Por: Reynaldo Sanchez
Un análisis geopolítico y de opinión sobre la rendición de cuentas del presidente Luis Abinader ante el Congreso Nacional, sus implicaciones políticas y lo que realmente representa para República Dominicana.
Hoy Abinader rinde cuentas… y el país observa
Hoy, 27 de febrero de 2026, el presidente Luis Abinader acude ante el Congreso Nacional para presentar su sexta rendición de cuentas, cumpliendo con un mandato constitucional que exige detallar la gestión pública del año pasado ante la Asamblea Nacional.
En términos geopolíticos, este acto no es un simple informe administrativo: es una declaración de rumbo nacional y una narrativa política cuidadosamente articulada ante un electorado exigente y una comunidad internacional que observa el desempeño de RD como un actor estable en una región compleja.
Del crecimiento económico a la política interna
En su última rendición de cuentas, Abinader presentó cifras que posicionan a RD como una economía en crecimiento y con avances sociales medibles. En 2025, por ejemplo, el mandatario destacó que la pobreza pasó del 23 % al 18.98 % entre 2023 y 2024, reduciendo la pobreza general casi 4.02 puntos porcentuales.
Esos datos —si bien respaldados por cifras oficiales— no deben solamente celebrarse, sino también cuestionarse desde una visión crítica: ¿qué tan profundos son esos cambios en la vida de los dominicanos? ¿Los indicadores oficiales reflejan realmente una mejora estructural o solo un repunte coyuntural?
Un análisis geopolítico exige ver más allá de los porcentajes: requiere entender cómo estos datos se traducen en estabilidad social, cohesión política y confianza ciudadana.
divididas. Sectores ciudadanos y analistas demandan respuestas claras sobre el costo de la vida, seguridad ciudadana y casos de corrupción, temas que han marcado la agenda pública en los últimos meses.
Aunque la rendición de cuentas es un ejercicio constitucional que, en teoría, fortalece la transparencia, su impacto político va más allá de la exposición de cifras: puede influir en las percepciones públicas, el apoyo al Gobierno y las dinámicas de poder entre partidos políticos en un año electoral.
El momento geopolítico regional
Más allá de la política interna, la Alocución del presidente también tiene implicaciones geopolíticas. República Dominicana es vista como un actor relativamente estable en el Caribe, en medio de crisis regionales como la situación en Haití y los desafíos económicos tras la pandemia global.
Un liderazgo que proyecta seguridad interna y resultados concretos no solo consolida la imagen del país ante inversionistas, sino que también refuerza su posición en foros regionales y diplomáticos.
De hecho, en discursos anteriores —como el del 27 de febrero de 2025— Abinader destacó la paz y estabilidad como pilares para el crecimiento y resaltó la importancia de una defensa nacional moderna frente a amenazas internas y externas.
Más que cifras: narrativa y legitimidad
En mi opinión, esta rendición de cuentas es un punto de inflexión político. No se trata únicamente de mostrar lo que se ha hecho, sino de consolidar una narrativa de legitimidad gubernamental en un momento en que la sociedad dominicana exige respuestas claras y acciones contundentes.
La transparencia que exige la Constitución es un instrumento valioso —pero solo si se complementa con resultados tangibles y comunicación honesta hacia la ciudadanía.
Hoy, el presidente Abinader no solo rendirá cuentas de lo cumplido, sino que ratificará su visión política y pondrá a prueba la confianza que los dominicanos depositaron en él.
La pregunta que queda para los ciudadanos es: ¿esa rendición de cuentas representa realmente progreso o es solo un discurso bien estructurado? Eso es lo que definirá la percepción geopolítica y política del país en los próximos meses.