El caso expone una violenta disputa entre presuntas estructuras del microtráfico y mantiene en alerta a comunidades de la región este.
La entrega voluntaria de uno de los principales buscados reaviva el caso de un crimen que estremeció a Boca Chica y Juan Dolio, mientras otros implicados siguen prófugos.
La entrega voluntaria de Wander Erickson Soriano, alias “Campe”, ha vuelto a poner en el centro de la atención un caso marcado por la violencia extrema, el miedo y la tensión en la zona este del país.
Las autoridades lo vinculan directamente con el rapto y posterior homicidio de Rolando de Jesús Rodríguez, conocido como “El Gordo”, de 33 años, cuyo cuerpo fue hallado calcinado dentro de un vehículo incendiado en una zona boscosa cercana al residencial Guavaberry, en Juan Dolio.
El hecho no solo impacta por su crudeza, sino también por el contexto: una presunta disputa entre grupos ligados al control del microtráfico en sectores de Boca Chica y San Pedro de Macorís.
Según las investigaciones, el rapto ocurrió el pasado 21 de mayo en el sector Barrio Alto de Chavón, en medio de un tiroteo que generó pánico entre residentes.
Desde ese momento, el caso comenzó a escalar como uno de los episodios más violentos recientes en la zona.
Las autoridades también señalan la participación de otros individuos, incluyendo a uno ya detenido y varios aún prófugos, lo que mantiene abierta la investigación y aumenta la sensación de incertidumbre en comunidades cercanas.
Más allá del expediente judicial, el caso ha generado preocupación social: vecinos de la zona reportan miedo, cambios en la rutina diaria y mayor presencia de fuerzas de seguridad.
Mientras tanto, la Policía Nacional continúa las búsquedas activas y advierte que la estructura señalada sigue operando parcialmente, lo que mantiene la tensión en el Este del país.