Una pregunta del ingeniero Omar Ramón Rodríguez, que también me han realizado en varios programas de televisión donde he participado al hablar sobre las estadísticas de trata de personas, abrió una investigación del Observatorio RATT para descubrir qué dicen realmente las estadísticas oficiales sobre víctimas de trata de personas y por qué una cifra no siempre representa toda la realidad.
Cada vez que participo en un programa de televisión alguien hace la misma pregunta: “¿Cuántas víctimas de trata de personas existen?”. Durante mucho tiempo pensé en buscar una cifra, hasta que entendí que la verdadera investigación no estaba en encontrar un número, sino en descubrir qué hay detrás de ese número y qué pueden demostrar realmente las fuentes oficiales.
Introducción: una pregunta que abrió una investigación
Este artículo nació de una conversación que me llevó a investigar más profundamente.
Mientras analizábamos diferentes temas relacionados con la trata de personas, el ingeniero Omar Ramón Rodríguez, encargado del área de ciberseguridad y ciberpatrullaje de la Fundación RATT Dominicana, me hizo una pregunta que parece sencilla, pero que tiene una gran complejidad:
¿Cuántas víctimas de trata de personas existen realmente?
Esa misma pregunta aparece constantemente en entrevistas de televisión, programas de radio, conferencias y encuentros con estudiantes, abogados y organizaciones de la sociedad civil.
Muchas personas esperan una respuesta con un número exacto.
Pero como investigador entendí que antes de responder había que analizar algo más importante:
¿Qué significa realmente una estadística sobre víctimas de trata de personas?
Por eso decidí aplicar la metodología ORS5RATT, recopilar información de fuentes abiertas, revisar informes oficiales y comparar los datos publicados por instituciones responsables de investigar y enfrentar este delito.
El resultado fue una conclusión que considero fundamental:
No es lo mismo hablar de todas las víctimas que podrían existir, que hablar de las víctimas que han sido identificadas, rescatadas o registradas oficialmente.
Esa diferencia es la clave para interpretar correctamente cualquier estadística.
El desafío de medir un delito oculto
La trata de personas tiene una característica que la diferencia de muchos otros delitos:
Es un delito que permanece oculto.
Una víctima puede estar sometida a explotación sexual, laboral o a otras formas de control sin que el Estado tenga conocimiento inmediato de esa situación.
Por eso surge una dificultad:
¿Cómo se puede contar a todas las víctimas de un delito que precisamente busca permanecer invisible?
Para conocer el número total sería necesario identificar cada caso existente en un país, incluyendo personas que nunca han denunciado, nunca han sido detectadas o incluso no reconocen que son víctimas.
Esa realidad hace que las estadísticas oficiales tengan un límite.
Investigación ORS5RATT: verificar antes de afirmar
Para desarrollar esta investigación aplicamos la metodología ORS5RATT:
R – Recopilar evidencias
Se revisaron fuentes oficiales y documentos públicos relacionados con la trata de personas.
Entre ellas:
Oficina Nacional de Estadística (ONE).
Procuraduría General de la República.
Ministerio Público.
Policía Nacional.
Naciones Unidas.
UNICEF.
Organismos internacionales especializados.
A – Analizar y verificar
Cada dato fue revisado tomando en cuenta una pregunta fundamental:
¿Qué está midiendo esta cifra?
Porque no todas las estadísticas representan lo mismo.
Una institución puede informar:
Víctimas rescatadas.
Víctimas identificadas.
Víctimas asistidas.
Casos investigados.
Procesos judiciales.
Cada categoría tiene un significado diferente.
T – Trazar la información
Se aplicó el sistema de cinco fuentes cuando fue pertinente:
OSINT: fuentes abiertas.
SOCMINT: información pública en redes sociales.
GEOINT: análisis geográfico.
LINKINT: relaciones entre datos.
VERINT: validación y contraste.
El objetivo fue seguir el origen de cada información y evitar utilizar cifras sin contexto.
T – Transformar
Finalmente, la información técnica fue organizada para que pueda ser comprendida por periodistas, estudiantes, abogados y ciudadanos.
