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¿RD$630 millones en habichuelas mientras el pueblo no aguanta?

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Mientras los dominicanos enfrentan el aumento de los combustibles, el pasaje y los alimentos, una licitación de RD$630 millones para kits de habichuelas con dulce provocó indignación. La pregunta es inevitable: ¿esa era la prioridad del Gobierno?

Mientras los dominicanos hacen malabares para comprar comida, pagar transporte y combustible, una institución del Estado pretendía comprometer cientos de millones de pesos en kits de habichuelas con dulce. Presidente Abinader, hay funcionarios que parecen no estar entendiendo la realidad que vive la gente.

Cuando vi el video que circulaba en las redes sociales sobre la denuncia de la abogada y comunicadora Pridah Suero, relacionado con los RD$630 millones que se pretendían destinar a la compra de ingredientes para preparar habichuelas con dulce, me quedé sorprendido.

Por un momento no supe ni qué decir.

¿Cómo es posible que, en medio de la situación económica que atraviesa el país, una institución del Gobierno contemplara una contratación de semejante magnitud para repartir kits de habichuelas con dulce durante la Semana Santa de 2027?

¡Pero bueno! ¿En qué están pensando algunos funcionarios?

No estamos hablando de que las habichuelas con dulce no formen parte de nuestras tradiciones. Es uno de los platos más queridos de los dominicanos. Tampoco estamos diciendo que no se ayude a las familias necesitadas.

Lo que cuestionamos es la prioridad y el manejo de los recursos públicos.

¿Acaso no están viendo lo que está pasando en las calles?
Los dominicanos de a pie no aguantamos más. Vamos a una estación de combustible y encontramos nuevos aumentos. Tomamos un vehículo público y tenemos que sacar más dinero para pagar el pasaje. Entramos a un supermercado y vemos cómo los productos de primera necesidad siguen golpeando nuestros bolsillos.
Y mientras tanto, desde una oficina del Estado aparece una propuesta de RD$630 millones para comprar los ingredientes de un millón de kits de habichuelas con dulce.
Según las informaciones publicadas, la licitación de la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (DASAC) contemplaba ocho millones de unidades de productos, entre ellos habichuelas rojas, azúcar, canela, clavo dulce, leche de coco, leche evaporada, galletas y malagueta.
La pregunta que me hago es sencilla: ¿no existen otras necesidades mucho más urgentes donde invertir ese dinero?
¿No hacen falta puentes, escuelas, hospitales, medicamentos y programas de alimentación que puedan tener un impacto más permanente en la vida de las familias dominicanas?
Y que nadie venga a decir que estamos en contra de ayudar a los pobres. Precisamente porque conocemos las necesidades de la gente es que nos indigna ver decisiones de esta naturaleza.

Lo que más preocupa es la desconexión que parece existir entre algunos funcionarios y la realidad que vive el ciudadano común.
Presidente Abinader, cuide su Gobierno.
Usted no puede permitir que algunos de sus funcionarios tomen decisiones sin medir las consecuencias políticas, económicas y sociales que estas pueden provocar.
Hay decisiones que, aunque se presenten como iniciativas para beneficiar al pueblo, terminan generando indignación y debilitando la confianza de la ciudadanía en las autoridades.
Y no se trata de acusar a nadie de quedarse con dinero. Se trata de exigir transparencia, explicaciones y responsabilidad en cada peso que se pretenda gastar desde el Estado.

Porque el dinero público no es de los funcionarios. Es de todos los dominicanos.
También hay que decirlo: felicitamos la decisión del Gobierno de dejar sin efecto esta licitación después de los cuestionamientos públicos. Es una señal de que escuchar a la ciudadanía todavía importa.
Pero la cancelación no debe cerrar el debate. Hay que revisar cómo se llegó a plantear semejante contratación y quiénes evaluaron que esa era una buena prioridad en las circunstancias actuales.
Presidente, despierte y mire a su alrededor.
No permita que funcionarios que no parecen estar conectados con las necesidades de la población terminen haciéndole daño a su gestión.
El pueblo está cansado de sacrificarse, de pagar más y de escuchar que hay que apretarse el cinturón, mientras desde algunas instituciones parecen existir otras prioridades.
Los dominicanos que vivimos aquí y los que se encuentran en Estados Unidos, España y otros países, también observamos lo que ocurre en nuestra tierra. Nos duele ver que el dinero que debería servir para mejorar la calidad de vida de nuestra gente pueda terminar comprometido en gastos cuya prioridad merece una explicación.
Las habichuelas con dulce pueden esperar. Las necesidades del pueblo, no.
Y ahora pregunto a los lectores: ¿ustedes consideran que una inversión de RD$630 millones en estos kits era una prioridad para el país en este momento?