Dominicanos en Nueva York: el poder cambia de generación

Antonio Espaillat, Adriano Espaillat y ahora Darializa Ávila Chevalier forman parte de una historia que está cambiando la manera en que se entiende el poder dominicano en Nueva York.


Hay momentos en que una comunidad no pierde poder, sino que cambia la forma de ejercerlo. Y eso parece estar ocurriendo ahora en Nueva York. Durante años, nombres dominicanos como Antonio Espaillat y Adriano Espaillat se convirtieron en referentes de una comunidad que dejó de ser solamente inmigrante para convertirse en una fuerza económica, cultural y política. Pero el 23 de junio de 2026 ocurrió algo que obliga a detenernos y mirar con cuidado: una dominicana de 32 años, Darializa Ávila Chevalier, derrotó en las primarias demócratas a Adriano Espaillat, un congresista de cinco períodos y una de las figuras políticas dominicanas más importantes de Estados Unidos.

Nueva York ya no es la misma
Cuando hablamos de los dominicanos en Nueva York, muchas veces pensamos en Washington Heights, en el Bronx, en los restaurantes, en las bodegas, en el merengue, en la bachata y en las familias que durante décadas mantuvieron viva la conexión con República Dominicana.
Pero detrás de esa imagen hay una transformación mucho más profunda.


La ciudad de Nueva York registraba en 2023 unos 389,779 residentes nacidos en República Dominicana, según datos del Departamento de Planificación de la ciudad. Washington Heights continúa siendo uno de los principales núcleos dominicanos, aunque la comunidad también se ha extendido por otros sectores.
Diario Libre
Y mientras esa comunidad crecía, también comenzaron a aparecer líderes dominicanos en distintos espacios.
Empresarios.
Comunicadores.
Profesionales.
Artistas.
Activistas.
Políticos.
Uno de esos nombres es Antonio Espaillat.

Antonio Espaillat y una manera diferente de ejercer liderazgo
Antonio Espaillat representa un tipo de liderazgo que no necesariamente pasa por una elección.
Es el liderazgo empresarial, mediático y cultural.


Su presencia en Nueva York, particularmente en Washington Heights, ha buscado conectar negocios, comunicación y cultura dominicana.


A través de RCC Media y de proyectos como Jalao en Nueva York, Espaillat ha llevado parte de la industria dominicana hacia el territorio donde vive una de las comunidades dominicanas más importantes del mundo.
Eso tiene una lectura que va más allá de un restaurante o de una empresa.
Porque cuando un empresario lleva una marca dominicana a Nueva York, también está llevando una identidad.
Y cuando un medio dominicano transmite desde Nueva York, está reconociendo que la diáspora ya no puede ser tratada como una audiencia distante.
Es parte del mismo ecosistema.
Ahí está una de las transformaciones que queremos observar en esta serie.

Pero el poder político dominicano también tuvo un rostro


Durante años, ese rostro fue Adriano Espaillat.
Su trayectoria es histórica.
Fue el primer dominicano en llegar a la Cámara de Representantes de Estados Unidos y desde 2017 ocupó el escaño del Distrito 13 de Nueva York. Para 2026 había alcanzado cinco períodos y presidía el poderoso Caucus Hispano del Congreso.
CBS News
Su carrera no fue solamente personal.
Representaba una generación de dominicanos que logró entrar en la política estadounidense y convertir la presencia dominicana en representación institucional.
Por eso su derrota merece ser estudiada.
No solamente porque perdió una elección.
Sino porque perdió frente a otra dominicana.

¿Por qué perdió Adriano Espaillat?


Aquí es donde debemos detenernos.


No existe una sola explicación.
Los resultados muestran una diferencia relativamente estrecha: Darializa Ávila Chevalier obtuvo 31,896 votos, equivalentes al 49.3 %, mientras Espaillat consiguió 29,755 votos, el 46 %. �
Diario Libre
Pero detrás de esos números hubo varios factores.
El primero fue Zohran Mamdani.
El alcalde de Nueva York había respaldado inicialmente a Espaillat, pero posteriormente decidió apoyar a Ávila Chevalier. Ese cambio fue decisivo porque convirtió una candidatura que tenía dificultades para competir contra un congresista establecido en una batalla de alcance mucho mayor. �
Diario Libre +1
Mamdani no solamente le dio su respaldo.
Le entregó parte de su estructura política.
Y eso ocurrió después de que él mismo hubiera ganado la alcaldía de Nueva York con una plataforma progresista que movilizó a sectores jóvenes y activistas.
La victoria de Ávila Chevalier terminó siendo también una demostración de la capacidad de Mamdani para desafiar al llamado establishment demócrata.

