El Banco Central atribuye la apreciación del peso al mayor flujo de divisas, mientras la economía enfrenta el reto de sostener el equilibrio cambiario.
Cuando el dólar baja frente al peso, unos respiran aliviados, otros hacen cuentas y algunos comienzan a preguntarse cuánto tiempo puede durar.
SANTO DOMINGO. — El peso dominicano se está fortaleciendo frente al dólar y detrás de ese movimiento hay una historia económica que va mucho más allá de la tasa que aparece cada mañana en las pantallas de bancos y casas de cambio.
El Banco Central de la República Dominicana explica que la apreciación está relacionada principalmente con el mayor flujo de divisas que está entrando al país.
Al cierre de junio de 2026, el BCRD reportó una apreciación acumulada del peso de alrededor de 5 %. Posteriormente, en su explicación sobre la dinámica cambiaria, la institución situó la apreciación acumulada en torno al 8.1 %, según el corte utilizado.
La diferencia entre ambos porcentajes importa.
No se trata de dos datos contradictorios necesariamente, sino de momentos distintos de medición.
¿Qué está empujando al peso?
La respuesta comienza por los dólares.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones dominicanas alcanzaron US$8,745.7 millones, mientras los ingresos por turismo llegaron a US$6,716 millones.
La inversión extranjera directa sumó otros US$3,276.5 millones, un aumento de 7.7 % respecto al primer semestre de 2025.
El Banco Central también informó que los ingresos de divisas provenientes de inversión extranjera directa, remesas, turismo, exportaciones de bienes y otros servicios superaron los US$26,500 millones entre enero y junio.
Eso representa unos US$2,800 millones adicionales frente al mismo período del año anterior.
Y aquí está una de las claves para entender el fenómeno:
cuando entran más dólares a una economía, aumenta la oferta de esa moneda.
Si la demanda no crece al mismo ritmo, el dólar puede perder valor frente al peso.
Pero hay algo más detrás de los números
No todos esos dólares llegan por la misma vía.
El turismo está creciendo.
Las exportaciones también.
La inversión extranjera mantiene un flujo importante.
Las remesas continúan aportando recursos a miles de hogares dominicanos.
Y las exportaciones de oro han tenido un comportamiento particularmente fuerte. Durante enero-junio alcanzaron US$1,591.9 millones, un incremento interanual de 68.8 %, impulsado por mayores niveles de producción y precios internacionales favorables.
Es decir, la apreciación del peso no puede analizarse mirando únicamente el dólar.
Hay que mirar qué está entrando a la economía dominicana y por qué.
¿Quién gana con un peso más fuerte?
Aquí comienza la parte que interesa al ciudadano.
Un peso fortalecido puede favorecer a quienes necesitan comprar dólares para pagar importaciones, compromisos externos o determinados bienes y servicios.
También puede ayudar a reducir el costo en pesos de algunas obligaciones denominadas en dólares.
Para un importador, por ejemplo, recibir más mercancías pagando menos pesos por cada dólar puede representar un alivio.
Y para los consumidores, si esa reducción de costos termina trasladándose a los precios, puede contribuir a moderar determinadas presiones inflacionarias.
Pero eso no ocurre automáticamente.
¿Quién puede sentirse presionado?
El otro lado de la moneda está en quienes generan ingresos en dólares.
Un exportador que recibe US$100,000 puede estar recibiendo exactamente la misma cantidad de dólares que antes.
Pero si cada dólar se cambia por menos pesos, sus ingresos expresados en moneda nacional disminuyen.
Lo mismo puede ocurrir con determinados negocios vinculados al turismo y con personas o empresas cuyos ingresos dependen directamente de divisas.
Por eso, un peso fuerte no significa que todos ganen.
Puede beneficiar a unos sectores y colocar presión sobre otros.
El turismo también tiene que hacer sus cuentas
República Dominicana mantiene una fuerte dependencia de actividades generadoras de divisas.
El turismo es una de ellas.
Durante el primer semestre de 2026, los ingresos turísticos alcanzaron US$6,716 millones, 15.3 % más que en igual período de 2025. Las llegadas de visitantes también aumentaron.
Esto crea una situación interesante.
Por un lado, entran más dólares gracias al turismo.
Por otro, un peso apreciado puede modificar la estructura de costos y los ingresos convertidos a moneda nacional de empresas y trabajadores vinculados al sector.
La clave está en determinar si el crecimiento de la actividad compensa suficientemente el efecto cambiario.
El Banco Central también tiene un papel
Hay otro elemento que merece atención.
El Banco Central sostiene que República Dominicana opera bajo un esquema de metas de inflación y que el tipo de cambio responde esencialmente a las condiciones de oferta y demanda.
La institución señaló que durante el período analizado realizó compras de divisas por US$415 millones, sin ventas en el mercado spot, contradiciendo así la interpretación de que la apreciación habría sido provocada principalmente por ventas directas de dólares.
Esto cambia la lectura del fenómeno.
No estamos simplemente ante una autoridad monetaria intentando bajar el precio del dólar.
Estamos ante una economía donde la entrada de divisas está teniendo un peso importante en la formación del tipo de cambio.
¿Es sostenible?
Esta es la pregunta que merece mayor atención.
La economía dominicana registró un crecimiento interanual de 6.4 % en junio, mientras el crecimiento acumulado durante enero-junio alcanzó 4.5 %.
Las reservas internacionales brutas llegaron a US$15,821.6 millones al cierre de junio.
Los números muestran una economía con importantes amortiguadores.
Pero ninguna apreciación cambiaria debería analizarse únicamente desde el entusiasmo.
También hay que observar la competitividad de las exportaciones, la evolución de los costos internos, la demanda de dólares, las importaciones y la capacidad de las empresas dominicanas para competir.
El dato que no debería perderse de vista
Hay una conclusión que parece sencilla, pero tiene mucho fondo.
El peso no se está fortaleciendo en el vacío.
Se está fortaleciendo en una economía que está recibiendo más divisas.
Turismo, exportaciones, inversión extranjera y remesas están formando una corriente de dólares que contribuye a sostener el mercado cambiario.
Eso es una fortaleza.
Pero la verdadera prueba será convertir esa fortaleza temporal o coyuntural en productividad, inversión, empleo, estabilidad de precios y mayor capacidad competitiva.
Porque un dólar más barato puede ser una buena noticia para quien necesita comprarlo.
Pero para la economía dominicana, la pregunta más importante no es cuánto cuesta hoy el dólar.
Es qué estamos haciendo con los dólares que están entrando al país.
Y esa es una conversación que apenas comienza.
Categoría: Económica
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