Psicóloga forense en casos de trata: clave después del rescate | Observatorio de Trata Dominicana

Después del rescate comienza una etapa fundamental: evaluar el impacto psicológico de la explotación sin revictimizar a quien sobrevivió.

El rescate no es el final de la historia
Cuando una víctima de trata es rescatada, muchas personas piensan que el trabajo terminó.
En realidad, apenas comienza otra etapa.
Sacar a una persona del lugar donde estaba siendo explotada es fundamental, pero después viene una pregunta que muchas veces no vemos:
¿Qué pasó dentro de esa persona?
Ahí aparece una profesional que considero fundamental dentro de la atención y documentación de estos casos: la psicóloga forense.
Y muchos preguntarán:
¿Qué es una psicóloga forense?
Es una profesional de la psicología que aplica sus conocimientos especializados al ámbito de la justicia.
No trabaja solamente para atender la parte emocional de una víctima.
Cuando actúa como perito, su función puede incluir la evaluación de aspectos psicológicos relevantes para una investigación o un proceso judicial y la presentación de conclusiones técnicas que ayuden a quienes deben tomar decisiones dentro del sistema de justicia.
La American Psychological Association define la psicología forense como la aplicación de la ciencia y la práctica de la psicología al derecho y a los sistemas legales.
La víctima no llega con una historia ordenada
Aquí hay algo que debemos entender.
Una víctima de trata no necesariamente llega después del rescate con una historia perfectamente organizada.
No siempre recuerda fechas.
No siempre recuerda lugares.
Puede confundir acontecimientos.
Puede olvidar períodos completos.
Puede tener miedo.
Puede sentir vergüenza.
Puede incluso proteger emocionalmente a la persona que la explotó.
Y eso no significa, por sí solo, que esté mintiendo.
La OIM señala que las víctimas de trata pueden presentar problemas de memoria y dificultades para recordar acontecimientos importantes para su identificación. También pueden experimentar miedo, confusión, desorientación y los efectos de un trauma complejo.
¿Por qué puede fallar la memoria?
Esta es una de las preguntas que me han hecho muchas veces cuando hablamos de víctimas.
Hay personas que me han contado que después de haber vivido situaciones de explotación recuerdan algunas cosas, pero otras parecen haberse borrado.
Una víctima puede decir:
“Eso no lo recuerdo.”
Y otra puede recordar una situación, pero no saber exactamente si ocurrió antes o después de otro acontecimiento.
Esto puede tener diferentes explicaciones y debe ser evaluado profesionalmente.
La propia OIM documenta problemas de memoria entre las posibles consecuencias psicológicas de la trata. También señala que algunas víctimas pueden haber estado expuestas al consumo o uso de alcohol y sustancias durante la explotación, junto con violencia física y sexual.
Por eso, una investigación seria no debería convertir automáticamente una memoria fragmentada en una acusación de mentira.
La entrevista también puede hacer daño
Aquí hay otro punto fundamental.
No cualquiera debe entrevistar a una víctima de trata de cualquier manera.
Una mala entrevista puede contaminar información.
UNODC recomienda que, después de establecer las condiciones adecuadas, se facilite una narración libre de los acontecimientos y que el entrevistador evite interrogar o confrontar a la víctima durante esa fase. La organización advierte que una entrevista inadecuada puede convertirse en una fuente importante de distorsión del relato.
Por eso, el trabajo psicológico forense debe realizarse con metodología, conocimiento científico y respeto por la persona.
La finalidad no es arrancarle una historia a la víctima.
La finalidad es comprender, evaluar y documentar.
El trauma también habla
Una víctima puede presentar ansiedad, depresión, miedo, baja autoestima, síntomas de estrés postraumático, problemas relacionados con sustancias y otras alteraciones psicológicas.
La OIM ha documentado precisamente este conjunto de posibles consecuencias psicológicas y emocionales en personas víctimas de trata.
La Organización Mundial de la Salud también reconoce que la trata puede producir daños físicos y psicológicos amplios y que muchas personas sobrevivientes necesitan servicios de salud mental y apoyo especializado.
Pero aquí debemos hacer una precisión:
tener un determinado síntoma no demuestra por sí solo que una persona haya sido víctima de trata.