Lo que dicen las estadísticas oficiales
Uno de los principales hallazgos de esta investigación es que las instituciones sí producen estadísticas, pero esas cifras deben interpretarse correctamente.
No son un censo de todas las víctimas existentes.
Son registros de personas que entraron en contacto con el sistema institucional.
Ministerio Público: víctimas identificadas y procesos judiciales
El Ministerio Público, a través de la Procuraduría General de la República, mantiene registros de las investigaciones realizadas contra redes dedicadas a la trata de personas.
En sus informes institucionales se presentan datos relacionados con víctimas rescatadas, casos investigados, procesos judicializados y acciones desarrolladas contra este delito.
Por ejemplo, la Memoria de Gestión 2020-2024 del Ministerio Público reportó 256 víctimas de trata de personas rescatadas dentro de sus resultados institucionales, además de procesos judiciales relacionados con este delito.
Este dato es importante porque demuestra la respuesta del Estado.
Pero también debe interpretarse correctamente:
Son víctimas rescatadas dentro de investigaciones realizadas por las autoridades.
No significa que esa sea la totalidad de víctimas existentes en República Dominicana.
Policía Nacional: operativos y rescates
La Policía Nacional también presenta estadísticas relacionadas con sus intervenciones contra redes de trata y tráfico de personas.
Dentro de sus acciones institucionales se han reportado rescates de víctimas y operaciones coordinadas con el Ministerio Público.
Por ejemplo, la institución informó sobre operativos donde fueron rescatadas víctimas extranjeras y dominicanas vinculadas a investigaciones por presunta trata de personas.
Estos datos permiten conocer la dimensión de la respuesta policial.
Pero nuevamente, representan casos detectados mediante operaciones oficiales.
Oficina Nacional de Estadística: la importancia de interpretar los indicadores
La Oficina Nacional de Estadística tiene un papel fundamental porque permite organizar y analizar información pública.
Sin embargo, sus indicadores también muestran una realidad importante:
La medición de la trata de personas enfrenta el problema de las víctimas no detectadas.
Esto significa que las estadísticas disponibles representan la parte conocida del fenómeno.
La parte invisible sigue siendo uno de los mayores desafíos para investigadores y autoridades.
Organismos internacionales: una advertencia constante
Organismos como Naciones Unidas, UNICEF y la Organización Internacional para las Migraciones han señalado que la trata de personas es un delito con altos niveles de subregistro.
Esto ocurre porque muchas víctimas no llegan a ser identificadas por diferentes razones:
Miedo a denunciar.
Amenazas de los explotadores.
Dependencia económica.
Desconocimiento de su situación.
Falta de acceso a mecanismos de protección.
Por eso las cifras oficiales deben analizarse como una fotografía de los casos conocidos, no como el total absoluto del problema.
La diferencia entre una cifra y una realidad
Si una institución informa que rescató 100 víctimas, esa información tiene valor.
Significa que 100 personas fueron identificadas y recibieron una respuesta institucional.
Pero sería incorrecto afirmar que en ese país solo existen 100 víctimas.
La primera afirmación está basada en evidencia.
La segunda sería una conclusión que los datos no permiten demostrar.
¿Qué deben preguntar los periodistas y entrevistadores?
Una entrevista responsable comienza con una pregunta correctamente formulada.
En lugar de preguntar:
¿Cuántas víctimas de trata existen?
La pregunta más precisa sería:
¿Cuántas víctimas han sido identificadas, asistidas o rescatadas por las autoridades?
Esa diferencia ayuda a evitar el sensacionalismo y fortalece el periodismo basado en evidencia.
Marco legal
La República Dominicana cuenta con la Ley 137-03 sobre Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas como uno de los principales instrumentos legales para perseguir este delito.
La investigación y persecución involucran al Ministerio Público, la Policía Nacional y otras instituciones responsables de la prevención, protección y atención de víctimas.
Las estadísticas generadas por estas entidades corresponden a sus actuaciones oficiales.