Desde la banqueta: una mexicana en República Dominicana

Por: Jaqueline Jourdain Tejado, corresponsal en Mexic

El olor a comida criolla —plátanos maduros y malta india— se respiraba en mi aire mientras caminaba por las calles de Santo Domingo, envuelta en sonrisas brillantes y miradas curiosas que me preguntaban “¿de dónde tú ere?”. En pocos días, el barrio me reconocía y saludaba con cariño cada mañana.

La calidez dominicana me abrió puertas y corazones: la casa de RATT me recibió sin costo cuando no tenía fondos para hospedarme, y allí descubrí la vida cotidiana más auténtica, lejos de lo turístico, con música en cada esquina, risas compartidas y la certeza de que la gente descalza es más feliz.
Entre esas vivencias y mi graduación como la única mexicana de la XV promoción
del Instituto de Formación Política Dr. José Francisco Peña Gómez, comprendí que mi
experiencia fue mucho más que académica: fue profundamente humana.
Ese puente entre México y República Dominicana quedó plasmado en el reconocimiento
que recibí como Embajadora Honorífica de la Lucha contra la Trata de Personas,
otorgado por la Fundación RATT. Hoy me siento orgullosa de ser parte de esta causa que
defiende la libertad y la dignidad de quienes son víctimas de explotación. Desde la
banqueta, aprendí que los sueños se alcanzan con disciplina y pasión, y que los pueblos
hermanos se reconocen en la música, en las sonrisas y en la manera de abrir las puertas
sin reservas. Compartir estas vivencias es para mí un honor, porque cada gesto de
hospitalidad y cada aprendizaje se convierten en un compromiso vivo con la humanidad.

Gestos de hospitalidad que dejan huella

La hospitalidad se multiplicó en gestos memorables: el embajador Nolberto Soto me invitó a un almuerzo junto a su esposa e hijo, donde probé arroz con habichuelas y recibí como obsequio una barra de chocolate de cacao 82%.

Me llevó también a recorrer la Zona Colonial, a pasear por el Malecón y a almorzar en El Provocón, su lugar favorito. El presidente de RATT, Eduardo Pérez Agüero, me preparó un pescado espectacular con kilo y medio de arroz blanco, demostrando con esfuerzo y cariño la hospitalidad que define a su pueblo.

Una experiencia académica y profundamente humana

Entre esas vivencias y mi graduación como la única mexicana de la XV promoción del Instituto de Formación Política Dr. José Francisco Peña Gómez, comprendí que mi experiencia fue mucho más que académica: fue profundamente humana.

Un puente entre México y República Dominicana

Ese puente entre México y República Dominicana quedó plasmado en el reconocimiento que recibí como Embajadora Honorífica de la Lucha contra la Trata de Personas, otorgado por la Fundación RATT.

Hoy me siento orgullosa de ser parte de esta causa que defiende la libertad y la dignidad de quienes son víctimas de explotación. Desde la banqueta, aprendí que los sueños se alcanzan con disciplina y pasión, y que los pueblos hermanos se reconocen en la música, en las sonrisas y en la manera de abrir las puertas sin reservas.

Compartir estas vivencias es para mí un honor, porque cada gesto de hospitalidad y cada aprendizaje se convierten en un compromiso vivo con la humanida

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