solamente cuando esa huella es observada, documentada, analizada y verificada responsablemente.
Porque al final, detrás de cada pantalla hay algo que nunca debemos olvidar:
hay una persona.


Observatorio FundaciónRATT Dominicana