El “corte de pastelito” vuelve a preocupar en las calles dominicanas

Una maniobra que en los años ochenta era vista como destreza al volante hoy puede convertirse en un peligro para conductores y peatones.

¿Recuerda cuando algunos conductores presumían de hacer el famoso “corte de pastelito” en carretera? Aquella maniobra que antes era símbolo de habilidad al volante hoy puede representar un riesgo cuando se realiza entre vehículos, a alta velocidad y sin medir las consecuencias.

SANTO DOMINGO. En las carreteras dominicanas existe una expresión que muchos conductores de los años ochenta recuerdan: el llamado “corte de pastelito”. Era una forma popular de describir la maniobra de algunos choferes que adelantaban rápidamente al vehículo que tenían delante y regresaban al carril casi rozando la parte trasera del automóvil rebasado.
En aquella época, algunos lo interpretaban como una muestra de experiencia y dominio del volante. Sin embargo, con el aumento del parque vehicular y la congestión en las principales vías del país, esta práctica puede convertirse en una acción peligrosa que pone en riesgo a otros conductores.
Hoy, en avenidas como la 27 de Febrero en Santo Domingo, la Estrella Sadhalá en Santiago y otras arterias de alta circulación, estas maniobras agresivas generan tensión entre quienes comparten la vía pública.
La pregunta es: ¿hasta dónde una maniobra considerada “habilidad” por algunos conductores puede convertirse en una amenaza para los demás?

El riesgo detrás de una maniobra
El problema no está solamente en adelantar un vehículo, sino en la forma en que algunos conductores realizan estas acciones: cambios bruscos de carril, exceso de velocidad y poca distancia entre automóviles.
Un ejemplo frecuente ocurre en el túnel de la avenida 27 de Febrero, donde algunos conductores parecen competir contra el tiempo, realizando movimientos violentos al volante y utilizando sistemas de escape modificados que generan altos niveles de ruido.
Dentro de espacios cerrados como un túnel, esos sonidos aumentan la contaminación auditiva y pueden afectar la concentración de quienes conducen alrededor.

Leyes existentes y responsabilidad ciudadana
En República Dominicana, la regulación del tránsito y la seguridad vial está establecida principalmente en la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, que otorga funciones al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) y a la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) para aplicar medidas relacionadas con la seguridad vial y las infracciones de tránsito.
También existe la Ley 90-19 sobre Prevención y Limitación de Ruidos Nocivos y Molestos, orientada a controlar niveles de contaminación sonora que afectan la convivencia ciudadana.

Más educación antes que sanción
Ante esta realidad, es necesario que las autoridades impulsen campañas permanentes de educación vial para que los ciudadanos conozcan las normas y comprendan que las calles no son espacios de competencia.
El objetivo no debe ser solamente castigar después de la infracción, sino crear conciencia antes de que ocurra una tragedia.
A nuestros seguidores les aclaramos: este llamado no busca atacar al Estado, sino promover que dentro de la gestión pública se fortalezca la educación vial como una herramienta para lograr mayor cortesía y respeto entre conductores, motociclistas y peatones.
Porque una vía pública segura depende de todos: de las autoridades que regulan y de los ciudadanos que deciden cómo conducir.