Países endurecen sus fronteras ante nuevas amenazas

República Dominicana refuerza su frontera ante la crisis de Haití, mientras países de América Latina y Europa adoptan controles, tecnología y barreras para enfrentar distintas amenazas.

República Dominicana y otras naciones de América Latina y Europa han reforzado sus fronteras frente al crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de armas y personas, así como otras amenazas a la seguridad nacional.

Las fronteras han dejado de ser para numerosos países simples puntos de control migratorio. El avance del crimen organizado y otras amenazas transnacionales ha llevado a distintos gobiernos a reforzar la vigilancia y limitar el ingreso irregular.

Entre las medidas adoptadas figuran el cierre de determinados pasos fronterizos, la construcción de barreras físicas y el despliegue de militares, además de la incorporación de drones, cámaras de vigilancia y sistemas biométricos.

República Dominicana refuerza su frontera

República Dominicana figura entre los países de América Latina que han profundizado su estrategia de seguridad fronteriza, una política condicionada en buena medida por la prolongada crisis que atraviesa Haití.

El reforzamiento de la frontera dominico-haitiana responde a preocupaciones relacionadas con la migración irregular, el crimen organizado y otros riesgos asociados a la situación de seguridad del vecino país.

Una tendencia que se extiende

República Dominicana no es el único país que ha incrementado las medidas de control fronterizo.

Perú, Chile, Ecuador y Panamá también han aplicado diferentes mecanismos para fortalecer sus fronteras, aunque las medidas y las circunstancias varían de un país a otro.

En Europa, Finlandia, Polonia, Letonia, Lituania y Estonia han reforzado igualmente sus controles fronterizos ante distintos escenarios de seguridad.

No todos estos países han establecido cierres totales para extranjeros. Algunas medidas se han concentrado en determinados pasos fronterizos, mientras otras buscan restringir el ingreso irregular o endurecer las condiciones de entrada.

El elemento común es que la frontera ha adquirido una dimensión cada vez mayor dentro de las políticas de seguridad nacional, combinando controles migratorios con tecnología, vigilancia y presencia de las fuerzas de seguridad.