La evaluación debe considerar el conjunto de información disponible y utilizar métodos profesionales.
La psicóloga forense no es un detector de mentiras
Este punto merece quedar muy claro.
La psicóloga forense no está para decir simplemente “la víctima dice la verdad” o “la víctima está mintiendo”.
Tampoco está para declarar culpable a una persona.
Su función pericial es aportar conocimientos psicológicos especializados sobre cuestiones relevantes para el proceso.
La APA establece que las evaluaciones forenses deben basarse en información y técnicas suficientes para fundamentar los hallazgos y que el profesional debe procurar exactitud, imparcialidad y justicia.
La decisión sobre la responsabilidad penal corresponde a las autoridades judiciales.
Cuando el explotador es la propia pareja
Este es otro aspecto que muchas veces cuesta entender.
Hay mujeres que pueden encontrarse sometidas por una pareja.
Al principio pudo existir una relación aparentemente normal.
Después aparece el control.
El aislamiento.
La dependencia económica.
Las amenazas.
La violencia.
La explotación.
Y entonces aquella relación que comenzó como una relación afectiva puede convertirse en un mecanismo de dominación.
En determinadas circunstancias, un matrimonio forzado o servil puede estar relacionado con la trata de personas cuando existen elementos de engaño, amenazas o coerción y una finalidad de explotación sexual o servidumbre. UNODC ha estudiado específicamente estas conexiones.
Por eso no debemos mirar solamente al desconocido que recluta en una calle.
El tratante también puede estar dentro de una relación aparentemente afectiva.
Del rescate a la recuperación
Después del rescate, la víctima necesita seguridad.
Necesita atención médica cuando corresponde.
Necesita protección.
Necesita asistencia social y jurídica.
Y puede necesitar atención psicológica especializada.
La OIM recomienda un abordaje informado por el trauma y señala que las secuelas físicas y psicológicas de la trata pueden ser graves y duraderas.
La OMS también plantea la necesidad de servicios centrados en la persona y sensibles al trauma, evitando prácticas que puedan provocar una nueva victimización.
Por eso, desde nuestra mirada en el Observatorio de Trata Dominicana, entendemos que el rescate debe verse como una puerta de entrada a una intervención mucho más amplia.
La evidencia no solamente está en un documento
En una investigación de trata hay que mirar el conjunto.
La declaración de la víctima.
Los mensajes.
Las llamadas cuando legalmente corresponda.
Los documentos.
Los movimientos.
Los lugares.
Los testimonios.
Los informes médicos.
Los elementos digitales.
Y también la evaluación psicológica cuando corresponda.
Eso es precisamente lo que permite construir una investigación interdisciplinaria y evitar que todo dependa exclusivamente de que una víctima pueda recordar cada detalle después de haber atravesado una experiencia traumática.
ORS5-RATT: mirar más allá del rescate
Desde la metodología ORS5-RATT, el rescate no debe significar el cierre de la investigación.
Debe significar el comienzo de una nueva fase.
Recopilar: recoger información sin contaminar el relato.
Analizar: estudiar los elementos psicológicos, sociales, médicos y judiciales disponibles.
Trazar: establecer conexiones entre personas, lugares, comunicaciones, movimientos y acontecimientos.
Transformar: convertir la información obtenida en conocimiento útil para la protección de la víctima y el esclarecimiento del caso.
Y dentro de ese proceso, la psicología forense puede aportar una pieza que no debe confundirse con la terapia.
Porque una cosa es sanar.
Y otra es evaluar científicamente los efectos psicológicos que pueden ser relevantes para la justicia.
Una víctima de trata no es solamente una persona que fue sacada de un lugar.
Es una persona que puede haber pasado por miedo, engaño, violencia, dependencia, aislamiento y explotación.
Por eso, después del rescate hay que preguntarse algo más profundo:
¿Qué quedó dentro de esa persona después de que terminó la explotación?
Ahí comienza una parte de la investigación que no siempre se ve, pero que puede ser determinante.
Observatorio de Trata Dominicana — Fundación RATT Dominicana
Investigación y análisis basado en fuentes abiertas (OSINT), con enfoque de protección de víctimas y perspectiva interdisciplinaria.
Fuentes OSINT consultadas: American Psychological Association (APA), Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Organización Mundial de la Salud (OMS) y Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).