La lucha contra la trata se demuestra todos los días

Cada campaña de sensibilización fortalece la prevención, pero el verdadero reto sigue siendo mantener un trabajo constante para proteger vidas y enfrentar a las redes criminales.

No basta con recordar una fecha en el calendario. La trata de personas sigue ocurriendo todos los días y solo una respuesta permanente, coordinada y comprometida puede cambiar esa realidad.
Como siempre he dicho, es importante que celebremos y apoyemos cada fecha que conmemora la lucha contra la trata de personas. Cada actividad, cada campaña y cada mensaje representan una oportunidad para que más personas conozcan este delito y aprendan a identificar sus señales de alerta.
Por esa razón, felicito la iniciativa que impulsa la procuradora fiscal especializada contra la trata de personas, Johanna Bejarán, junto al Ministerio Público, a través de la Campaña Azul. Mantener este tema en la conversación pública es un paso importante, porque la prevención comienza cuando la sociedad entiende que la trata de personas puede estar más cerca de lo que imaginamos.
Pero también debemos decirlo con responsabilidad: la lucha contra este delito no puede limitarse únicamente a una campaña. Debe ir acompañada de investigación, prevención, observación permanente y un trabajo constante que permita salvar vidas antes de que las organizaciones criminales logren captar a una víctima.
Las redes dedicadas a la trata de personas cambian sus métodos, utilizan las tecnologías, las redes sociales y falsas oportunidades para engañar a personas vulnerables. Eso obliga a que nuestra respuesta también evolucione y sea cada vez más coordinada.


Aunque la República Dominicana ha mostrado avances en sus esfuerzos para combatir este delito, todavía permanece en el Nivel 2 del Informe sobre Trata de Personas, una señal de que aún existen desafíos importantes para fortalecer la prevención, la persecución penal y la protección integral de las víctimas.
Desde la experiencia que hemos acumulado durante años en esta causa, siempre repetiré lo mismo: ninguna institución puede enfrentar sola la trata de personas. El Estado tiene una responsabilidad fundamental, pero las organizaciones de la sociedad civil también desempeñamos un papel esencial acercándonos a las comunidades, capacitando, orientando y creando conciencia donde muchas veces las instituciones no llegan con la misma rapidez.
Por eso creo firmemente en la cooperación interinstitucional. Cuando el Ministerio Público, la Policía Nacional, Migración, las ONG, las universidades, las iglesias, el sector empresarial y los organismos internacionales trabajan con un mismo objetivo, los resultados pueden ser mucho más efectivos.


Mi reconocimiento a quienes impulsan la Campaña Azul no es solo por una actividad simbólica. Es porque cada esfuerzo suma en la construcción de una cultura de prevención. Sin embargo, el mayor compromiso comienza cuando termina el acto oficial y continúa el trabajo silencioso de investigar, prevenir, proteger y acompañar a las víctimas.


Porque la trata de personas no descansa. Y quienes luchamos contra ella tampoco debemos hacerlo.