Una invitación a dejar de confiar en lo que falla y poner toda nuestra esperanza en Dios, quien permanece fiel en todo tiempo.
clamamos.
- Padres: Él es nuestra ayuda.
- Estudiantes: Él es su ayuda.
- Empresarios: Él es su ayuda.
- Enfermos: Él es su ayuda.
- Quienes atraviesan procesos difíciles: Él es su ayuda.
No estamos solos en la batalla.
Y al confiar, Dios se vuelve nuestro escudo.
El enemigo lanza flechas de temor, enfermedad y división. Pero si estamos bajo el escudo de Dios, esas flechas no nos destruyen.
Hoy Dios nos pregunta:
¿En quién estamos confiando?
Si soltamos el control y decimos: «Señor, confío en Ti», Él se convierte en nuestra ayuda y en nuestro escudo.
Oración
Señor, gracias por recordarme que no estamos solos. Perdónanos por dejarte de lado y confiar en cosas banales que continuamente nos fallan. Ayúdanos a poner toda nuestra confianza en Ti, porque solo Tú eres nuestra ayuda y nuestro escudo. Amén.