El congelamiento de los precios por 90 días genera cuestionamientos sobre sus efectos en la economía familiar y el costo de vida.
La vorácidad fiscal que representa la administración pública, el gobierno sabía perfectamente que el precio internacional del petróleo iban a bajar, como resultado de la firma del acuerdo entre Estado Unidos E Irán, por esta razón la prisa inusual en someter y aprobar la reforma Fiscal, mal nombrado «Plan anticrisis».
Por esta razón el gobierno con premeditación y alevosía la semana pasada aumentó el precio de todos los combustibles y le puso un candado, es decir, congeló por 90 días, los precios por galón de gasolina o gasoil a costos exorbitantes; siempre, la perversa intención de no bajarlo por 3 meses. Aunque el barril de petróleo baje a 10 dólares, los dominicanos vamos a comprar el combustible a más de 300 pesos, como si el barril de petróleo estuviera a 125 dólares.
Lo peor de todo es que el dinero que nos sacan del bolsillo con el atraco de los combustibles, más los incesantes préstamos, van directamente a las cuentas de los funcionarios corruptos del gobierno.
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