El segundo factor: una nueva generación
Ávila Chevalier tiene 32 años.
Espaillat tiene 71.
Pero reducir la elección a una cuestión de edad sería demasiado sencillo.
La diferencia realmente importante está en la manera de entender la política.
Ávila Chevalier llegó desde la organización comunitaria y el activismo. Había trabajado durante años como organizadora y construyó su campaña alrededor de temas como vivienda, derechos de los inquilinos, pobreza infantil, justicia económica y una agenda progresista mucho más marcada.
El País
Su campaña también cuestionó a Espaillat por su relación con grandes donantes y por sus posiciones sobre la guerra entre Israel y Hamás.
El tema palestino tuvo un peso importante en la contienda y ayudó a movilizar sectores progresistas que consideraban insuficiente la posición del congresista.
The Guardian
Y aquí aparece una señal que el liderazgo dominicano debe observar.
La nueva generación no necesariamente vota siguiendo los mismos criterios que sus padres.
Para muchos jóvenes dominicanos criados o formados en Estados Unidos, la identidad dominicana continúa siendo importante, pero convive con otras preocupaciones: vivienda, salarios, educación, racismo, inmigración, política exterior y justicia social.
Eso cambia las prioridades electorales.

El dinero tampoco pudo detenerla


Otro elemento interesante fue la diferencia de recursos.
Espaillat tenía una ventaja financiera considerable. Según los reportes publicados sobre la contienda, había recaudado más de dos millones de dólares frente a menos de un millón de Ávila Chevalier. �
Diario Libre
Sin embargo, el dinero no fue suficiente.
La candidata tenía detrás organizaciones progresistas como Democratic Socialists of America y Justice Democrats, además del respaldo de Mamdani.
EFE Noticias
La elección demostró algo que estamos viendo cada vez más en la política estadounidense:
una estructura política tradicional puede tener dinero, experiencia y reconocimiento, pero una organización territorial y una movilización ideológica pueden cambiar el resultado.

El voto dominicano también está cambiando


Aquí debemos ser cuidadosos.
No podemos afirmar que “los dominicanos derrotaron a Espaillat” porque no disponemos de evidencia pública suficiente para atribuir el voto exclusivamente a dominicanos.
Pero sí podemos decir que la disputa ocurrió en un distrito con una enorme presencia latina y dominicana, y que ambos candidatos tenían vínculos directos con esa comunidad.
Ávila Chevalier es hija de inmigrantes dominicanos y, de ganar las elecciones generales de noviembre, podría convertirse en la primera mujer dominicana en representar el distrito en el Congreso.
El País
Eso convierte la elección en algo mucho más interesante.
La comunidad dominicana no desaparece del poder.
Está produciendo nuevos liderazgos.

La pregunta que queda abierta


Y aquí comienza realmente la investigación del Observatorio


¿Estamos frente a una sustitución de liderazgo?


¿O estamos frente a una expansión?


Porque Antonio Espaillat representa una dimensión empresarial y cultural.


Adriano Espaillat representa una generación de liderazgo político institucional.


Y Darializa Ávila Chevalier representa una generación que llega desde el activismo comunitario y desde una izquierda política mucho más definida.


Tres expresiones diferentes.
Una misma comunidad.
Y una ciudad que también está cambiando.

Nueva York como laboratorio dominicano


Lo que ocurre en Nueva York puede terminar siendo una referencia para entender lo que está pasando en otras ciudades estadounidenses.
Los dominicanos ya no solamente están construyendo negocios.
Están construyendo instituciones.
Están entrando en universidades.
Están ocupando cargos públicos.
Están creando medios.
Están formando organizaciones.
Y están comenzando a disputar entre ellos mismos cuál debe ser el próximo modelo de liderazgo.
Por eso esta serie no pretende simplemente presentar una lista de dominicanos exitosos.
Queremos mirar el territorio.
Queremos saber qué cambió.
Queremos conocer quiénes llegaron primero.
Quiénes construyeron las primeras estructuras.
Quiénes están ocupando ahora esos espacios.
Y qué piensa la comunidad.
Porque una cosa es tener un dominicano ocupando una posición de poder.
Y otra muy distinta es saber qué está haciendo ese poder por la comunidad que representa.

El comienzo de una investigación
Nueva York es solamente el primer capítulo.
Después vendrá Massachusetts, donde Brian DePeña se convirtió en alcalde de Lawrence y ahora enfrenta una acusación federal que ha colocado nuevamente el liderazgo dominicano bajo la mirada pública.
Luego vendrán otras ciudades y otros estados.
Vamos a seguir las huellas.
Los negocios.
Los votos.
Las instituciones.
Las inversiones.
Los conflictos.
Los cambios demográficos.
Las victorias.
Y también las derrotas.
Porque la historia de los dominicanos en Estados Unidos ya no es una historia secundaria.
Es una parte de la historia contemporánea de Estados Unidos.
Y desde República Dominicana tenemos que comenzar a mirarla con otros ojos.
No solamente para sentir orgullo.
También para hacer preguntas.
Porque donde existe poder, también debe existir observación.
Y donde existe liderazgo, debe existir rendición de cuentas.


Esta es la primera entrega de una serie del www.elvocerodominicano.com

sobre los dominicanos que han construido liderazgo en Estados Unidos y las transformaciones que ese liderazgo está produciendo en las comunidades donde viven.