El caso vuelve a poner bajo la lupa a la Fundación Restaurando Vida, una entidad que ya había sido intervenida por CONANI y que ahora enfrenta una investigación penal.
Una investigación para conocer los hechos, escuchar las distintas versiones y evitar juicios a priori.
Esta mañana, mientras leíamos las informaciones sobre la Fundación Restaurando Vida, decidimos hacer algo más que reproducir una noticia.
Decidimos investigar.
No para condenar.
No para defender.
Para saber qué pasó, cómo pasó, dónde pasó y quiénes pudieron tener responsabilidad en lo ocurrido.
El caso ha generado preocupación después de que las autoridades localizaran a varios menores en las instalaciones de la fundación, ubicada en Haina, provincia San Cristóbal.
Pero antes de emitir cualquier juicio, hay que mirar los antecedentes.
Una advertencia que ya existía
Según declaraciones de representantes del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), la institución ya había intervenido el lugar aproximadamente un año antes.
La razón: había menores bajo su cuidado sin que la fundación estuviera habilitada para funcionar como centro de protección.
Los niños fueron entregados entonces a sus familiares y, según CONANI, el responsable recibió una advertencia.
La pregunta que surge ahora es inevitable:
¿Qué ocurrió después de aquella intervención?
Porque si la advertencia existió, necesitamos saber cómo volvió a funcionar el lugar con menores.
Una comunidad que también tiene su versión
El caso no tiene una sola narrativa.
Algunos vecinos defienden a la fundación y a su responsable. Dicen que durante años habría ayudado a personas vulnerables, que recibía niños en condiciones difíciles y que, en algunos casos, eran sus propios padres quienes los llevaban.
Esa versión también debe ser escuchada.
Investigar significa precisamente eso:
escuchar a todos y comprobarlo todo.
Que un vecino considere que una persona hizo el bien no demuestra que no hayan ocurrido irregularidades.
Pero tampoco una acusación significa automáticamente que alguien sea culpable.
La justicia tendrá la última palabra.
La habitación que genera preguntas
Hay, sin embargo, una imagen que llamó especialmente nuestra atención.
En los videos difundidos por distintos medios de comunicación aparece una habitación con una puerta de hierro y un candado.
La explicación ofrecida es que ese espacio era utilizado para orar.
Pero las imágenes muestran también pertenencias y ropas atribuidas a menores.
Y ahí aparece una pregunta que merece una respuesta seria:
¿Para qué se utilizaba realmente esa habitación?
No podemos afirmar que allí se haya cometido un delito.
No tenemos elementos para hacerlo.
Pero tampoco podemos ignorar una puerta con candado dentro de un lugar donde permanecían niños.
La pregunta periodística no es una acusación.
Es una pregunta.
El lugar también importa
Las imágenes difundidas muestran condiciones que aparentan ser precarias y poco adecuadas para alojar niños.
Eso obliga a investigar.
¿Quién verificaba las condiciones del lugar?
¿Quién autorizaba la permanencia de los menores?
¿Dónde dormían?
¿Quién estaba encargado de ellos?
¿Quién los llevaba a la escuela?
¿Con qué autorización permanecían allí?
Son preguntas sencillas, pero fundamentales cuando hablamos de niños y adolescentes.
¿Qué estamos investigando?
Desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana decidimos aplicar nuestra metodología de investigación para reconstruir el caso desde diferentes fuentes.
Estamos revisando registros públicos, declaraciones oficiales, antecedentes institucionales, publicaciones periodísticas, testimonios y la información disponible sobre la fundación.
Queremos conocer quiénes son sus responsables, cuál era su objeto original, cómo funcionaba, cómo llegaron los menores al lugar y qué ocurrió antes y después de la intervención de CONANI.
También queremos conocer qué instituciones públicas tuvieron contacto con la fundación.
Porque existe un dato que no puede pasar inadvertido:
CONANI afirma que ya había intervenido el lugar aproximadamente un año antes.
Entonces debemos saber qué ocurrió durante ese período.
No queremos condenar. Queremos saber.
Esta investigación parte de una premisa sencilla:
cuando hay niños involucrados, no podemos quedarnos solamente con una versión.
Hay que investigar.
Hay que documentar.
Hay que contrastar.
Y hay que proteger a los menores evitando exponer sus identidades y su intimidad.
La Fundación Restaurando Vida merece que los hechos sean investigados con rigor.
Los niños encontrados allí merecen protección.
Las autoridades merecen ser cuestionadas cuando existan preguntas legítimas.
Y quienes hayan cometido algún delito, si la justicia logra demostrarlo, deberán responder ante los tribunales.
Por eso, desde el Observatorio Fundación RATT Dominicana, nuestra pregunta inicial es también nuestro compromiso:
¿Qué pasó realmente en la Fundación Restaurando Vida de Haina?
No adelantamos una sentencia.
Abrimos una investigación.
Observatorio Fundación RATT Dominicana